En cuanto al coito anal mismo, las técnicas modernas y los estudios apuntan a que se deben guardar ciertos cuidados mínimos si se decide ponerlo en práctica. El principal punto es la higiene, toda vez que el ano es un conducto por donde se expulsa la materia fecal de desecho y por lo tanto el peligro de contaminación es latente en esa zona. Se recomienda que la mujer proceda a una limpieza exhaustiva del ano antes de tener relaciones anales, agua y jabón suave, si es posible una pequeña lavativa es recomendada también. Esto si se ha decidido realizar el coito sin condón. De igual forma el hombre de lavarse el pene correctamente antes de penetrar a la mujer. En todo caso, se recomienda el uso del condón durante esta práctica ya que el espacio rectal es estrecho y es propenso a micro desgarros que pueden producir hemorragias con el consiguiente aumento del riesgo de transmisión de virus y bacterias. También se recomienda tener este tipo de relaciones al final de la jornada sexual y no penetrar la vagina luego de un coito anal para evitar posibles contaminaciones. Hay que tomar en cuenta que la mujer tiene los genitales muy cerca al orificio del ano y sus cuidados e higiene deben ser máximos ya que hay riesgo constante de infección.
Previa a la penetración anal se recomienda que el ano de la mujer sea preparado previamente. Una vez que se han tomado las medidas higiénicas pertinentes, se debe lubricar tanto el ano como el pene para facilitar una entrada menos traumática. Previamente se debe buscar una adecuada dilatación del orificio anal mediante la inserción de los dedos, también lubricados. En la actualidad existen los llamados consoladores que pueden hacer más efectiva esta tarea, por ejemplo los llamados conos, que son dispositivos especiales que cuentan con una cadena de bolas de distintos tamaños y que van en orden ascendente, intercaladas por un puente entre ellas, de esta manera se logra dilatar el ano de la mujer gradualmente sin que sienta molestias ni dolor. El uso de este dispositivo no supone obviar la lubricación pues el ano, a diferencia de la vagina, no dispone de un sistema de lubricación propio. En cuanto al momento mismo de la penetración, se recomienda que ésta sea realizada de forma gradual y con movimientos circulares que contribuyan a una mejor dilatación. Mucho se ha dicho que en un coito anal el placer es sólo para el hombre, pero se sabe que, de no haber fobias ni prejuicios presentes, la mujer puede alcanzar el orgasmo también ya que se estimula su útero, lo que no se consigue en un coito vaginal.
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