Sus colores son camiseta blanco, pantalón verde, medias verdes. O bien camiseta verde, pantalón blanco, medias blancas.
En 1982, ganó su 1er. título continental, la Liga de Campeones de la CAF en 1982, título que ya había logrado en 1969 otro club egipcio, el Ismaily, aunque bajo el gobierno de la República Árabe Unida (cuando Egipo y Siria eran parte del mismo país). O sea que los "diablos rojos" se convirtieron en el primer club egipcio que logró el título tras la escisión egipcia y siria de aquel estado.
Volvió a ganar el máximo título continental en 2001, 2005, 2006 y 2008, todos ellos bajo el mandato del técnico portugués Manuel José, quien convirtió al Al-Ahly en el equipo más laureado de África.
La trifulca comenzó al término de un partido entre los equipos Masry y Ahly que terminó con el resultado 3-1, favorable a los locales. Los seguidores del Masry invadieron el campo y corrieron tras los jugadores del equipo visitante, lo que derivó en un enfrentamiento entre las dos hinchadas.
Un aficionado que se encontraba en el estadio presenciando el partido, Hosam Mohamed Mustafa, ha explicado a la agencia Efe que antes del partido el ambiente era "bueno", pero que, cada vez que se marcaba un gol, los del Al Masari invadían el campo de juego. Ahí tendría que haberse suspendido el partido.
Los aficionados del equipo local lanzaron amenazas a los "ultras" del Al Ahli, quienes a su vez respondieron, según ese espectador. Una vez finalizado el partido, los del Al Masri volvieron a saltar al césped y persiguieron, camino del vestuario, a algunas de las estrellas del Al Ahli, como Mohamed Abutrika, ante la impotencia/el desinterés de los agentes de policía presentes, explicó Mustafa.
El Ministerio de Sanidad ha explicado que muchos de los asistentes al partido llevaban cuchillos y otras armas.
Según informaciones de la televisión local, la gente del Masri acorraló a la del Ahli e hizo una carnicería con cuchillos y botellas. La mayor parte de los cadáveres mostraba impactos en el rostro, heridas y hemorragias internas. Según el Ministerio de Sanidad, un número indeterminado de personas ha muerto por caer desde la grada. Y otros por asfixia, luego de las corridas provocadas por las bengalas y bombas del tipo molotov.
Un empleado del depósito de cadáveres ha afirmado a la agencia Associated Press que entre los fallecidos había también agentes de policía.
Desde la revuelta que derribó al presidente Hosni Mubarak, hace 1 año, la policía egipcia, manchada por la brutalidad con que actuó entonces contra los manifestantes, y detestada por su papel como brazo armado de la dictadura, ha efectuado un repliegue.
Así, la inseguridad ciudadana se ha disparado, en parte por la efervescencia revolucionaria y por la liberación de delincuentes en los últimos días de Mubarak, en parte porque la policía decidió bajar los brazos.
El secretario general del Ministerio de Sanidad, Hisham Shiha, confirmó a la televisión estatal que los cadáveres estaban siendo trasladados al hospital de la ciudad.
Según informaron fuentes de los hospitales de El Cairo, algunos de los muertos son efectivos de la seguridad. "Las muertes fueron provocadas por asfixia y por fracturas graves", dijo el doctor Hassan al Isnawi, director del hospital central de Port Said, al canal Al Ahram Sports.
El jefe de la Junta Militar egipcia, Mohamed Husein Tantaui, ordenó que 2 helicópteros del ejército se desplazaran a Port Said para evacuar a El Cairo al equipo de Al Ahli y a sus aficionados.
Según la agencia oficial egipcia, Mena, los helicópteros trasladaron también a algunos de los más de 300 heridos que se han producido en la batalla campal.
La política
Los barrabravas egipcios cuentan con una larga experiencia en materia de batallas campales. Su entrenamiento en los choques con fuerzas antidisturbios les convirtió en la perfecta infantería durante los enfrentamientos revolucionarios entre policía y manifestantes.
Los simpatizantes, especialmente los del Ahli, muchos de ellos con la camiseta del equipo, de color rojo, fueron protagonistas en las jornadas de la plaza de Tahrir, hace 1 año, y en las cargas registradas en noviembre pasado cerca del Ministerio del Interior y del Parlamento. En aquellas batallas urbanas ellos sabían cómo afrontar las balas de goma, los gases lacrimógenos e incluso el fuego real.
Precisamente por eso (una suerte de venganza), se especula que la policía decidió no intervenir en Port Saíd.
"Las fuerzas de seguridad nos abandonaron, no nos protegieron", relató uno de los jugadores del Masry, Mohamed Abou-Treika, en diálogo con el canal de TV del equipo.
"Un seguidor acaba de morir en el vestuario, delante de mí", añadió el futbolista. Otro de los jugadores, Mohamed Barakat, sostuvo que "varias personas han muerto. Estamos viendo cadáveres, No hay fuerzas de seguridad o personal del Ejército para protegernos", se quejó.
El presidente de la Cámara baja del Parlamento egipcio, Saad al Katani, ha convocado de urgencia una sesión de la institución legislativa para debatir el jueves 02/02 los sucesos de Port Said. La televisión estatal egipcia ha añadido que la Fiscalía ha ordenado la investigación de los disturbios.
Por su parte, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, acusó a los partidarios del antiguo régimen de Hosni Mubarak de los disturbios.
"Los acontecimientos de Port Said son orquestados y son un mensaje de los remanentes del antiguo régimen", denunció el vicepresidente del PLJ, Esam al Arian, en un comunicado difundido en la página web del movimiento islamista.
El portugués Manuel José, entrenador del Al Ahli, de El Cairo, relató a los medios lusos el "caos completo" que se vivió en los enfrentamientos.
"De nuestro equipo están todos bien. La culpa es de los soldados, había decenas de ellos y de policías también. Desaparecieron todos, está el caos completo", declaró a la televisión lusa Sic Noticias.
Manuel José, de 65 años, aseveró que le propinaron "puntapiés, puñetazos".
"Ahora voy a tener que repensar mi vida. No hay condiciones para seguir aqui", refirió el entrenador portugués, que dirigió al Al Ahli en los períodos 2001-2002, y 2003-2009, y había regresado en 2011.
Los incidentes se habrían extendido a un estadio de El Cairo, según informó Europa Press, donde se estaba jugando un partido entre los equipos Zamalek e Ismaili.
El Gobierno ordenó la suspensión del resto de los partidos de la jornada, entre ellos el que debían disputar en El Cairo, el Ismailiya y el Zamalek, rival tradicional del Ahli.
Seguidores del Zamalek no aceptaron la orden gubernamental y testimonios presenciales dijeron que ha habido incendios dentro del estadio y en sus inmediaciones, y que numerosas personas han protagonizado incidentes por las calles.
Ante la sucesión de acontecimientos, la federación de fútbol egipcia ha anunciado la suspensión "indefinida" de la liga.
Según la agencia egipcia Mena, los locales comerciales han cerrado sus puertas en Port Said tras varios actos de vandalismo, mientras los servicios de sanidad han comenzado a pedir donaciones de sangre entre los vecinos de la localidad.
Egipto tuvo un anticipo de violencia días atrás cuando se enfrentaron el Zamalek y el Africain Club, de Túnez.
En ese momento, el presidente de la Federación egipcia, Samir Zaher, dijo que no era detener la liga ya que es mucho el dinero invertido. "La cancelación de la liga nos costará mucho dinero, los clubes no podrían enfrentar la quiebra económica, ya que han gastado mucho dinero en los campos de entrenamiento, contratos de patrocinio y las transferencias de los jugadores."
Sin embargo, hoy, miércoles 01/02, tuvo que suspenderla por tiempo indefinido.
El fútbol es un ingreso básico para sustentar a los demás deportes egipcios. Tal es la pasión que los patrocinadores y los aficionados suman un dinero importante con el cual pueden ayudar a otros deportes que son más minoritarios, y no cuentan con una base económica suficiente.
El calendario deportivo egipcio ya había sufrido modificaciones a causa de las revueltas producidas en el país contra Hosni Moubarak. Desde la reanudación del campeonato, en enero, tan solo se han podido jugar 5 partidos de las 2 competiciones simultáneas. En estos momentos la Asociación de Fútbol Egipcia se está planteando reanudar siempre y cuando fuese a puerta cerrada o se jugase en campos militares.
Todo se originó el pasado fin de semana cuando los hinchas del Zamalek invadieron el terreno de juego agrediendo a su paso a jugadores del equipo tunecino, de los cuales, 3 de ellos tuvieron que ser hospitalizados. El árbitro anuló un gol en fuera de juego que les hubiese dado el pase a la siguiente ronda, y desató toda la tormenta.