Y se agregan 3 situaciones especiales: interfiriendo en el juego, interfiriendo en el adversario o sacando ventaja de dicha posición. Este ultimo ítem es el que determina que la posición del jugador de Colón, Federico Higuaín, quien tira el centro que deriva en el gol de Ariel Garcé, está inhabilitado.
Higuaín recibe el balón de un rechazo en un adversario y esto no lo habilita. Solo un pase de un adversario, entendiendo esto como un hecho intencional, habilitaría al jugador. Esta situación es similar al gol de Pablo Mouche en el partido que jugaron el miércoles Arsenal y Boca por la Libertadores: también estaba adelantado.
Finalizado el match, el árbitro y sus colaboradores debieron retirarse escoltados por la policía ante la agresión de los hinchas locales, que arrojaron elementos contundentes al campo.
Se podrá entender el reclamo. Ahora, de ahí todo lo que pasó después, habla de una sociedad excacerbada que encuentra en el Fútbol la forma de hacer catarsis. ¿Puede ser para tanto?. En defenitiva, es sólo un partido de Fútbol.
Si nos defendiéramos con ese ímpetu de los atropellos que sufrimos a diario como ciudadanos, quizás, podríamos construir una sociedad mucho más justa además de educada.