En la segunda mitad, los rojiblancos cambiaron su estrategia, buscando un juego más vertical y llegando mucho más a la portería de Valdés. No tardaron en conseguir su premio, ya que Falcao aprovechaba un fallo de Busquets en un córner para poner el empate (1-1), a los cuatro minutos de la reanudación.
Barcelona parecía más nervioso tras el gol colchonero y los madrileños lo aprovecharon para adelantar un poco sus líneas. Los fallos defensivos del Barcelona se repetían y Falcao volvía a tener opción de marcar pero Valdés consiguió detener el mano a mano ante el colombiano.
Guardiola veía que tenían que cambiar las cosas y metía en el campo a Cuenca, en detrimento de Alves. El técnico catalán apostaba por el 3-4-3 para buscar la victoria y le salió bien la estrategia porque Messi conseguía el 1-2 en una jugada de pillo. Pedro había provocado una falta en el pico del área y el argentino lanzaba rápidamente portería, aprovechándose de un Courtois despistado que colocaba la barrera.
El gol supuso un jarro de agua fría para el Calderón, que enmudeció pero resucitó cuando vio que su equipo no estaba dispuesto a dar el partido por perdido. Los de Simeone se volcaron sobre la portería de Valdés y Gabi tuvo el empate en el último minuto con un disparo lejano que logró despejar el cancerbero culé bajo palos, dejando el marcador con el 1-2 definitivo.