Independiente no pudo resistir que le ahogaran las salidas y caminó por la cornisa al regalar pelotas en campo propio. Impulsado por un Gio Moreno picante, la Academia generó tres chances claras.
Primero fue el colombiano quien remató por derecha y Teo no pudo rozarla con precisión. Más tarde, Gabbarini se lució ante un tiro de Gutiérrez y un cabezazo de Gio. El Rojo quedó partido y se perdió en pelotazos sin sentido para el tridente ofensivo.
La hegemonía racinguista se terminó en los últimos 10' del primer tiempo, cuando el Rojo reaccionó a partir de la velocidad de Defederico. El ex Huracán dibujó una gran pase para Parra a los 36, pero el ariete demoró frente al arco y fue cortado por Cáceres.
Independiente apareció renovado: Fredes retomó algo de la confianza del inicio (después de perder múltiples pelotas), Godoy dejó de perseguir de atrás a todos y Patito Rodríguez aportó flashes. En el momento más picante, Pezzotta dijo basta.
En el amanecer del complemento, Teo merodeó cerca del gol en un par de ocasiones, a partir de nuevos baches de concentración del Rojo. Más allá de eso, el nivel de juego decayó visiblemente. En medio de los errores, Gio aportó magia y le dio un pase profundo a Hauche, que entró al área y festejó a los 15.
En el festejo, Teo se burló de Milito al tirarle la pelota sobre sus genitales, a lo que el defensor respondió con un pelotazo. La revancha llegó tres minutos más tarde, cuando el defensor fue duro a disputar un balón con el colombiano. Pezzotta estaba cerca y lo expulsó sin dudar.
El fútbol se despidió de Mar del Plata con un clásico que subió las sensaciones como un juego mecánico de un parque de diversiones. Por momentos, la adrenalina. Acto seguido, en un segundo eterno, la sensación de vacío en el estómago. Racing no lo olvidará