Es tanta la frustración que River lleva en sus espaldas, que este partido pudo haber servido de bálsamo pero Boca se encargó con oficio (y algo de suerte también) de complicarle la existencia.
La roja recibida por Alejandro Dominguez a los 25' tras 'sacarse' con Ledesma y luego con el árbitro Abal, fue la muestra de la imptencia. Después Cavenaghi se 'trenzó' también con Ledesma y eso favoreció a Boca. River perdió el control promediando la primera parte porque el gol de Blandi a los 8' lo descontroló.
Muy lejos estuvo el equipo de Almeyda de repetir la actuación ante Racing. Muy lejos de verdad. Y esto fue por dos motivos. Primero, porque el buen juego a River esta vez duró sólo 5' y porque Boca se paró mejor defensivamente que Racing ayudado por la apertura del marcador.
Boca pudo soportar los minutos iniciales en los cuales se vio sobrepasado y luego se dedicó a jugar con frialdad e inteligencia. No arriesgó tras la ventaja y apostó al desorden de su rival. River fue la antítesis de Boca y dejó una mala imagen en la primera parte complicado porque tuvo que lidiar con un jugador menos por lo de Domínguez. Además, un condimento que lo terminó de descontrolar se dio en la previa del cabezazo goleador de Blandi. La partida de Mouche por derecha en la previa del gol antes de meter el centro fue desde posición adelantada. Finito pero adelantado.
Y casi Boca lo 'remacha' a los 42' cuando Mouche no pudo rematar trabado desde atrás por Vella, en una jugada que como mínimo pareció imprudente. El árbitro debió cobrar falta afuera del área a milímetros del área penal.
Lo primero que hizo Almeyda en el vestuario fue dejar afuera del segundo tiempo a Ponzio y Arano, y mandó al ruedo a Trezeguet y a César González.
La idea fue ganar peso en el ataque supliendo lo del jugador menos y la ausencia obvia del ‘Chori. Lo otro bueno fue que mandó a Carlos Sánchez al carril derecho, hábitat natural del uruguayo que jugó todo el primer tiempo con la cancha cruzada.
Apenas comenzó el complemento, se orejear que si Boca estaba fino, sentenciaba. River quedó obligado a evitar el escarnio y se adelantó peligrosamente en el terreno buscando la paridad y esto no lo favoreció. Un riesgo muy grande para un equipo que cuando juega con once, también sufre demasiado cuando lo atacan.
Pablo Mouche estuvo cerca de marcar el segundo a los 5’, luego de una corrida en soledad de contra pero adelantó la pelota en el último toque, favoreciendo el achique del arquero Vega. River jugaba al filo de la navaja a pesar de asumir la iniciativa del juego por obligación.
Falcioni se percató de la problemática de River y cambió a Araujo por Ledesma. Boca seguía teniendo servido el contragolpe y en 20’ no lo había aprovechado y encima se quedó con un hombre menos por la expulsión de Roncaglia por doble amarilla.
Luego de esto, River pudo recién llegar hasta el arco de Orion pero el tiro desde lejos de Cavenaghi se fue muy ancho. Le costó mucho a la 'Banda' generar peligro como en los primeros 5' de partido. ¿Fue porque Boca entró desenchufado?. Puede ser.
River tuvo una ocasión concreta con un cabezazo de Maidana pero la pelota no se metió en el arco de Orion que sólo atinó a mirar el recorrido del balón. Fue una jugada asilada y luego de un balón detenido ejecutado por Cirigliano. La verdad fue que Somoza se durmió, y por eso el defensor de River le ganó la espalda y cabeceó.
Pero Boca tenía el puñal bajo la manga y Blandi marcó su segundo gol luego de una jugada por derecha. El goleador esta vez sólo la tuvo que empujar ante la salida del indefenso Vega y Boca se puso 2-0 en el marcador con presagios de goleada. Los minutos finales para River fueron un padecimiento porque Boca pudo haber marcado más goles si se lo proponía aunque igual terminó de consumar el naufragio millonario. River tuvo que sumar otra humillación, por si algo le faltaba y Boca festejó su primer triundo del año. ¡Y fue justo ante River!.