"No regresaré a Bielorrusia", dijo a Reuters ella en un mensaje por Telegram.
Tsimanouskaya agregó que había buscado la protección de la policía japonesa en el aeropuerto de Haneda para no tener que abordar el vuelo.
El caso
Krystsina fue inscripta en el relevo (carrera de postas) 4x400 a pesar de que nunca participado en esas competencias.
Ella utilizó sus cuentas de redes sociales para criticar a los entrenadores que, según explicó, la registraron para eventos para los que no se había entrenado, ya que otros atletas bielorrusos no habían completado suficientes pruebas antidopaje para competir.
Es decir que como algunos integrantes de la aprobación no pasaban las pruebas antidoping, ella debía ocupar sus lugares en las competiciones para evitar escándalos y sanciones a Bielorrusia.
Tsimanouskaya, en verdad, sólo debía competir en las eliminatorias para el evento femenino de 200 metros el lunes 02/08. Por ese motivo se quejó pero la tormenta que provocó en Bielorrusia su reclamo, detonó otros acontecimientos.
Entonces, temerosa, ella decidió buscar la "protección" de las autoridades locales.
Aunque Tsimanouskaya no había criticado directamente a Lukashenko, los medios bielorrusos la cuestionaron con expresiones terribles, y ella de inmediato comprendió a qué se arriesgaba si volvía a su país.
El Comité Olímpico de Bielorrusia no respondió a una solicitud de comentarios, pero una declaración atribuida a sus entrenadores afirmó que ella había sido retirada de la competición por consejo de los médicos sobre su "estado emocional y psicológico".
En respuesta, Tsimanouskaya publicó esa declaración en Instagram con el mensaje: "Esto es una mentira".
Las imágenes y los videos que circularon en las redes sociales los activistas de la oposición bielorrusa parecían mostrar a Tsimanouskaya negándose a abordar un avión.
El COI dijo que intentaba determinar cómo fue que Tsimanouskaya abandonó la residencia de los atletas. Ella llegó al aeropuerto con un grupo de unos 16 atletas bielorrusos que partían de Japón después de que terminaran sus eventos.
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Krystsina Tsimanouskaya dijo que había buscado la protección de la policía japonesa en el aeropuerto de Haneda el domingo para no tener que abordar el vuelo.
La política
Alexander Lukashenko, el líder de facto de Bielorrusia, ha sido duramente criticado después de que hizo fraude en los más recientes comicios y, de todos modos, se proclamó ganador, y sigue en el poder.
De inmediato, con el apoyo de Vladímir Putin, Lukashenko inició una persecución de los críticos y de los opositores. Recientemente, él obligó a un avión de pasajeros a descender en Bielorrusia para así detener a una pareja de sus críticos en redes sociales que se encontraban entre los viajeros.
El COI prohibió a Lukashenko asistir a los Juegos de Tokio junto con otros funcionarios nacionales, incluido su hijo Viktor, presidente del Comité Olímpico del país.
El COI también ha congelado los pagos al Comité Olímpico de Bielorrusia pero sí realiza pagos directamente a los atletas.
“Este escándalo no comenzó como político pero la respuesta extremadamente dura a sus declaraciones (de la prensa gubernamental), que incluyeron ataques a su reputación y luego el intento de obligarla a volar a casa desde Tokio, fue lo que complicó todo”, dijo Eleanor Bindman, experta en política de Europa del Este en la Universidad Metropolitana de Manchester:
El incidente refleja la paranoia de Lukashenko acerca de cualquier cosa o persona que pueda ser considerada crítica de su conflictivo régimen. El incidente refleja la paranoia de Lukashenko acerca de cualquier cosa o persona que pueda ser considerada crítica de su conflictivo régimen.
Refugiada
"Según sus palabras, desea venir a Polonia y ya fue invitada por nosotros", dijo a Financial Times, Marcin Przydacz, viceministro de Relaciones Exteriores de Polonia.
A Tsimanouskaya también se le ofreció una visa de República Checa, que, al igual que Polonia, es muy crítica de Lukashenko.
Jakub Kulhanek, ministro de Relaciones Exteriores checo, dijo que el trato a Tsimanouskaya era "escandaloso".
Katsunobu Kato, portavoz del gobierno japonés, dijo que Tokio estaba trabajando con el COI y otras autoridades locales para determinar las intenciones del atleta.
El COI dijo que había solicitado un informe al Comité Olímpico de Bielorrusia antes de decidir si emprendería acciones adicionales.
El COI también pidió la intervención de la Organización de Naciones Unidas.
Japón confirmó la intervención del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
Esa oficina, creada en 1993, tiene como 7ma. titular en su historia a la chilena Michelle Bachelet Jeria, ex Presidenta de Chile en 2 ocasiones.