En el consejo de administración, compuesto por 14 miembros, se sientan a partes iguales representantes nombrados por Iberia y por British Airways.
La nueva compañía tiene en el aeropuerto londinense de Heathrow y en el madrileño de Barajas sus dos centros de conexiones (hubs). Y en este modelo, el de Madrid -concretamente la Terminal 4- se convertirá en un gran centro de vuelos de conexión entre Europa y América Latina.
Con esta fusión, la británica consigue acceso a América Latina -Iberia es líder europeo en vuelos con la región del otro lado del Atlántico- y la española aumenta su presencia en Asia y en América del Norte. Tanto Iberia como BA forman parte de la alianza Oneworld.
Las sinergias de la fusión supondrán un ahorro de €400 millones en cinco años, según las dos empresas. El 60% del mismo procederá de un ahorro de costes y el 40 restante de los beneficios. Para el primer año de la nueva compañía, las sinergias se estiman en €72 millones y los gastos, en 65 millones.
Tanto Iberia, privatizada en 2001, como British Airways, de titularidad privada desde 1987, se vieron fuertemente golpeadas por la crisis económica. Pero tras un tiempo de cifras negativas, ambas regresaron a la zona de beneficios en 2010.
La española aumentó su beneficio neto en el tercer trimestre del año a €74 millones (unos US$97 millones), tras perder 16 millones en el mismo periodo de 2009.
La británica, por su parte, regresó en ese tercer trimestre a la zona de ganancias con un beneficio anualizado antes de impuestos de 158 millones de libras esterlinas (unos €187 millones o US$246 millones).