El conjunto cuyano tiene un coeficiente de 1,225, y se encuentra en una situación inestable. Los sanjuaninos podrían salir de esa zona crítica, pero al mismo tiempo también caerían en descenso directo, en caso de no ganar y que no se le den otros resultados.
Por su parte, el de Tigre es un caso pocas veces visto. El Matador (1,216) comenzó el torneo muy comprometido con el tema de los promedios, y si bien hoy sigue en descenso directo, no sólo está peleando el Clausura, sino además tiene la posibilidad latente de, al menos, alcanzar la Promoción, si mantiene el buen andar. Por último, a Olimpo fecha tras fecha se le van disipando todas posibilidades de mantener la categoría.
Es que el conjunto bahiense, con un promedio de 1,028, no logra despegarse del últimos puesto de los promedios y a seis fechas para finalizar la temporada, prácticamente debe ganar casi todo lo que se le viene para, aunque sea, jugarse la permanencia en una eventual Promoción.
Como viene ocurriendo las últimas temporadas, el fútbol argentino ya no sólo centra su atención en los equipos que pelean por el título, sino también en las cada vez más reñidas definiciones por mantener la categoría.