La victoria de Fernando Alonso hizo vibrar a la afición reunida en Valencia como pocas veces se ha visto en un campeonato de Fórmula 1. Se dieron todos los ingredientes: remontada histórica, pinchazo de Vettel y Hamilton, victoria.
Fernando Alonso se había descartado del podio el sábado después de un ruinoso proceder en Ferrari que lo llevó a la sexta línea de la parrilla, pero todo cambió el domingo.
Alonso salió undécimo y terminó gobernando un mediodía vibrante en el que todo lo que sucedió en la pista redundó en su beneficio.
Alonso ganó y el siete veces campeón del mundo, Michael Schumacher regresó al podio. Schumacher, el último campeón de la casa de Maranello. Schumacher obtuvo su podio número 155 de su carrera, y el primero desde su regreso a la máxima categoría.
“Yo no pensaba que podía estar en el podio en ningún segundo de la carrera. Es un maravilloso resultado, finalmente ha pasado. Creo que esta es la mejor respuesta para quienes estaban dudando de nuestro trabajo”, indicó Schumacher: “cuando recibí la bandera de cuadros le pregunté a mis muchachos que había pasado y ellos me dijeron ‘eres tercero, en el podio’. Es uno de los momentos que más he disfrutado como piloto”.
Alonso logró su carrera número 20 sumando puntos de forma consecutiva. Esa ha sido la clave del asturiano para estar en el liderato general. Desde el Gran Premio de España no desciende de la quinta posición final y sus resultados le permiten tener 20 puntos de diferencia respecto al segundo puesto en la lucha por la corona, el australiano Mark Webber (Red Bull) quien remontó del sitio 19 hasta la cuarta plaza en carrera.
“Es la mejor victoria de mi vida, la que mejor me ha hecho sentir. Es difícil expresar con palabras lo que siento. Ganar en casa es muy especial. Tuve la oportunidad de hacerlo en 2006 con Renault, y hacer lo mismo hoy con Ferrari en Valencia es muy especial. Estaban todas las gradas rojas de Ferrari y de España”, expresó el triunfador.
Las 10 posiciones que ganó suponen la segunda remontada más importante de su trayectoria, tras la que le llevó a ganar en Singapur en 2008, saliendo el 15º, por más que en aquella ocasión recibiera la ayuda de Nelsinho Piquet, protagonista del famoso crash gate.
“Las lágrimas no tienen nada que ver con un sentimiento mío o del equipo. Este no es un buen momento para España, que sufre una crisis económica terrible. Las personas que han venido a vernos han hecho un gran esfuerzo. Muchos de ellos han tenido que dormir en el coche”, empezó Alonso, que en la vuelta de honor detuvo su F2012 delante de una grada con un mar de banderas rojas, se bajó de él, saltó y brincó con los aficionados antes de ser rescatado por el coche médico, que le trasladó de vuelta hasta el parque cerrado. “No es que el sábado me sintiera triste”, prosiguió en referencia a la cronometrada, “pero sí que sentía que tenía que hacer algo para agradecerles todo lo que están haciendo. A nivel emocional, esta es, de lejos, la mejor victoria de mi carrera. Haber ganado aquí, delante de mi público, después del triunfo de la selección española contra la francesa, me hace estar muy orgulloso”.
El español logró la proeza tal como lo ha hecho en otras competencias, gracias a su manejo y ante la cierta consistencia que demuestra la F2012 y el motor de Maranello. Sebastian Vettel perdió la opción del triunfo cuando una falla en su planta de poder Renault le detuvo la carrera a 20 giros del final, justo cuando dominaba con autoridad. El francés Romain Grosjean también vio esfumarse la oportunidad de atacar cuando el alternador falló en Lotus. Así el camino quedó libre para su compañero Kimi Räikkönen. Iceman obtuvo el segundo sitio, su tercer podio de la campaña.
Justo esta jornada histórica llegó en la que puede ser la última carrera normal en el circuito urbano. Ya se sabe que desde el próximo año se podría hacer efectiva la llamada alternancia entre las pruebas de Cataluña y Valencia.
El propio presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, afirmó durante el fin de semana que, conscientes de la situación económica actual, "tenemos que racionalizar el coste, para lo que la alternancia es fundamental". Así, reiteró que se sigue negociando la alternancia con Cataluña y ha abogado por un Gran Premio asumible bajo la premisa de la racionalidad.
Fabra ensalzó la "buena predisposición" de todas las partes de dicha negociación para "mantener un evento que ofrece una imagen muy positiva al mundo de la Comunitat y de España "necesaria para generar confianza y atraer inversiones extranjeras".
El presidente valenciano indicó que la promoción es un "pilar básico" de una buena política turística y la incidencia de la celebración del Gran Premio de Europa en el turismo, un sector que emplea en la Comunitat a más de 270.000 personas y aporta el 12,6 por ciento del PIB regional, ofrece datos irrefutables.