River no pudo resolver el galimatías que se presenta con este tipo de partidos en el comienzo y por eso se fue al descanso sin sacar ventajas en el marcador.
El problema, fue que no tuvo la claridad ni las ideas necesarias para romper con el esquema de los jujeños. River no tuvo juego fluído y no pudo profundizar por las bandas.
Ni González ni Sánchez, marcaron la superioridad esperada por Almeyda en los extremos y por eso a River le costó más de la cuenta. Sumado a que no tuvo al 'Chori' para meter algún pase filtrado por el medio por más que juegue en un nivel discreto. Domínguez entrega pases cortos entre medio ante rivales acurrucados en el fondo.
River sólo llegó con peligro de verdad con centros de pelota detetenida. Díaz cabeceó dos veces y no marcó de milagro tras dos lanzamientos del venezolano González. Un cabezazo se fue cerca del palo y el otro lo resolvió de manera formidable el arquero del equipo visitante, Cavalloti.
Para River fue un drama llegar con posibilidades por abajo, y casi no se cuentan ocasiones peligrosas. Hubo una sóla y la tuvo Cavenaghi tras una jugada confusa que se ensució y que le quedó mansa para remtar. El goleador falló y la tiró por arriba del travesaño desde posición inmejorable.
River tuvo la iniciativa, fue más que su rival pero no lo pudo quebrar en la primera mitad. La incertidumbre pasaba por saber si Gimnasia podría resistir jugando de este modo el complemento, sabiendo de la presión que le iba a ejercer River en el tramo final de mantenerse la paridad.
Gimnasia de Jujuy es de lo más limitado del Torneo y no invitaba a creer mucho. River, encima, tenía banco para mover.
Almeyda arrancó a jugar tras el descanso con el mismo equipo pero la idea le duró pocos minutos. Mandó a la cancha a Ocampos, Domínguez y Funes Mori en reemplazo de Sánchez, Cavenaghi y Vella.
La verdad es que no le salió mal porque Ocampos y Domínguez sacaron ventajas por una de las frajas, aspecto que marcamos como faltante en la primera mitad.
En una de esas incursiones por derecha, Domínguez metió un centro llovido y pasado, el arquero le erró al cálculo y Trezegut de cabeza no perdonó. Tanto va el cántaro a la fuente que la termina rompiendo. Era casi imposible que los jujeños aguantaran jugando del modo que lo hicieron.
Pero otra vez River sacó la pata del acelerador y los fantasmas revolotearon el Monumental. Esta vez no le dio al rival para llevarse algo y castigar a un dubitativo River en el final. Se sufre mucho en este tramo de Torneo y se notó. River tenía que ganar y lo hizo.
De todos modos no es para hacer alaraca ni prender fuegos de artificios. El rival ha sido muy limitado, hecho que le permitió a River sumar de a 3 y acercarse mucho a Instituto, que hoy inesperadamente no pudo con Guillermo Brown en Córdoba.