
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Por momentos realmente el partido fue un dolor de ojos. La propuesta de San Lorenzo desde la llegada de Caruso sumada a su situación en la tabla, hizo que se pensara más en correr, luchar y trabar que en jugar.
San Lorenzo fue algo superior en el primer tiempo por el trabajo de Ortigoza que copó el medio, por la velocidad de Buffarini por derecha, por el manejo de Salgueiro y porque All Boys salió dormido, impreciso y casi sin ambiciones ofensivas.
Como una partida lenta de ajedrez entre Caruso y Romero, All Boys jugó a esperar y salir de contra (con poca efectividad) y obligó a San Lorenzo a asumir el rol protagónico del partido en la primera mitad. Con esfuerzo, el Ciclón supo cumplir con su papel, aunque le faltó el gol.
La más clara del partido fue de la visita. Pasada la media hora de partido, Salgueiro tiró una pared por derecha con Buffarini y fue a buscar el pase atrás en el centro del área.
El ex Ferro ejecutó el envío rasante, perfecto. El uruguayo se relamía y preparaba el zurdazo de frente al arco cuando Cambiasso ya cerraba los ojos y se sometía al fusilamiento.
Pero apareció Gigliotti, anticipó a su compañero, le dio de media vuelta y la tiró afuera. Increíble. Era el gol de San Lorenzo, el de la tranquilidad, el de la ventaja y el que allanaba el camino a esos tres puntos fundamentales para seguir latiendo.
San Lorenzo no fue claro en la segunda mitad como en la primera, pero igual dejó una mejor imagen simplemente porque quiso ganarlo e intentó, aunque su rival ajustó las marcas y las bandas ya no fueron un problema. Le costó al Ciclón generar peligro con la misma intensidad, pero igual contó con un par de jugadas. All Boys luchó contra su imprecisión y las lesiones.
Un cabezazo de Bianchi Arce a las manos de Cambiasso y otro de Meza pudieron abrir el marcador, pero la más clara llegó a los 27 con un clarísimo mano a mano de Bazán. El volate quedó solo tras una gran asistencia de Bueno y le pegó fuerte ante un Cambiasso que salía desesperado. Luego, Caruso le reclamaría por la floja definición y le preguntaría: "¿No era para picarla?".
Después, el ingreso de Chávez para acompañar a Bueno no fue la solución. Romagnoli siguió siendo la manija y la gran figura de la visita, pero no encontró al socio indicado. Salgueiro se tuvo que tirar por la izquierda para cubrir la salida de Bazán y allí perdió frescura y peligrosidad. Ortigoza se sumó poco y el Ciclón chocó contra su propia bronca. No supo, no pudo.