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Error: Falcioni decidió seguir en Boca

El ciclo venía bien desde los resultados pero en las últimas horas salieron a la luz viejos problemas de convivencia. El entrenador presentó la renuncia, no fue aceptada y hace instantes revirtió su postura tras una charla con el Presidente Daniel Angelici. ¿Hizo bien?.

Por FABIO MARIO TALARICO

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Julio Falcioni le preguntó a Darío Cvitanich por su posición en la cancha y le reprochó haber jugado por afuera. A entender del entrenador, el responsable de la modificación táctica fue Riquelme. Unos momentos después, y enterado de la situación, el enganche decidió enfrentar al DT.
 
Le negó lo de Cvitanich y le reprochó la manera de jugar del equipo. Unos segundos después, el clima en el vestuario cambió radicalmente.
 
La historia siguió en el avión. En el vuelo a Caracas, Falcioni dialogó con el presidente Daniel Angelici. Le aseguró que se iba, que no había vuelta atrás y le pidió disculpas. Tanto Angelici como el dirigente José Requejo intentaron convencer al entrenador. Riquelme tomaba mate en la parte de atrás del avión. Por los pasillos, los ayudantes del Emperador iban y venían.
 
Es un problema convivir con este Riquelme y tener poder, en el buen sentido de la palabra cuando hablamos desde el plano del entrenador. Eso Julio Falcioni lo sabía pero Boca era seductor y por eso se 'mandó'.  Así le va y a pesar de haber conseguido un título no disfruta de su trabajo. O mejor dicho se lo hacen más complicado de lo que es. 
 
Por suerte para él, al menos pudo meter un título porque su paso hubiese sido sin pena ni gloria. Así y todo, es bastante cuestionado por un sector, hasta el punto que se dice off de record por los mismos jugadores. Al menos por la mayoría o los más representativos del plantel. 
 
El primer gran enfrentamiento entre el DT y la figura boquense saltó a la luz cuando Falcioni decidió borrar al volante de la lista de concentrados para el choque frente a All Boys por la tercera fecha del torneo Clausura 2011. 
 
Aquella medida consensuada con los dirigentes José Beraldi y Juan Carlos Crespi (por aquél entonces, con ánimos presidenciales) desató el primer estallido.
 
"Me toca respaldar a este equipo. Creo que ha tenido un buen funcionamiento y ha logrado buenos resultados", había dicho el técnico en conferencia de prensa para justificar la marginación del enganche. 
 
La decisión generó mucho malestar en el jugador quien se había retirado de Casa Amarilla con cara de pocos amigos y aprovechó para disparar: "No me gusto nada quedar fuera del equipo". 
 
A partir de ese momento, los resultados no se le dieron a Boca y en estos casos pierde fuerza el entrenador cuando enfrenta a una tamaña figura como lo es el 10 de Boca. Ergo: adentro otra vez Riquelme y a 'bancar' sus posturas de divo. 
 
Por eso, que ahora ya es tarde. Por más que se quede y siga en el cargo la relación no tiene retorno. Lo único que puede prolongar un ciclo deteriorado son los resultados. Si Boca gana, todo se tapará. Pero si los resultados no acompañan, todo se desmoronará. 
 
¿Hace bien Falcioni en seguir?. Para nosotros, la verdad que no. Esta era la ocasión adecuada para salir y quedar bien parado. No se podrá convivir de la manera que le puedan haber prometido. 
 
En el caso, todo fue para salir del paso porque si Falcioni se iba para Boca se presentaba un serio problema. En medio de la competencia buscar un entrenador acorde al club no iba a ser sencillo, por más que Carlos Bianchi haya figurado en los planes. 
 
Cerca de la medianoche, Angelici y Falcioni aparecieron delante de la prensa. “Hubo un malentendido”, sintetizó el presidente. Agregó que “las cosas tendrían que haber quedado en vestuario”. Y prometió que este jueves, a las 9 y 30 habrá entrenamiento, conducido por Falcioni. “Nunca se ha planteado un paso al costado”, agregó.
 
Falcioni amagó con hablar, pero sólo manifestó que los dichos del presidente resultaban suficientes. Por todo esto el futuro de Boca quedó extraño. Falcioni frenó su marcha después de un duro trabajo dirigencial. Los jugadores se encolumnaron diciendo que el error fue del entrenador. ¿Cuánto aguantantará el vestuario sin que explote una nueva bomba?.
 

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