Adiós a Antonio Erman González, el riojano que ganó en Ciudad de Buenos Aires
A los 71 años, Antonio Erman González falleció hoy a las 13:00, por un paro cardíaco, según informó su secretaria Liliana Esquilo. González había tenido un accidente cerebrovascular en 2003, cuando estuvo internado en la unidad de terapia intensiva del Instituto Médico Fleni. En aquel momento, su esposa Cristina González dijo: "Efectivamente, mi esposo se encuentra en terapia intensiva. Suponemos que es una lesión recuparable; se le están haciendo distintos estudios". Pero esta vez fue diferente. Antonio Erman González tuvo un origen muy humilde, en un pequeño pueblo riojano llamado General Belgrano. De todos modos, los enemigos de Carlos Menem siempre intentaron vincularlo a éste como parte de una supuesta familia no reconocida. Nadie podía comprender la relación estrecha que hubo entre Menem y González hasta que el ex Presidente optó por Domingo Cavallo. Antes de eso, González tuvo un veloz ascenso en la burocracia de La Rioja. Bernabé Arnaudo, amigo histórico de Menem, nunca ocultó que González llegó al Banco de La Rioja como contador de Curtiembre Yoma, y luego ingresó al funcionariado provincial. Cuando Menem ganó los comicios de 1989, le ofreció a González la presidencia del Banco Central, ya que era el presidente del Banco de La Rioja. González no aceptó la presidencia del BCRA sino la vicepresidencia, y negoció la designación de Javier González Fraga como presidente, y aquella gestión realizó una tarea inolvidable en cuanto a conseguir la autonomía del BCRA, un activo muy importante que debería recuperarse. El BCRA controlado por el poder político es tan dañino como el INdEC en manos de la coyuntura política. La Convertibilidad sólo pudo existir en el marco de un Banco Central autónomo, y esto debió profundizarse en vez de rectificarse. Cuando murió Julio Corzo, el 1er. ministro de Acción Social de Menem, González fue a ese ministerio por algunos meses, pero luego, con el derrumbe de Néstor Rapanelli, González llegó al Ministerio de Economía cuando la Argentina escalaba hacia una 2da. hiperinflación. González se dijo admirador de Adalbert Krieger Vasena y de Álvaro Alsogaray, lo que resultó muy comentado en su tiempo. En ese marco, y con el apoyo de Alsogaray, pudo ejecutar un Plan Bonex que resultó exitoso. Rapanelli presentó su renuncia junto a Orlando Ferreres, en el final de la supuesta 'alianza' entre Carlos Menem y el grupo Bunge y Born, y, el 18 de diciembre de 1989 asumió González como ministro de Economía. En 5 meses, el Plan BB había resultado ineficaz para detener la inflación y poner en marcha la economía. González estuvo a punto de implementar una Convertibilidad diseñada por Eduardo Curia, hoy asesor de Julio De Vido. Faltaba un respaldo de la Tesorería estadounidense que nunca llegó y, entonces, se debía fijar un tipo de cambio que no sería aceptado socialmente por la devaluación que implicaba.. González encontró una persistente acumulación de deuda interna, con la colocación indiscriminada por parte del Gobierno de títulos públicos con intereses gravosos. Además el Estado tenia una creciente acumulación de atrasos en pagos a proveedores, contratistas de obras y deudas con los beneficiarios del sistema provisional. Puso de inmediato en marcha el Plan Bonex, que causó un profundo impacto en la población. Consistía en la incautación, por parte del Estado, de los depósitos a plazo fijo que se hallaban en el sistema financiero, siendo restituidos a sus propietarios en títulos de la deuda externa a 10 años de plazo. Se emitieron a tal efecto los Bonos de Consolidación (Bocon) en moneda nacional o en dólares para cancelar las obligaciones consolidadas. Debe recordarse que la revalorización de los títulos convirtió aquella operatoria en un éxito (que lo cuente Eduardo Escassany, que así ascendió en la estructura del Banco de Galicia). González adoptó además algunas medidas anexas, como prohibir por 4 meses las licitaciones para compra de bienes e inversiones del Estado y estableció la obligatoriedad de la autorización previa del Ministerio de Economía, para cualquier compra o contratación de organismos del Estado. En marzo de 1990, el ministro lanzó una serie de medidas aun más restrictivas denominadas: Plan Erman III: > Suspensión de todo tramite de contrataciones y licitaciones. > Eliminación de los reembolsos a las exportaciones > Se prorrogó la suspensión de beneficios a los regímenes de promoción industrial. > Se achico el aparato administrativo del Estado, suprimiéndose secretarias, subsecretarias y direcciones (fue cuando el Inap de Gustavo Béliz alcanzó sus días de auge con el Sinapa que aspiraba a dotar al Estado de una estructura técnica más solvente, con destellos de meritocracia, lo que tampoco resultó finalmente posible). Pero la Balanza Comercial en 1990 obtuvo un superávit extraordinario. Las exportaciones superaron en un 34 % a las del año anterior, mientras que las importaciones sólo fueron un tercio de aquellas. Pero González no supo articular una política económica más allá del Plan Bonex y así comenzó a sentir la presión de Domingo Cavallo, quien de la Cancillería quería saltar a Economía. Con el apoyo del entonces embajador estadounidense, Terence Todman, se logró construir el Swiftgate que facilitó toda la operación política, y en 2 pasos, Cavallo terminó en Economía y Guido Di Tella en Cancillería. Cavallo exigió la permanencia de González en el Ejecutivo, y fue designado en Defensa, pero no por mucho tiempo. Encabezó la lista de candidatos del PJ porteño que ganó los comicios de 1993. El triunfo de González fue una demostración del poder de Menem en aquellos días: la sociedad votó a un riojano sin pertenencia porteña, y nunca más el PJ logró triunfar en el distrito. González era un demócrata cristiano riojano, que inclusive intentó que Menem involucrase al Partido Justicialista en la Internacional Demócrata Cristiana, lo que no pudo. Luego comenzó el ocaso de González, ya fuese como legislador o como frustrado candidato a otras funciones donde Cavallo, mientras tuvo poder, se opuso a que se lo designara. A su vez se fue distanciando de Menem, también soportó varias investigaciones por jubilaciones de privilegio de él, la privatización de Tandanor, etc.
