ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele
ARCHIVO

U.R.: Carta abierta al Congreso Nacional del Partido Justicialista

Un usuario envió la siguiente carta dirigida a los peronistas. A continuación se reproduce textualmente.
Compañeros y Compañeras Congresales: No es el mejor momento para buscar culpables en la convulsionada situación interna del Partido Justicialista. Poco conseguiríamos acusando a diestra y siniestra por odio o rencor. Hasta podría interpretarse como una picardía oportunista. Tampoco es el momento de volcar arbitrariamente la balanza a favor de cualquiera de los sectores en pugna. Cuando las crisis arrecian con la furia de los huracanes es porque las culpas son repartidas y no unilaterales. PERO NO NOS PODEMOS LAVAR LAS MANOS. La misión de cada compañero es asumir las responsabilidades que les competen, sin caer en un relativismo benévolo. Porque ningún relativismo es benévolo. El relativismo de tanto igualar lo bueno con lo malo ˆtodo es igual, nada es mejor-, trafica el Himno Nacional por Cambalache. El peronismo entre Cambalache y el Himno Nacional ya eligió. Su sola irrupción en la historia argentina fue para terminar, precisamente, con las tropelías de la „década infame‰ ˆperíodo en que se compuso Cambalache- e inaugurar un tiempo social al servicio del pueblo, sin lucha de clases, sin odios ni venganzas. Un tiempo social desde lo nacional. Un tiempo social con ideas originales, propias, revolucionarias. Sin embargo, muchas cosas se hicieron mal cuando recuperamos la Presidencia de la República en 1989. Cada uno sabe lo que hizo. Y el pueblo más todavía. En una democracia es el pueblo el que juzga las conductas, es el único soberano que impone el castigo moral e implacable a la hora de participar y decidir quiénes deben gobernar y conducir los destinos del peronismo y de la nación. Así, llegamos a esta crisis de identidad y de organización, no por fruto del azar. Incidieron numerosos factores en la dispersión de las fuerzas sociales que antes convergían en el peronismo. Desidia, corrupción, traición, ineptitud, egoísmo, rencor, revanchismo fueron los desvalores que corroyeron las estructuras institucionales y justicialistas causando estragos irreversibles. HOY LA UNIDAD MOVIMIENTISTA SE HALLA AL BORDE DEL ESTALLIDO PORQUE FALTA UN PROYECTO COMUN. POR LO MENOS HAY TRES PROYECTOS QUE DEBERÍAN SER EVALUADOS EN UNA ELECCION INTERNA ABIERTA Y TRANSPARENTE. LOS ANTAGONISMOS INTERNOS SE RESUELVEN CON MAS DEMOCRACIA INTERNA NO CON METODOS PATOTERILES O CON MUCHEDUMBRES DE DUDOSA REPRESENTATIVIDAD. Tenemos que ser prudentes en la resolución del conflicto justicialista. No podemos colocar en riesgo el sistema institucional por la interna peronista. Nadie nos perdonaría semejante acto de imprudencia política, máxime con la fragilidad que manifiesta la República que es sometida recurrentemente a incertidumbres y maltratos de parte de un funcionariato de emergencia que se toma demasiados atrevimientos. Y que adopta decisiones reñidas con la vigencia plena de las libertades democráticas. MEMORIA Luego de haber ganado dos elecciones presidenciales consecutivas, tuvimos un gobierno en el que el peronismo adquirió un perfil controversial. Hubo peronistas en diversos espacios gubernamentales, pero disminuyó el peronismo. LAS BANDERAS HISTORICAS EN NOMBRE DE LA ACTUALIZACION DOCTRINARIA FUERON ABANDONADAS. De lo contrario, más allá de las estadísticas que puedan exhibirse, no hubiésemos dejado una Argentina injusta que la Alianza fracasada terminó de profundizar. EL PERONISMO ANHELA UNA ARGENTINA JUSTA, LIBRE, SOLIDARIA Y DIGNA. CUANDO LOS POBRES SON LEGIÓN Y GOBIERNA EL PERONISMO, INGRESAMOS EN UN TERRENO CONTRADICTORIO QUE NOS OBLIGA A MODIFICAR DE RAIZ EL PROBLEMA PLANTEADO. NO HACERLO ES CASTIGAR AL PUEBLO QUE DECIMOS SERVIR. En el ámbito partidario, reconozcamos que por desidia de unos y omisión deliberada de otros, el debate interno fue clausurado en la década de los 90. El triunfalismo que otorgaba la estabilidad económica reemplazó la discusión del modelo. Entonces lo que debía ser transitorio se convirtió en permanente y las recetas neoliberales devinieron en dogma. ¿Acaso nos olvidamos que algunos compañeros, por congraciarse con los poderosos del Norte, se aventuraron a colocar a Perón a la derecha de David Rockefeller, y cambiaron a Evita por Margaret Thatcher al inscribir al Partido Justicialista en la Internacional Conservadora? A pesar de todo, el peronismo existe como ideología que se nutre del humanismo cristiano y que se sintetiza en las cuatro banderas históricas, más vigentes que nunca: justicia social, independencia económica, soberanía política y nacionalismo cultural. Para recuperar la identidad peronista, para vigorizar lo que siempre fuimos, es conveniente volver al principio, para saber de dónde venimos y saber quiénes somos. El peronismo surgió para rescatar lo social y la política fue la herramienta idónea. Perón creó un partido de masas, que sintetizaba un amplio movimiento nacional y popular. En este Movimiento convergieron ex nacionalistas, ex socialistas, ex radicales, ex conservadores, etcétera, porque el rumbo era claro y preciso, porque el objetivo era superior a las partes: la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación. Hoy, luego de tantas marchas y contramarchas perduramos como ideología. En este momento, por un lado, está el partido, huérfano de formación de nuevos liderazgos y dedicado a la repartija de poder. Por el otro, está el Movimiento, bastante desarticulado, en el que a pesar de la prepotencia de una clase política oligárquica, mantiene a rajatabla el proyecto histórico. REALIDAD Lo que el pueblo aguarda son soluciones y la doctrina peronista es la solución. La Tercera Posición es hoy más válida que antes. La globalización neoliberal ha derramado a manos llenas más injusticia social, menos soberanía política, más desocupación, mayor concentración de la riqueza. O sea que las banderas del justicialismo readquieren eficacia porque no se cumple ninguna de ellas. Además, aclaremos que en el peronismo no hay diversas ideologías, como pretenden inculcar nuestros denostadores. En el Movimiento Nacional y Popular existe una sola ideología que, obviando pormenores teóricos, se identifica con las cuatro banderas. Más bien confluyen procedencias políticas distintas que al incorporarse al peronismo deben asumir nuestra ideología y no hacer lo que sucedió en la década de los 90 en que Alvaro Alzogaray y los Alemann ˆentre otros-, nos bajaban línea sobre un modelo que sirvió como plataforma de despegue y no como punto de llegada. Que nadie se engañe: la unidad en la diversidad volverá a regir en el Movimiento cuando el pueblo entero, sin la presión de intereses mezquinos, elija en libertad a quienes interpreten mejor al peronismo en esta época, y lo ofrezcan en forma de proyecto a la consideración de los argentinos. El pueblo debe votar, pero sin limitaciones sectoriales o conveniencias de círculos. Elecciones con padrón general para cumplir con el mandato del General. Para que nadie se ponga la piel de cordero y juegue el papel de víctima. Porque nos conocemos todos y porque con mentiras se le falta el respeto a la ciudadanía que expectante nos contempla y nos exige que seamos una dirigencia actualizada, leal y patriota. EL DESAFIO DEL PERONISMO ES PONERSE A CAMINAR POR LA ANCHA VEREDA DEL PUEBLO Y NO POR EL ESTRECHO DESFILADERO DE LA OLIGARQUIA NEOLIBERAL. CAMINEMOS JUNTO AL PUEBLO COMO EN EL 17 DE OCTUBRE. COMO EN EL REGRESO DE PERON. COMO EN LAS GESTAS HEROICAS QUE NOS INSTAN A SER MÁS PERONISTAS QUE NUNCA, MAS NACION QUE NUNCA. Un fuerte abrazo peronista. Horacio Enrique Poggi Mariano Acosta, enero de 2003. (Merlo, Provincia de Buenos Aires)

Más Leídas

Seguí Leyendo