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Crece la sorpresa por la relación entre el comercio ilegal de precursores y fármacos con el financiamiento del Frente para la Victoria

La investigación avanza sin pausa, al menos por ahora. El asesinato triple en General Rodríguez sería una riña entre argentinos por la provisión de efedrina a los narcos mexicanos. Pero hay más novedades.
Hay más novedades para este boletín. De acuerdo al relato de Rolando Barbano, en el diario Clarín, el jueves 7 de agosto, Sebastián Forza desayunó en el bar Open del Complejo Concord, en Pilar -donde tenía una oficina que a veces usaba como departamento de soltero- y salió hacia Liniers en un Peugeot 206 (tenía 5 vehículos más), hast la parrilla "Lisandro -a pocas cuadras de San Cayetano, del otro lado de la vía- donde lo esperaba Leonardo Bina. Luego, ellos se encontraron en la vereda con una mujer aún no identificada por los investigadores. Una teoría indica que subieron a la autopista 25 de Mayo, cruzaron la 9 de Julio y luego tomaron la autopista a La Plata pero se quedaron en el centro de compras Wal-Mart, de Sarandí, donde los esperaban 3 personas: "un hombre gordo, uno flaco y una mujer", tampoco identificados. Y Damián Ferrón, quien había llegado en su Suzuki Vitara. Ferrón, socio del ex policía José Luis Salerno en una droguería, habló a las 12:30 habló con su hermano Diego: "Tengo una reunión en Quilmes y estoy por esta zona", le dijo. De allí se fue al Wal Mart. Forza, Bina y Ferrón estaban convencidos de que iban a cerrar un negocio y después festejarían. La cita era en una quinta del conurbano. No hubo secuestro sino emboscada. En la quinta, ubicada probablemente en el 2do. cordón del conurbano oeste, viajaron en 2 vehículos. "Puede ser en General Rodríguez, en Marcos Paz o en Francisco Alvarez, por la zona donde se registró la señal del celular de Ferrón por última vez, el jueves a la tarde". Los investigadores revisan, minuto a minuto, las grabaciones de los peajes. En el Wal Mart de Sarandí hay cámaras de seguridad, pero las imágenes no quedan grabadas. (?) A las 14:30, un empleado del ex policía Salerno llamó a Ferrón para preguntarle "cómo andaban las cosas". Dijo que lo hizo por rutina, pero su testimonio dejó dudas. Allí, los amenazaron y los maniataron. Quedaron prisioneros algunas horas. Tal vez hasta la noche del viernes. Y los mataron allí mismo. "Por la forma en que estaban en el zanjón de la ruta 6, los cadáveres fueron acomodados. No hubo crimen en ese sitio: ya estaban muertos", contaron las fuentes. Antes habían llevado la Suzuki, de Ferrón, hasta la capital. Y la incendiaron, probablemente de noche, a 8 cuadras de la droguería Unifarma, de Ariel Vilán y Sebastián Forza. Vilán saltó desde el 9° piso del edificio donde vive su madre, en Boedo, apenas unos días después. Tras su muerte, alguien tiró una bolsa con chequeras en el barrio: quisieron mostrar que Vilán había extendido cheques a nombre de Forza. Acerca del Peugeot 206, de Forza, fue encontrado con las llaves puestas, en el barrio porteño de Constitución. "Lo más extraño es que los testigos dicen haberlo visto estacionado allí desde el mismo jueves a la mañana. O se confunden, o nos falta una pieza en el rompecabezas", dijeron las fuentes a Clarín. "Otra cosa rara es que quien lo encontró no fue la Policía, sino Solange, la esposa de Forza". La mujer también fue la primera en ir a la parrilla 'Lisandro' a averiguar por su marido. ¿Sabe más de lo que dice? No son mexicanos los principales sospechosos de ordenar y consumar el crimen. Los investigadores están convencidos de que los asesinatos fueron el resultado de una disputa entre argentinos por el negocio de proveerles a los mexicanos. Loreley Gaffoglio, en el diario La Nación, afirma que en los 12 meses recientes, la mayor importadora de efedrina, con 5 toneladas mediante 4 embarques desde India, fue Unifarma SA, la droguería allanada el pasado jueves y cuya sociedad es presidida por Mauricio Di Laudadio, y a la que estaba vinculado Vilan y era provista por Forza. En cantidad, le siguieron Química Montpellier, Laboratorios Bernabó, Catalent Argentina SA, y Diffucap-Eurand Sacifi y Droguería Libertad SA. Según consta en una causa judicial, parte de los cargamentos de Droguería Libertad y de Unifarma SA fue adquirida por narcos mexicanos. Sólo Eurolab SA importó efedrina desde USA, ya elaborada. En cuanto a la importación de pseudoefedrina, Farmacéuticos Argentinos SA, o sea Drofasa, importó en el mismo período 8 toneladas. Desde mayo pasado, la Aduana en Ezeiza custodia 2 toneladas de efedrina que nadie reclamó. El embarque arribó desde la India sin destinatario y por eso no pudo ser documentado. El cargamento, cuyo costo ascendería a los US$ 100.000, sin contar seguros y fletes, habría sido denunciado por la Sedronar por tentativa de contrabando hacia México. La causa habría recaído en el juzgado de Marcelo Aguinsky. Fuentes judiciales, sospechan que Drofasa, estaría vinculada con ésa importación. Drofasa creada por un pool farmacéutico mendocino en 1993, sufrió su peor embate en 2004. Había acumulado un pasivo por $ 1.744.529,89 en 215 cheques rechazados por falta de fondos. Sin embargo logró remontar su pasivo hasta cancelar el 85% de su deuda. En 2007, el fondo de comercio fue vendido a la empresa Thivon Pharma. Por resolución 490, del 21 de mayo, la Sedronar le suspendió la habilitación para operar con precursores químicos.
 
La Argentina es el 3er. importador mundial en cantidad de efedrina y pseudoefedrina, y nadie controla ni conoce el destino cierto de más del 80% de esas sustancias, que se emplean para la producción de estupefacientes. Según datos oficiales, la industria farmacéutica local requiere 10 toneladas anuales de efedrina y pseudoefedrina para la elaboración de medicamentos. Sin embargo, se importan 52,4 toneladas, 5 veces más que USA y 7 más que Brasil. Para los especialistas, la mayoría de ese excedente se desvía al tráfico ilegal como precursor químico para producir drogas sintéticas, como las metanfetaminas y el éxtasis, o como preparados de uso clandestino en el circuito deportivo. La cantidad que llegó al país en los últimos 12 meses, que representa un incremento del 123% respecto de agosto de 2006-julio de 2007, fue importada por 20 droguerías y laboratorios inscriptos en el Registro Nacional de Precursores Químicos, principalmente desde India, Alemania, China y los Estados Unidos. Ese crecimiento exponencial ubica a la Argentina entre los mayores importadores, sólo superada por China y Sudáfrica. Países como USA y Canadá han impuesto severas restricciones a la importación de esas sustancias, y México prohibió su importación. El 4 de julio último eliminaron la efedrina y la pseudoefrina en medicamentos, reemplazándolos por otros componentes. Según consignó el diario El Universal, expertos mexicanos en el combate del narcotráfico pronostican para 2009 el agotamiento de las reservas clandestinas de efedrina y de pseudoefedrina en México, lo que empujaría a mudar las cocinas de drogas a otros países y a buscar nuevas rutas y canales para triangular esas sustancias reactivas Según Luciana Geuna, Jésica Bossi y Diego Schurman en el diario Crítica de la Argentina, los nexos entre un sector del mercado farmacéutico y el poder político no se terminan en las sociedades vinculadas con las víctimas del triple crimen de General Rodríguez: además de Baires Med y Unifarma, hay más droguerías –hasta ahora desconocidas– que aportaron fondos para campañas electorales del kirchnerismo y están bajo la lupa judicial por distintas irregularidades. Varias de esas empresas están relacionadas con las sociedades de los empresarios muertos. Droguería Urbana S.A. es uno de esos casos. Entre sus directores está Marcos Daniel Hendler, de 46 años, un hombre que se repite llamativamente en el entramado de estos negocios y que entregó, a través de esa sociedad, $310.000 para la campaña presidencial de Cristina Kirchner. En septiembre de 2006, Hendler fue designado gerente de Audifarm S.A., una empresa de servicios farmacéuticos orientada al campo de la seguridad social que también realizó donaciones para la fórmula Kirchner- Cobos. Según el balance presentado ante la Justicia por el Frente para la Victoria, uno de los aportes fue de $100.000, realizado el 22 de octubre de 2007, y otro de $40.000, el 26 de diciembre. Hendler está relacionado además con la farmacia de la calle Viamonte 1483, de la cual se desprendió en marzo pasado, y que desde hacía un corto tiempo regenteaban Sebastián Forza, uno de los tres empresarios asesinados en General Rodríguez, y Ariel Vilán, el joven que se suicidó arrojándose del noveno piso del departamento de sus padres en Boedo. Forza, Vilán y Hendler tienen puntos en común. En especial que, a pesar de sus problemas financieros y con la Justicia, los 3 seguían operando y haciendo buenos negocios con sus empresas del rubro de la salud. En el Juzgado Federal Nº 5 avanza una megacausa sobre presunto tráfico de mercaderías peligrosas para la salud. El juez Norberto Oyarbide investiga a un grupo de droguerías y farmacias que comercializaban medicamentos de alta complejidad, que tenían etiquetas cambiadas o el envase adulterado. Esta maniobra ilegal se constató en partidas de Ritonavir Abbot y Kaletra, 2 remedios usados en los tratamientos de pacientes con sida, que se venden a precios altos. En ese expediente judicial están siendo investigados Baires Med –de Forza–, Unifarma –del suicidado Vilán– y también aparece mencionada la firma Droguería Urbana S.A., de Hendler. Según consta en la causa, la farmacia Dodera, una de las que comercializaron los productos adulterados, declaró que los compró a esa sociedad. Otra maniobra oscura del submundo farmacéutico alcanza cuatro firmas que fueron generosas con los procesos electorales K: la ya conocida Bairesmed –de Forza–, Droguería del Plata (que aportó $50.000 en 2007), Eglis (que donó $25.000 en la campaña por las elecciones legislativas de 2005, en la Capital, en la que Rafael Bielsa era el canditato kirchnerista) y Droguería Plaza (que donó $25.000 en 2005 y $5.000 en la elección presidencial de la fórmula Néstor Kirchner-Daniel Scioli, en 2003). Según esta causa, número 54.449/06, Bairesmed y Droguería del Plata son el primer eslabón de una cadena ilegal en la que están acusadas de adulteración o comercialización de medicamentos. Ambas habrían vendido esos productos a Eglis y Droguería Plaza. Es obvio que la historia continuará...

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