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'Urkía traidor' decía la leyenda del hombre que le quita la mayoría a los Kirchner

¿Para quién es 'taidor' el senador Roberto Urquía? Primero oficialista, luego opositor, y hasta ahora presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Pero sobre todo un cordobés dueño de grandes extensiones de campos y de Aceitera General Deheza, una de las principales plantas alimenticias del país. Este hombre hace tambalear la mayoría en el Senado que tiene el oficialismo, que se percató en las últimas horas de que no cierran las cuentas. La balanza está en manos de un 'traidor'. Mientras, en Diputados circulan los 'premios' en el mes de las retenciones.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente 24).- Es conocido ya que el conflicto entre el gobierno de los Kirchner y el campo se ha convertido para muchos políticos en una pesadilla. Sobre todo en estos momentos en los cuales estratégicamente, la primera mandataria y el ex presidente han direccionado el tema retenciones al Congreso apostando a la mayoría oficialista. Pero, si bien varios intendentes y gobernadores se han visto en una encrucijada, entre las presiones de la Casa Rosada y sus votantes, para los diputados y senadores la cuestión se puso más dura aún. Actualmente, el diario 'La Nación', según publica hoy, asegura que los Kirchner estarían muy preocupados porque los números, que hasta ahora parecían cerrar en el Senado, están inclinando la balanza levemente en su contra. La tranquilidad se quebró en las últimas horas, entonces, cuando el kirchnerismo en el Senado entendió que no podría imponer su mayoría en la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda. ¿Por qué? Según dice el matutino porteño, sobre 15 miembros, el kirchnerismo tendría asegurados, en el mejor de los casos, 7 votos, uno menos de lo necesario para alcanzar dictamen de mayoría. Serían los votos de: - Pablo Verani (Río Negro), - José Mayans (Formosa), - Marcelo Guinle (Chubut), - Fabián Ríos (Corrientes), - Guillermo Jenefes (Jujuy), - José Pampuro (Buenos Aires) y - Nancy Parrilli (Neuquén) El dato no es menor, ya que un escenario de estas características obligaría al kirchnerismo a forzar el debate del proyecto en el recinto sobre tablas, para lo cual se necesita el apoyo de los dos tercios de los presentes. Una relación de fuerzas que en este momento no tiene ni por asomo cuando de apoyar sin cortapisas las retenciones móviles del Gobierno se trata. El oficialismo confía en que revertirá la situación en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pero también admiten que, por ahora, no tienen asegurada la mayoría para imponer dictamen. Por el rechazo o un proyecto alternativo firmarían: - el radical Ernesto Sanz (Mendoza), - el radical Gerardo Morales (Jujuy) y - el radical Roy Nikisch (Chaco); - el peronista Juan Carlos Romero (Salta) y - la peronista Roxana Latorre (Santa Fe), - María Eugenia Estensoro (Coalición Cívica-Capital Federal) y - Delia Pinchetti (Fuerza Republicana-Tucumán) En este contexto cobran importancia dos hombres claves: uno oficialista y otro radical K. La posición sobre el radical K rionegrino Pablo Verani sobre las retenciones es una incógnita, aunque en el kirchnerismo apuestan a que terminará alineado con el Gobierno. De todos modos, con esa firma sólo emparejaría la relación de fuerzas (7 y 7), y pondría más presión aún al voto del oficialista y titular de la Comisión, Roberto Urquía, tironeado entre su lealtad al kirchnerismo y la condena de los productores rurales cordobeses. ¿Por qué? ¿Quién es este hombre clave en el Senado que tiene en sus manos el desempate? El cordobés Roberto Urquía es presidente de la comisión en cuestión por decisión de la propia Cristina de Kirchner. Sin embargo, el extenso conflicto con el campo logró cambiar en 180 grados la imagen de "empresario ejemplar" que la Presidenta tenía del legislador y propietario de grandes extensiones de campos y de Aceitera General Deheza (AGD), una de las principales plantas alimenticias de la Argentina. Siempre fue un fiel aliado del Gobierno K hasta que debió abandonar su alineamiento con el Ejecutivo cuando los productores rurales de General Deheza y sus alrededores comenzaron a cuestionar su apoyo a las retenciones móviles. La presión no se tradujo en "escraches", aunque se le parecieron bastante. Aviones fumigadores sobrevolaron su campo exhibiendo carteles con la leyenda "Urkía traidor". En tanto, el golpe de gracia para definir su alejamiento del gobierno nacional fue la decisión del gobernador de Córdoba, el peronista Juan Schiaretti, de ponerse en la vereda de enfrente de la Rosada respecto del esquema de retenciones del oficialismo. Es que Urquía tambaleó en un momento cuando quedó en el medio, despreciado y atacado por ambos bandos. # ¿Qué ocurre en Diputados? En primer lugar, vale recalcar que, según 'Ambito Financiero', ya comenzaron a circular los "incentivos". Ante el temor de un faltazo masivo de diputados kirchneristas durante el debate y la votación sobre las retenciones móviles, el kirchnerismo de la Cámara baja otorgó un aumento camuflado de $4.000 en los haberes para motivar a sus legisladores, informa el matutino. Los diputados del oficialismo, que perciben unos $10.000 de sueldo con viáticos incluidos, recibieron ahora un aumento de $85 para cada uno de los 20 pasajes de avión que reciben por canje. Hasta mayo percibían $200 por tramo aéreo pero ahora pasarán a cobrar $285. Con eso facturarán unos $1.700 más a fin de mes. Pero los premios en el mes de las retenciones no terminan allí. También con retroactividad al mes de junio, los diputados recibirán doce pasajes de micro de $120 cada uno que podrán canjear en las terminales de autobús o bien conservar el efectivo. "Hasta ahora nunca nos habían ofrecido tickets para viajar en micro, sólo nos daban tramos aéreos", se confesó ayer un sorprendido diputado del oficialismo. Con esto, veamos como están los números.  El Gobierno asegura que tiene el número de Diputados para aprobar el proyecto de retenciones móviles enviado la semana pasada; en cambio, según publica hoy el periodista Eduardo van der Kooy en ' Clarín', los ruralistas y la oposición aseguran que el Gobierno está entre 15 y 20 legisladores por debajo del número que requeriría para la aprobación. Es casi imposible aún certificar uno u otro dato. Sin embargo, ya se han provocado algunas señales, que destaca el matutino: una tendría que ver con la decisión de Cristina y Néstor Kirchner de colocarle un límite temporal a la discusión. La idea desplegada en las reuniones de ayer por el jefe del bloque peronista, Agustín Rossi, es la de concluir esta semana un dictamen de comisión para que el proyecto que alumbre de la ronda de consultas pueda ser votado en la Cámara la próxima semana. La propia oposición y los ruralistas desean que el diálogo no sea indefinido, entre otros motivos, porque el plan de retenciones móviles sigue vigente. Pero, según Van der Kooy, también reinaría la premura oficial ya que, en la medida en que el debate se horizontalice y se extienda, aumentaría el riesgo de las deserciones en el bloque oficial. En cambio, para el periodista de 'La Nación', Joaquín Morales Solá, el oficialismo decidió abrir las consultas por las retenciones a un abanico tan amplio que no terminará nunca. La extensión del debate también sería necesaria para lograr juntar la mayoría en el Senado que el oficialismo hasta ahora creía que tener. Volviendo a Diputados, el proyecto oficial está siendo debatido en las Comisiones de Agricultura y Ganadería, que preside Alberto Cantero, del FPV de Córdoba, y de Presupuesto y Hacienda, a cargo de Walter Agosto, del FPV de Santa Fe. Se trata de dos provincias donde resultó fuerte la protesta de los chacareros y donde se escucharon, además, las voces más díscolas del PJ. Por ese motivo el ex presidente sigue minuto a minuto las conversaciones y opera en consecuencia. Según Van der Kooy, "una de esas operaciones consiste en los puentes tendidos con el bloque de Diputados de la Concertación Plural, cuya jefatura ejerce el radical Daniel Katz, que se aliaron al kirchnerismo en las elecciones de octubre, pero que tienen desde el conflicto con el campo una postura crítica. Aquel bloque lo conforman 25 legisladores, 20 de los cuales rechazan, así como está, el plan de retenciones móviles. Tres de los cinco que tienen una actitud aún vacilante figuran en la mira del ex presidente. Con ellos se reuniría hoy mismo, quizás en un hotel céntrico. Kirchner utilizó para seducirlos a dos hombres con los cuales mantiene una buena relación: los intendentes de Vicente López, Enrique García, y de San Isidro, Gustavo Posse". # Los Urquía, el alma de General Deheza, según 'edición i' General Deheza es un pequeño pueblo de 11.000 habitantes del sur de Córdoba. En realidad el pueblo es conocido gracias a la empresa homónima,  Aceitera General Deheza (AGD), creada por Adrián Urquía en 1948. Durante más de 30 años Urquía padre consolidó su fábrica, amplió su capacidad de molienda, lanzó sus propias marcas de aceite y sobrevivió a una crisis en el ´68 que lo llevó al borde la quiebra. Roberto Urquía nació el mismo año en que su padre creó AGD. De joven  fue a la ciudad de Córdoba a estudiar para contador público, allí fue compañero de Domingo Felipe Cavallo con el que cultivó una amistad que dura hasta el día de hoy. Se recibió y  volvió a su pueblo a trabajar en la empresa familiar. Así pasó la década del 70. La empresa ya era importante y su padre Adrián encaraba su segundo mandato como intendente (aunque había sido votado en las elecciones del ´73, continuó con lo militares. Con la vuelta de la democracia Roberto Urquía, se enroló el las filas del partido de Álvaro Alsogaray y fue electo concejal en su pueblo. En 1987, siguiendo los pasos de su padre, se presentó como candidato a intendente. Y ganó por amplio margen. Fue reelecto en 1991 y cuatro años después protagonizó un fenómeno extraño: fue el candidato a intendente de las tres listas que se presentaron (que llevaban distintos candidatos a concejales), el radicalismo, el peronismo y el vecinalismo. Ganó por el 99 % de los votos. Luego fue seducido por José Manuel De la Sota y en 1999 fue electo senador provincial. En 2003 fue electo senador Nacional, y fue allí donde conoció a Cristina de Kirchner y se ganó su confianza. Fue esa relación la que hizo que el año pasado se especulara con una eventual imposición del industrial aceitero como candidato a gobernador por el Frente para la Victoria cordobés, cuando el delfín de De la Sota, Juan Schiaretti no levantaba en las encuestas. Finalmente Urquía terminó encabezando la lista a diputados nacionales, y aunque ganó su banca, nunca asumió. Cristina lo necesitaba en el Senado para presidir la estratégica comisión de presupuesto y hacienda, que había dejado vacante otro favorito de la presidenta, Jorge Milton Capitanich. Según uno conocedor de la política cordobesa, el hecho de no haber asumido el cargo por el cual había sido electo fue el primer traspié de Urquía, "algunos sintieron en ese momento que lo habían sentido como una traición, no por el hecho en sí, bastante común en nuestra política, sino porque no se lo imaginaban de un tipo con antecedentes impecables, como los que había tenido Urquía hasta el momento". Más allá de algunas críticas, hasta el 11 de marzo Urquía se encontraba en el mejor de los mundos, su empresa familiar seguía prosperando, y él gozaba del favor presidencial y su cargo político también rendía sus frutos: el 15 de febrero pudo disfrutar de la inauguración de una nueva sede de la Aduana, instalada especialmente en su pueblo natal. El proyecto había sido aprobado en el Congreso son el guiño del poder Ejecutivo. Pero el infierno llegó para Urquía el 10 de marzo.  En la primera semana, cuando el conflicto recién se esbozaba,  hizo algunas declaraciones públicas. Se publicó una nota en Clarín informando que el senador Urquía apoyaba las retenciones móviles porque  nuevo esquema le daba un "un horizonte de previsibilidad al sector" y  que era  "mejor que el anterior". Estas palabras alimentaron el rumor y  entre algunas entidades del agro comenzó a circular la versión: el polémico esquema de las retenciones móviles habría sido diseñado por Roberto Urquía. La bronca chacarera fue grande ante semejante  traición. El cordobés quiso ponerle algo de ecuanimidad a sus palabras y agregó, en una declaración radial. "En algún punto habría que revisar el nivel de las alícuotas; no puede ser que si sube demasiado el precio, el Estado se quede con el 95 por ciento de la suba", protestando que en la nota de Clarín él había hecho esa objeción, pero esta había sido omitida por el periodista. Luego llegó el paro, y un grupo de productores agropecuarios bloqueó la entrada de camiones a la fábrica de Aceitera General Deheza. La situación de abastecimiento de la empresa se tornó crítica. Tanto que  el 26 de marzo Urquía emitió un comunicado en el cual solicitó "la suspensión de las medidas tomadas por ambas partes", en referencia a las retenciones  móviles y al paro agropecuario. El llamado público hablaba de "Exhortar al Gobierno Nacional y al sector agropecuario a una mesa de diálogo con la finalidad de alcanzar una solución que permita recuperar la normal convivencia y paz social." En consonancia con su comunicado, esa semana Urquía evitó bajar al recinto de la Cámara de Senadores, cuando el bloque oficialista votó una declaración en apoyo al gobierno y de repudio al paro del agro. Muchos legisladores se quejaron e hicieron comparaciones con el  rol que había jugado otro cordobés, Alberto Cantero, que  aparte de ser el presidente de la comisión de agricultura de diputados,  fue el miembro informante que justificó la "necesidad" de la declaración en apoyo al gobierno. Así se alimentaron las broncas en ambos bandos en contra de Urquía. Algunos testigos aseguran que comenzó a sobrevolar el pueblo de General Deheza un avión con una pancarta que proclamaba "Urquía traidor". Según a quién se le preguntara, el avión era atribuido a  productores enojados, o a un mensaje de la Casa Rosada. Lo cierto es que las consecuencias no tardaron en llegar. En medio de la primer etapa del conflicto, el 4 de abril, Néstor Kirchner le envió al campo una señal al reemplazar al titular de la ONCCA y poner allí a un incondicional, el ex director de Aduanas, Roberto Echegaray. Pero el mensaje no fue  solo para los dirigentes del agro, en la volteada no solo cayó José Portillo, el que en ese momento era el titular de la ONCCA, también removieron al vicepresidente,  Jorge Artundo, hombre que respondía al senador aceitero.  Ya se ha dicho, ADG, junto con  el resto de las grandes moledoras de grano y productoras de aceite eran quiénes se llevaban la mayor parte de los subsidios de la ONCCA. El 9 de mayo, un grupo de senadores y diputados nacionales firmó un documento avalando la postura dialoguista de Juan Schiaretti, sin quitar respaldo a Cristina de Kirchner. En verdad fue un documento edulcorado, ya que no sentaba posición sobre el tema de las retenciones, solo se manifestaba la "necesidad de superar el actual conflicto". Se hizo así para poder mostrar una imagen de unidad del peronismo cordobés.  Roberto Urquía fue uno de los firmantes, pero también estuvo Alberto Cantero que a fin de marzo se había despachado a gusto en contra del campo. Luego llegó el acto de Rosario el 25 de mayo. Cuando fue el turno del presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, desde miles de manifestantes se escuchó "y pegue, y pegue y pegue, Buzzi, pegue". Y Buzzi pegó, y si bien la mayoría de sus dardos estuvieron dirigidos al gobierno nacional hubo espacio para otros actores, el líder de la FAA reclamó "empezar a limitar la rentabilidad de los grupos más concentrados, parar el negocio de los exportadores que son los grandes beneficiarios", e incluyó en ese grupo a "una aceitera emblemática, la del senador Roberto Urquía". Y de entre la multitud se escucharon silbidos. Entre tanto, la ofensiva de la ONCCA contra la empresa de la familia Urquía ha sido feroz. Con el argumento de que existía desabastecimiento en el mercado interno por parte de las aceiteras,  el Gobierno frenó las exportaciones del sector con nuevos requisitos de la Aduana. Tanto que embarques de aceite de girasol que ya estaban cargados no pudieron salir de puerto. Según la ONCCA  Molinos Río de la Plata y Aceitera General Deheza, las dos líderes del sector, disminuyeron hasta un 80% sus entregas a mayoristas, supermercados y autoservicios. En realidad la puja comenzó cuando el organismo dirigido desde hace dos meses por Ricardo Echegaray resolvió "revisar" los subsidios entregados en 2007. El funcionario llegó a la conclusión de que en 2007 se le liquidaron nada más y nada menos que $130 de subsidios en forma "indebida" al sector aceitero. El detalle, que entre Molinos y ADG suman $80 de esos $130 millones. También Urquía recibió munición gruesa de parte de unos  de los arietes verbales del Gobierno, el piquetero Luis D´Elía. "Hoy Urquía es enemigo de los Kirchner, un tipo que creíamos que era un burgués nacional y terminó siendo un chanta", acusó el titular de la Federación Tierra y Vivienda. Igualmente, off the reccord, en el Congreso existen algunos kirchneristas que todavía se animan a defenderlo "quedó entre el fuego cruzado, tiene su aceitera y 200.000 hectáreas de campo". Según sus defensores, en la Casa Rosada comprenden su situación, ya no le exigen profesiones públicas de fe y consideran que su prolongado silencio de más de un mes es la mejor opción.  En cambio otros piden por lo  bajo que entregue su cargo de presidente de la comisión de presupuesto y hacienda por "falta de compromiso" con la causa. Lo cierto es que el  pasado jueves 30 de mayo, cuando Kirchner se reunió con diputados y senadores del PJ, Urquía no pudo asistir porque previamente había agendado "otros compromisos" en su provincia. La pregunta que todos se hacen es cómo habrá caído esto en Néstor Kirchner dada su renovada y reforzada intransigencia de las últimas semanas. ¿El "no hay lugar para los tibios" pronunciado por Julio De Vido también se habrá referido a él?

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