Luego un arranque no muy promisorio (empate ante Flamengo y derrota frente a Olimpia), el Granate llegaba a este encuentro habiendo derrotado a este mismo rival hace apenas una semana, aunque esta vez el desafío parecía más complicado porque el escenario era otro.
Así, ambos equipos afrontaban este encuentro sabiendo que una derrota los dejaría casi afuera de competencia, ya que el local tenía sólo 3 puntos y Lanús apenas 4. Por eso, a los dos les servía nada más que una victoria.
En este contexto, Lanús pareció afrontar más decidido tan trascendental encuentro y además contó un condimento extra: consiguió quebrar el cero en los primeros instantes del mismo.
Apenas 5' se jugaban cuando Diego Valeri se hizo cargo de un tiro libre desde el borde derecho del área del equipo local. Sin embargo, en lugar de enviar un centro alto como todos esperaban, decidió poner en práctica una jugada preparada y colocó un pase por abajo al centro del área. Allí la fue a buscar Regueiro, que solo y con un zurdazo inapelable decretó la apertura del marcador para el equipo argentino.
El oportunismo y la inteligencia de Lanús hacían que el equipo dirigido por Gabriel Schurrer consiga la ventaja antes de que el partido se arme, e iba a ser esa misma inteligencia la responsable de que el conjunto argentino mantenga esa superioridad durante todo el primer tiempo.
Porque, sin brillar, Lanús supo cuidar el 1 a 0 y casi no pasó sobresaltos en la primera mitad, a excepción de la increíble chance que desperdició el argentino Luciano Figueroa a los 19', cuando quedó solo y sin marca en el área chica pero terminó sorpresivamente definiendo desviado.
Ya en el segundo tiempo, la paridad en el desarrollo se mantuvo, aunque Emelec saliío decidido, lógicamente, a llevarse por delante a Lanús.
Sin embargo, el equipo local no pudo hilvanar siquiera una acción de peligro en equipo y sólo se limitó a asustar a Lanús con tiros desde media distancia que no inquietaron demasiado al arquero Agustín Marchesín.
Así, Lanús fue poco a poco haciendo su negocio y jugando con la desespéración de su rival, que sabía que una derrota en casa lo dejaba casi afuera de competencia.
Para colmo, sobre el final del encuentro, Mariano Pavone aguantó una pelota, se sacó de encima con categoría a un rival y fue claramente derribado en el área, lo que derivó en el correspondiente penal y en la capitalización de Regueiro, que nuevamente se anotó en la red para sentenciar el gran resultado.
Con estos 3 puntos, Lanús suma 7 y se sube a lo más alto del Grupo 2, a la espera de lo que suceda en el choque entre Flamengo y Olimpia. Los dirigidos por Schurrer blanquearon su panorama y esperan más confiados sus dos últimos partidos, aunque no deben relajarse ya que le quedan los dos rivales más complicados y aún nada parece estar definido.