En primer lugar, cuando las personas se sienten bien, es más probable que adopten comportamientos saludables como hacer ejercicio y comer bien y es menos probable que adopten comportamientos no saludables como fumar y consumir sustancias. Con el tiempo, estos hábitos saludables pueden promover la salud y prevenir enfermedades.
Otra forma en que el bienestar puede promover la salud es mejorando el funcionamiento de los sistemas fisiológicos del cuerpo, como los sistemas cardiovascular e inmunológico. Cuando alguien experimenta estrés, los sistemas fisiológicos de su cuerpo reaccionan para protegerlo y prepararlo para responder al factor estresante de manera adecuada.
Sin embargo, cuando el estrés es crónico, estas mismas respuestas fisiológicas pueden dañar la salud. El bienestar puede proteger la salud al reducir las experiencias de estrés y al mejorar las respuestas fisiológicas de las personas al estrés.
Aunque muchos estudios científicos han encontrado que las personas más felices tienden a ser más saludables, los investigadores aún no pueden decir con certeza que la felicidad produce una mejor salud física. Los investigadores esperarían ver esta misma asociación si una mejor salud física hace que las personas sean más felices, o si alguna otra variable, como los ingresos o la genética, causa tanto la felicidad como la salud. Este es un concepto científico importante: la correlación no es igual a la causalidad.