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Terrible: El asesino de Virginia se tomó el tiempo de enviar imágenes de sus crímenes a la NBC

Ahora se sabe qué hizo Cho Seung-Hui en las 2 horas que pasaron entre sus 2 asesinatos iniciales y los 30 restantes: estuvo entretenido enviando imágenes de sus ‘hazañas’ iniciales a la cadena NBC, que ahora las entregó al FBI. Aqui 2 videos sobre el tema.
El surcoreano Cho Seung-Hui que asesinó a 32 personas el pasado lunes en la Universidad Politécnica de Virginia envió un paquete con imágenes digitales, videos y escritos a la cadena estadounidense NBC, que ahora entregó a la policía todo el material para que lo analice. Al parecer, el joven habría hecho el envió en el margen temporal entre el asesinato de 2 personas en un dormitorio y la masacre de 31 personas en la clase. Según la policía, el análisis de todo este material podría ser determinante a la hora de conocer los detalles de la matanza. Los documentos han sido puestos en manos de FBI. La policía del campus de la Universidad Politécnica de Virginia ya conocía a Cho, ya que al menos 4 personas habían presentado quejas por su comportamiento, considerado a veces molesto, amenazante y otras depresivo. Los compañeros de residencia lo describen ahora como un joven solitario y huraño que apenas hablaba con nadie o miraba a los ojos a las personas. En el 3er. trimestre de 2005 la profesora Lucinda Roy, jefa del departamento de Inglés del Virginia Tech, avisó la policía porque estaba preocupada por los trabajos escritos de Cho, los consideraba "molestos y agresivos".  También eran de mal gusto. El 27 de noviembre de 2005 una estudiante del campus avisó la policía por las "molestias" que le provocaba Cho, que la había contactado varias veces por teléfono y en persona, aunque la chica no quiso denunciarlo. Los policías hablaron con Cho que fue transferido al sistema disciplinario de la universidad. La información la proporcionó el comandante policial Wendell Flinchum. Agregó que la mujer se negó a presentar cargos y que Cho fue remitido a departamento disciplinario de la casa de estudios. De esa forma, el caso no llegaba a la jurisdicción policial, dijo Flinchum. El 12 de diciembre de 2005 el joven asesino chateó con otra estudiante que se quejó con la policía aunque explicó que no había ninguna amenaza directa. Ese mismo d{ia, más tarde, un conocido de Cho llamó a la policía preocupado por la salud del estudiante que daba la impresión de querer suicidarse. Los agentes conversaron largo y tendido con él y le aconsejaron hablar con un psicólogo. Cho fue voluntariamente a la consulta. El resultado de la charla fue el internamiento del joven en un instituto psiquiátrico, el Carilion St. Albans Behavioral Center, cerca de Radford, en Virginia. Tras un período en el centro, Cho volvió al Virginia Tech. El jefe de la policía de la universidad, Wendell Flinchum, ha asegurado que los oficiales no tuvieron otra noticia de él hasta el lunes, cuando mató a tiros a 32 personas antes de quitarse la vida con un disparo en la cara. Pero no hubo seguimiento del caso. Es decir que hubo una alerta temprana a la que no se le dio la importancia que merecía. Compañeros de cuarto y profesores de Cho dijeron que el atacante era un ser muy tranquilo y muy raramente hablaba con sus compañeros de estudio, o hacía contacto visual con ellos. Y su rara conducta se hizo cada vez más impredecible en semanas recientes, dijeron sus compañeros de dormitorio Joseph Aust y Karan Grewal. Según informes de prensa, Cho había estado tomando antidepresivos y se había vuelto violento e inestable. "El era un solitario, y estamos teniendo dificultades para encontrar información sobre él", dijo Larry Hincker, vocero de la universidad. Lucinda Roy es directora del Departamento de Creación Literaria del departamento, tuvo a Cho en una de sus clases y lo derivó a un terapeuta de la institución, pero ignoraba cuándo, o cuál fue el resultado. Rude se negó a mostrar los escritos de Cho, o sus calificaciones, señalando que hay leyes que protegen la privacidad. Pero luego de que el periódico 'The Chicago Tribune' afirmó en su sitio de internet que Cho dejó en el cuarto de su residencia una nota con una extensa divagación con sus quejas, un ex compañero colgó en su blog dos relatos atribuidos a Cho.

Las obras del estudiante surcoreano de 23 años son un derroche de referencias a la violencia, verbal y física, la pedofilia, la humillación, la muerte...
"Cuando leíamos los relatos de Cho, era como si se tratasen de una pesadilla. Las obras incluían (escenas) violentas macabras y retorcidas en las que se utilizaban armas en las que yo ni había pensado", explica en un blog de AOL Ian MacFarlane, el ex compañero de Cho. En una de las obras colgadas en Internet, titulada 'Richard McBeef', Cho cuenta la historia de Richard, un hombre vapuleado por su hijastro adolescente, John, que acusa injustificadamente a su padrastro de pedófilo. Cuando Richard intenta darle una bofetada ante los insultos del joven, la madre, Sue, entra en acción. John le cuenta que Richard estaba intentando abusar de él y la madre la emprende a palos con su pareja.
Desde su habitación, John escucha la discusión mientras lanza dardos a la foto de Richard. "Lo odio. Debo matar a Dick. Dick debe morir. Matar a Dick... Richard McBeef. ¿Qué clase de nombre es ése? El nombre de un imbécil. Y mira su cara, la cara de un imbécil. No me gusta su cara en absoluto. ¿No crees que puedo matarte, Dick? ¿No crees que puedo matarte? Toma. Uno en un ojo. El otro en el otro ojo", dice John mientras lanza los dardos. Richard es un hombre acorralado por la violencia gratuita de quienes le rodean, y termina dando muerte al adolescente rebelde. El asesino es la víctima.
El segundo de los relatos, 'Mr. Brownstone', repite similares escenas de violencia. La historia transcurre en un casino al que Jane, Joe y John acceden con documentos de identidad falsos y quienes se quejan de Mr. Brownstone, un profesor que no los deja en paz. "Me gustaría matarlo", dice John. "Ojalá ese viejo de mierda tuviese un ataque al corazón y cayese muerto como se supone que tienen que morir los viejos", añade Jane. Los testigos relatan que durante la matanza que ejecutó en el campus, Cho bloqueó las puertas del edificio Norris Hall con cadenas para que ninguna de las víctimas pudiera salir. Vestido con una camiseta con capucha negra, fue de habitación en habitación y disparó con calma a los estudiantes y empleados. "Les puso en línea y les preguntaba: '¿Usted sabe dónde está mi novia?' Luego les disparaba", ha explicado a Radio W Sebastián Hoyos, un estudiante colombiano que se dirigía a clase cuando comenzó el tiroteo.

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