Según los datos que acompañan el informe, mientras la producción de crudo en el período analizado bajó un 18% (de 42,9 millones de metros cúbicos a 35,3 millones de metros cúbicos anuales), las reservas comprobadas de petróleo cayeron un 11% , al pasar de 448 a 398 millones de metros cúbicos.
En el caso del gas natural, también se dio una doble caída de la extracción y reservas. Mientras la producción experimentó una caída del 8% —al descender de 51.000 millones de metros cúbicos anuales a 46.900 millones de metros cúbicos anuales—, las reservas comprobadas se desplomaron un 43%: de 664.000 a 379.000 millones de metros cúbicos.
“
La caída de la oferta interna de gas natural combinada con una demanda interna creciente derivó en un crecimiento del 3.572% de las importaciones de Bolivia y de GNL. De ser un país exportador de gas en 2003, hoy Argentina requiere importar más del 10% de su demanda a precios internacionales que siguen en alza”, resaltó el documento de los ex secretarios.
Para este año, las importaciones de GNL apuntan a batir un nuevo récord con la contratación de 52 cargas anuales que implicaran un desembolso superior a los US$ 1.600 millones . La estatal Enarsa define en estos días a quién le compra ese gas.
En el caso de los combustibles líquidos, el trabajo de los especialistas energéticos puntualizó que “
el crecimiento del 43% de la demanda interna no fue acompañado por el sector de refinación y por eso se debió recurrir a la importación creciente de naftas y gasoil”.
Algo distinto ocurre con la electricidad. En este caso, la producción creció: la capacidad instalada de generación aumentó en los 8 años analizados un 21%. Pero la demanda aumentó mucho mas todavía: 41%. Según los ex secretarios, harían falta US$ 8.000 millones para hacer las usinas que compensen esa diferencia.
Según el estudio, el PBI creció un 60% lo que explica el alza de la demanda de energía en el país, sin embargo, en el mismo período la producción energética total cayó un 7%.
# La millonario compra que define Enarsa
Si bien la importación de GNL había arrancado en 2008 como una medida transitoria con sólo 8 cargas anuales, ya se ha convertido en una herramienta insustituible para cubrir la caída de la producción local y poder atender la demanda interna durante todo el año.
Esta pelea por la importación récord de GNL quedó planteada entre 7 oferentes que presentaron sus propuestas para abastecer las
regasificadoras ubicadas en Bahía Blanca y Escobar.
En la terminal bahiense, lo que está en juego son 25 barcos de GNL que deberán arribar entre mayo y diciembre. Para este suministro hay 7 interesados:
- Repsol,
- Gas Natural,
- Marubeni,
- Mitsubishi,
- Morgan Stanley,
- Excelerate, y
- E-Cros World
Según las reglas que fijó ENARSA, los oferentes sólo pueden ofrecer un máximo de 10 cargas, con lo cual la provisión para Bahía Blanca va camino a quedar repartida, como mínimo, entre 3 empresas.
Según las proyecciones del mercado, los precios finales que deberá afrontar el Estado por el GNL puesto en el sur de la provincia de Buenos Aires oscilarán entre US$ 10,50 y US$ 11,50 por cada millón de BTU.
En tanto, para el nuevo buque regasificador que debutará en tres meses en Escobar, lo que está previsto es la importación de 20 cargamentos entre junio y diciembre que, en principio, se destinarán a alimentar las centrales térmicas de Campana y Timbués que actualmente funcionan con fuel y diesel que implican el movimiento de 70 camiones por día en cada usina.
En este caso, los oferentes son tres:
- Morgan Stanley,
- Gas Natural, y
- Excelerate
Pese a que está más cerca de los centros de provisión de GNL que Bahía Blanca, los precios que deberá pagar ENARSA por las cargas que vayan a Escobar serán entre US$ 2 y 3 más caros por millón de BTU debido a los problemas logísticos que presenta este puerto donde no pueden entrar los barcos grandes que tienen que traspasar sus cargas a buques más pequeños en el límite exterior del Río de la Plata.