Trezeguet tuvo la ocasión más clara con un zurdazo al que no pudo darle dirección y se fue ancho por el palo derecho del vencido García.
No hay mucho más que agregar del primer tiempo. No se jugó bien y pareció lo que dijimos: el empate no era un mal negocio. Tampoco cambió radicalmente el escenario del complemento para aquellos que nos ilusionamos con una mejoría.
Las acciones del juego siguieron cargadas de una gran dosis de presión y eso conspiró contra los jugadores y el partido. A medida que se acercaron al final ambos comenzaron a especular cada vez más y todo fue empeorando desde el punto de vista estético.
El segundo tiempo casi que estuvo de más: solamente un disparo del ingresado Lucas Ocampos -había entrado en la etapa inicial por César González- a las manos de Manuel García. Después fue todo lucha e imprecisión, como si los dos supieran que un error los podía llegar a marcar para lo que se venía.
La ansiedad del público alimentaba el nerviosismo de los jugadores, que tuvieron como primer objetivo defenderse y después intentar lastimar en el arco de enfrente. Así se explica esté empate sin goles que dejó la tabla de posiciones sin cambios en las primeras tres ubicaciones.
Cuando sólo restan 9 puntos en juego, Rosario Central encabeza la tabla de posiciones y está cada vez más cerca de volver a Primera División. Si hoy terminara el campeonato, River e Instituto deberían disputar un desempate para definir el ascenso directo y un lugar en la Promoción.