Preocupación en Perú por designación de Guido Bellido
Lazos radicales
El texto editorial de La República el domingo 01/08 lo resume así:
"Si el Presidente no corrige pronto el nombramiento de (Guido) Bellido impuesto por (Victor) Cerrón y su cúpula, habrá evidenciado que sus promesas electorales fueron una gran farsa.
Algunas consideraciones:
Hay aspectos que comparten el exmarino Jorge Montoya y el actual presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido: ambos han dado muestras de homofobia y misoginia, son recalcitrantes, radicales y tienen poco apego por los valores democráticos. Por ello, no resulta extraño que al almirante Montoya no le parezca mal que el congresista Bellido sea el primer ministro. Minimiza, incluso, su actitud complaciente con el senderismo, y dice que no es para tanto.
Si se tratara de una estratagema del marino para desgastar a un gabinete encabezado por alguien incapaz de liderar y conducir a un equipo ministerial hacia los objetivos prometidos por Castillo en campaña, esta sería paralela a la probable estratagema de Cerrón de desgastar al Gobierno ante el Congreso. Ambas en línea de acelerar el curso de los acontecimientos para llegar rápido a una confrontación en la que el Congreso pelee por la vacancia y el Ejecutivo por el cierre.
Ambos escenarios son igualmente malos. En cualquiera de ellos, el país seguirá con un pie en un patín y el otro en el jabón, mientras seguimos sufriendo los embates de la pandemia, los coletazos de la crisis económica y las demandas expresadas en las urnas insatisfechas.
El coraje de Pedro Francke para liderar el MEF (Ministerio de Economía y Finanzas) en las actuales circunstancias es una buena noticia, habida cuenta de su profesionalismo y antecedentes democráticos, así como la consistencia jurídica que aportaría el nuevo titular de Justicia, Aníbal Torres. Pero ello no normaliza las cosas, así como una golondrina no hace el verano, tampoco unos buenos ministros arreglan el conjunto. Y el conjunto es inaceptable. (...) El coraje de Pedro Francke para liderar el MEF (Ministerio de Economía y Finanzas) en las actuales circunstancias es una buena noticia, habida cuenta de su profesionalismo y antecedentes democráticos, así como la consistencia jurídica que aportaría el nuevo titular de Justicia, Aníbal Torres. Pero ello no normaliza las cosas, así como una golondrina no hace el verano, tampoco unos buenos ministros arreglan el conjunto. Y el conjunto es inaceptable. (...)
Es cierto que Castillo llegó al poder democráticamente y amparado en los votos, pero también es cierto que para ello hizo promesas que debe honrar. Si el Presidente no corrige pronto el nombramiento de Bellido impuesto por Cerrón y su cúpula, habrá evidenciado que sus promesas electorales fueron una gran farsa. Por ello necesitamos, y pronto, una definición clara del mandatario. Caso contrario, tal como afirma Alberto Vergara en esta edición, “en los hechos, Castillo ya fue vacado por Cerrón”.
Tantas veces Pedro
El texto de El Comercio termina resultando muy interesante porque al enfocarse en Francke es complementario del anterior:
"Como se anticipaba luego de varias semanas, Pedro Francke fue finalmente seleccionado como titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
A diferencia de otros nombramientos, Francke tiene algo de trayectoria en el sector público por mostrar. Fue director ejecutivo del Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes) durante el gobierno de Alejandro Toledo, presidente del Sistema Metropolitano de Solidaridad (Sisol) en la gestión de Susana Villarán en la Municipalidad Metropolitana de Lima y gerente general de Essalud cuando Ollanta Humala ocupó la presidencia. Ha sido además docente ordinario del Departamento de Economía en la Pontificia Universidad Católica (PUCP) y parte del equipo de Juntos por el Perú (JPP) antes de pasar a las filas del equipo técnico de Perú Libre.
En ese sentido, su nombramiento fue recibido por varios como una muestra de moderación y consenso del Gabinete liderado por Guido Bellido. Esta interpretación es un error.
En primer lugar, por el perfil del propio personaje. En comparación con las personas ultrarradicales que rodean a Perú Libre, Francke sin duda parecería un economista ortodoxo, pero lo cierto es que será la primera vez en varias décadas que alguien con un perfil de izquierda poco moderna –que instintivamente ve a la inversión privada como algo que hay que controlar en vez de fomentar– coja las riendas del MEF. En primer lugar, por el perfil del propio personaje. En comparación con las personas ultrarradicales que rodean a Perú Libre, Francke sin duda parecería un economista ortodoxo, pero lo cierto es que será la primera vez en varias décadas que alguien con un perfil de izquierda poco moderna –que instintivamente ve a la inversión privada como algo que hay que controlar en vez de fomentar– coja las riendas del MEF.
Lo más importante, no obstante, no es Pedro Francke. Quien quiera leer en el nuevo MEF una señal de moderación olvida que este ministerio, siendo quizá el más relevante, es apenas un retazo del Gabinete.
La preocupación real está en la profunda equivocación que fue colocar a Guido Bellido como presidente del Consejo de Ministros, y armar con él un equipo de personas inexpertas y radicales para conducir el país.
No es tiempo para sutilezas. El actual Consejo de Ministros lo dirige un investigado por apología del terrorismo y tiene entre sus filas a personas ligadas al Movadef –brazo político de Sendero Luminoso–, exparejas de terroristas, exguerrilleros con admiración por los criminales de la dictadura cubana y otros perfiles similares. No es tiempo para sutilezas. El actual Consejo de Ministros lo dirige un investigado por apología del terrorismo y tiene entre sus filas a personas ligadas al Movadef –brazo político de Sendero Luminoso–, exparejas de terroristas, exguerrilleros con admiración por los criminales de la dictadura cubana y otros perfiles similares.
¿Qué diferencia realmente puede hacer Pedro Francke con esa compañía en el Gabinete? Más bien, la presencia de Francke –durante la campaña de segunda vuelta y sobre todo ahora– ha tenido el efecto perverso de legitimar entre parte de la población a una opción política que nunca ha ocultado sus afanes totalitarios; afanes que, de hecho, plasmó fehacientemente en la elección del Gabinete. En esta figura, Francke no es el conciliador moderado; es el cómplice. (...)".