Con el arribo de Al-Fahim, el equipo realizó fichajes millonarios. Robinho, Carlos Tevez, Yaya Touré, David Silva, Craig Bellamy, Emmanuel Adebayor y Mario Balotelli, entre otros, se sumaron al City con un solo objetivo: sumarse al grupo integrado por el United, Chelsea, Liverpool y Arsenal, los pesos pesado de la Premier.
Tras un primer año que no fue como lo esperaba la directiva, los Citizens le dieron las gracias al estratega galés Mark Hughes y se hizo de los servicios del técnico italiano Roberto Mancini, quien llegó al Etihad Stadium tras haber ganado tres títulos de liga con el Inter de Milán.
La mano de Mancini se empezó a ver en el accionar del equipo, que en la temporada 2009-2010 finalizó en el quinto lugar de la clasificación, hecho que le representó clasificar a la UEFA Champions League, competencia en la que el City no había competido en 43 años.
Los títulos domésticos no tardaron en llegar y en 2010 vuelve a ganar, después de 40 años, la FA Cup, al vencer al Stoke City por la mínima diferencia, lo que le otorgó su quinta copa en su historia.
En la temporada 2011-2012, los citizens nuevamente se fueron con todo en los fichajes de verano y realizaron las contrataciones más escandalosas, económicamente hablando, al comprar la carta del argentino Sergio Agüero por 45 millones de euros y al mediocampista francés Samir Nasri por 28 millones.
En total, desde la llegada del grupo inversor, Manchester gastó más de 700 millones de euros en reforzar su plantilla. La impresionante cifra cobró todavía más relevancia en noviembre pasado, cuando la entidad publicó un balance en el que reconoció pérdidas de 194,9 millones de libras (227,6 millones de euros), cifra récord en la historia del fútbol inglés.