Exclusivo: Bendini también quiere la reelección, y en quincho sindical invoca a San Martín, Rosas y Perón
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Tal como suele suceder con los viajes de Néstor Kirchner al exterior, el jefe del Ejército, Roberto Bendini, también se marchó en un periplo hacia Europa, probablemente Alemania. Antes, se presentó en el quincho de Julio Raele, donde reivindicó "el pensamiento nacional marcado por San Martín, Rosas y Perón", y buscó apoyo, sin explicitarlo, para mantenerse al frente del Ejército en un eventual gobierno de Cristina de Kirchner. Luego de famosos inconvenientes con declaraciones en las que desnudó su pensamiento, alguna vez cercano al movimiento 'carapintada', Bendini acostumbra imponer cierto recato a sus apariciones públicas. Pero, probablemente porque se sentía en un quincho amigo -no fue el primer asado de Bendini en la instalación de Raele-, el militar se lanzó a la verborragia que, curiosamente, va en sentido inverso al que pretende para el futuro Cristina de Kirchner, ya que la senadora nacional presume de liderar el regreso a la globalización. Julio Raele es un empresario asegurador que se hizo millonario con el seguro de sepelio que contraron casi todas las obras sociales sindicales desde los días cuando Lorenzo Miguel era quien recomendaba al Instituto Cooperativo de Seguros, de Raele, a sus colegas secretarios generales de los gremios. Raele, apasionado simpatizante de Boca Juniors, se declara "peronista de Perón", destaca que llegó a ser delegado gremial en tiempos de Juan Domingo Perón y hasta escribió un libro para atestiguarlo, titulado "Mi Vida". Raele afirma en el texto autobiográfico su orgullo por su origen humilde "con mi madre y mis cinco hermanos en una misma habitación de un hotel de mala muerte a haber sido gestor de tantos encuentros con presidentes de la Nación, dirigentes empresariales y sindicales, magistrados y altas autoridades militares y eclesiásticas, en pos de consensos que permitan sacar al país de la decadencia. Una vida ligada intensamente al peronismo, al Movimiento Obrero -buena parte de ella de la mano de mi entrañable y recordado amigo Lorenzo Miguel-, y a la lucha por la Justicia Social". Por supuesto que todo esto es motivo de controversia pero el tema del encuentro era Bendini, invitado porque Raele tiene un gerente general que es un coronel auditor retirado. El jefe del Ejército ambiciona permanecer como jefe del Ejército, sospechando que si bien él no tiene vínculo directo con Cristina de Kirchner, la senadora nacional no tiene otro oficial superior para ese cargo que, además, ella subestima y no le interesa. Entonces, Bendini se ha lanzado en busca de su reelección, y por eso frecuenta esos escenarios, aunque Cristina ni se entera porque, en definitiva, ella tampoco tiene vínculos con el sindicalismo. Entonces, Gerónimo Venegas, secretario general de las 62 Organizaciones Peronistas, aplaudió a rabiar a Bendini, pero Cristina ni siquiera sabe quién es 'el Momo' Venegas, a quien el economista Jorge Ávila le ha contado 28 asesores personales para ayudarle a conducir la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores). Precisamente UATRE tiene un completo Fondo Gasto de Sepelio, tal como lo aconseja Raele. Cristina de Kirchner debería informarse que hay una 'mesa chica' en la Confederación General del Trabajo, supuestamente integrada por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano (camioneros), Gerónimo Venegas (rurales), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Antonio Caló (UOM), Jorge Omar Viviani (peones de taxis), y Roberto Fernández (UTA) . Luis Barrionuevo (gastronómicos) y Vicente Mastrocola (plásticos) se ausentaron de la 'mesa' junto a otros 13 sindicatos, probablemente apostando a que Cristina tendrá un escenario gremial más complejo. Bendini explicó que él cree en un "Ejército con un pensamiento nacional", que identificó con una supuesta línea intelectual imaginaria entre José Francisco de San Martín, Juan Manuel de Rosas y Juan Domingo Perón. También explicó que, aún pagando el precio del descrédito, él se mantiene al frente de la fuerza porque de lo contrario ella perdería su cohesión, que es lo único que, según él, le importa. Un secretario general adjunto, que pidió más vino y anonimato, bromeó: "¿Quién se estará revolcando más en el panteón? ¿San Martín, Rosas o el Pocho?" Injusto el general Bendini porque su descrédito personal deviene de cierto asunto sobre irregularidades en la administración financiera del batallón que comandó en Río Gallegos, Santa Cruz, donde conoció a Néstor Kirchner y a Alicia Kirchner, pero no tuvo el recaudo de acercarse a Cristina de Kirchner, quizás porque ella estaba más tiempo en la Ciudad de Buenos Aires que en la Patagonia. Luego, la cohesión del Ejército es relativa porque con la colaboración de Bendini, esa fuerza militar ha terminado de hundirse en la insignificancia. Bendini solamente será recordado por el discutible acto de subirse a un banco, en el Colegio Militar, para bajar el retrato de su antecesor Jorge Rafael Videla, tal como lo exigía Néstor Kirchner. Del quincho de Raele, Bendini salió a firmar el parte diario y luego al avión que lo llevó a Alemania para una breve estadía, ya una costumbre: si Kirchner viaja al exterior, el general aprovecha para subirse a un avión rumbo a otra latitud. Entre los presentes se insistió en que Cristina de Kirchner mantendrá al frente del Ministerio de Defensa a Nilda Garré. Por supuesto que un sindicalista pícaro murmuró: "Si Nilda se queda, si Jorge Taiana permanece, si Alberto Fernández y hasta Julio De Vido conservan sus cargos, ¿dónde está el cambio que promete la mina?" (es decir, la senadora nacional Cristina de Kirchner).
