Para que no se hable de los superpoderes, el Gobierno reflota el tema militar
Algo malo le ha ocurrido a Sergio Moreno, quien en sus buenos días supo ser periodista. Probablemente sea el resultado de la presión de trabajar en Página/12, un diario que perdió la alegría de la oposición al sistema, para convertirse -producto de sus dificultades financieras- en el vocero del regimen. Pero aún así, Moreno podía conservar su condición de profesional del teclado. Nadie se la podía quitar. Ni un poeta mediocre como Alberto Fernández, ni un ignorante exaltado como Carlos Kunkel. Moreno no perdió de la noche a la mañana su equilibrio ni su profundidad de análisis. Al parecer ha sido consecuencia de un proceso de renunciamiento cotidiano, de bastardeo permanente a su propia condición de periodista. En definitiva él protagoniza una parábola semejante a la que, como político, experimentó otro contertulio del Club de Amigos, Carlos Álvarez, 'Chacho'. La nota de Moreno abriendo la edición dominical de Página/12 titulada 'Los Último Dinosaurios / El Gobierno investiga a militares retirados y en actividad', resulta una cabal demostración del deterioro de su condición profesional, no tanto por el lenguaje que utiliza sino por el foco de su análisis. Moreno asume un rol de 'buchón' que denigra a otros periodistas profesionales y comienza a exponer qué información supuestamente tiene el Gobierno acerca de los militares contestarios. En verdad, el Gobierno carece de información seria porque no ha deteriorado tanto sus reparticiones de acopio y análisis de información que fue precisamente Moreno quien afirmaba que Roberto Lavagna sería el candidato a jefe de Gobierno porteño por Néstor Kirchner cuando Lavagna ya había aceptado convertirse en el candidato presidencial rival de Kirchner. No obstante el grosero error, Moreno insiste en apelar a sus fuentes que difunden, como gran hallazgo, que "los dinosaurios ya están organizando" una convocatoria "de mayor envergadura para el próximo 5 de octubre, en recordación del ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 con asiento en la provincia de Formosa, realizado por los Montoneros en 1974". Consecuencia de aquel hecho terrorista que Moreno menciona al pasar, murieron 10 soldados, 1 oficial y 1 suboficial, y se contaron 19 heridos de gravedad. También murieron 2 policías. Montoneros sufrió la muerte de 16 guerrilleros, incluyendo a un soldado de apellido Mayol que fue quien facilitó el ingreso al cuartel. Si quienes protestan contra la política del Gobierno para con las Fuerzas Armadas esperasen hasta octubre para realizar su próxima manifestación, están perdidos. En verdad hay otras acciones de protesta en marcha y no haberlas identificado es el primer error informativo de Moreno y sus fuentes. Según el artículo, "sus mascarones de proa serán nuevamente Cecilia Pando y Karina Mujica, además de algunos miembros del Ejército distribuidos por todo el país". Si esto es verdad, es gravísimo que persista la indisciplina en una institución construida sobre la disciplina. Dificilmente esto podría ocurrir sin consecuencias para el Ejecutivo Nacional que, en definitiva, es la autoridad suprema de los uniformados. Entonces, Moreno intenta corregir su error y afirma: "En el Gobierno los tienen individualizados y saben que son grupos marginales de militares; eso sí, muy activos en las labores conspirativas. Acompañando al grupo jurásico, un grupo de propaladores periodísticos y especialistas vinculados a cuestiones militares –entre ellos algunos ex ministros de Defensa de recientes gobiernos democráticos– azuzan la salamandra para que el fuego aparente ser mayor que las chispas que realmente son". Precisamente éste es el punto más importante de la nota: el Gobierno está provocando un conflicto donde no debía existir conflicto alguno. Esta cuestión del descontento militar estaba superada hasta que, por su impericia, la administración Kirchner la actualiza como hipótesis de conflicto de los políticos. Algunos creen que, en verdad, Kirchner pretende que ocurra algún conflicto militar real, pero acotado, para obligar a muchos políticos y a la opinión pública a tomar partido por él, en el lanzamiento de su campaña de reelección. ¿Cómo harán los contestatarios para continuar con sus acciones y, a la vez, no devenir en carne de cañón para que Kirchner se luzca en otro 3 de diciembre de 1990? El Gobierno los observa sin conducción política, torpes en la organización y en la elaboración de un discurso, y los azuza; Moreno coparticipa. Pero ¿qué ocurriría si -al fin de cuentas, la historia también se escribe con el azar y las sorpresas- lograran cierta capacidad organizativa? Entonces sí habría instituciones en peligro. Que el Presidente se interese por jugar con fuego no es una buena noticia. Tampoco que periodistas profesionales comprometidos con la comunidad le sigan en esa tarea piromaníaca. ¿Esa es la agenda posMundial que prepara el gobierno de Kirchner? ¿Superpoderes permanentes en el Congreso, una reforma al Código Penal escapada del Carlos Zannini más primario que se ha conocido y la provocación militar? O sea que Kirchner no se siente seguro en la marcha de la economía y prepara un proselitismo de conflicto sociopolítico permanente. Moreno (¿o es Fernández? ¿O se trata del mismo individuo con 2 apellidos diferentes?) embiste nuevamente contra el cura Antonio Baseotto, y Kirchner parece muy enojado con la ministro Nilda Garré y con el general genuflexo Roberto Bendini por no haber impedido que Baseotto oficiara misa para militares retirados y activos, a quienes Moreno llama "los conjurados". Luego del 3 de diciembre de 1990, durante años la sociedad argentina conoció la paz, Moreno fue funcionario de aquel gobierno, y varios periodistas de Página/12 mejoraron su calidad de vida; hasta que llegó al poder el abogado que era ñoqui del sindicato de Rentas bonaerense en los '70 y que ejecutaba prendas e hipotecas durante los '80, dispuesto a reconstruir su propia biografía y la del país. Entonces ha provocado un desastre con consecuencias imprevisibles para la estabilidad institucional porque esta tarea de provocación permanente carece de sentido alguno. Moreno difunde la información que acerca el espía reconocible Jaime Stiusso o Stile (el que se defeca encima durante un allanamiento fallido a las oficinas del Grupo Alem, en 'Partes de Inteligencia, de Jorge Asis): "El Gobierno tiene individualizados a varios activos participantes de las tertulias, entre otros, el ex militar Eduardo Fernández Cutiellos; el teniente coronel Carlos Ruarte, que cumple actualmente funciones en la Quinta Presidencial de Olivos; el coronel Juan Eduardo Elmiger, jefe de los grupos comando con destino Campo de Mayo, y, por supuesto, el coronel Eduardo Ramón Díaz Bessone, hijo del otrora presidente del Circulo Militar, el ex general Ramón Genaro Díaz Bessone, actualmente en arresto domiciliario por haber perpetrado crímenes de lesa humanidad". Luego: "Recientemente, en Rosario fueron panfleteadas unidades de Ejército con octavillas de color amarillo donde se atacaba a la ministra de Defensa y al general Bendini. Un informe de inteligencia en poder del Gobierno señala que la idea de realizar estas panfleteadas surgió en una reunión entre el teniente coronel Juan Daniel Amelong (detenido por violaciones a los derechos humanos) y su contacto en el exterior, el teniente coronel (RE) 'Chuli' Rodríguez. Según reza en el informe oficial, a esas actividades no habrían sido ajenos un teniente coronel basado en Rosario y un coronel que funciona como su enlace en Córdoba". También: "Según los datos con que cuenta el gobierno nacional, el coronel Juan Elmiger, jefe del grupo de comandos de Campo de Mayo, estaría planeando "concentrar todas las fuerzas de comandos en Buenos Aires". Pero, ¿es buena la información que le proporcionan a Moreno, u otra vez el periodista está desinformando, tal como ocurrió con Lavagna? Hay un motivo para dudar de la información que brinda Página/12, en el siguiente dato: "El ex jefe de Granaderos y mano derecha del extinto jefe del Ejército Ricardo Brinzoni, general (RE) Daniel Manuel Reimundes, menemista convencido, coautor de la teoría de que las FF.AA. deben intervenir en cuestiones de seguridad interior y en la lucha contra el narcotráfico, así como contra los 'nuevos peligros sociales' (tales como la inmigración, la pobreza, la exclusión social, el terrorismo internacional), es otro de los hombres que desde la Rosada siguen con atención. Su rutilante aparición, el domingo pasado, en el programa del viejo compañero de ruta Mariano Grondona (el pasado domingo se solazó porque 'el Ejército ha empezado a hablar') fue –dicen en Balcarce 50– de una evidencia empalagosa". Lo que Reimundes logró hace una semana era lo que fue a buscar: que el Gobierno no pudiera endilgarle lo que él no piensa o lo que él no dice. Moreno y sus fuentes tenían previsto convertir a Reimundes en un revoltoso, y ahora sólo puede mencionarlo. ¿Quién falló? Hay un párrafo final en Moreno que no debe dejarse de lado: "Los informes que ya maneja el Gobierno muestran que estas actividades subterráneas no tomarán desprevenida a la administración Kirchner, a pesar de los patinazos que dieron las cúpulas del Ejército y de Defensa". Esto quiere decir que lo escribe alguien desde el Gobierno crítico de Garré y Bendini. Muy interesante conocer que hay esta interna en la administración Kirchner. La verdadera nota que debió escribir Moreno, como periodista profesional, es cómo transcurre esa disputa dentro del poder, que seguramente será más interesante que los sarpullidos de los retirados y sus familiares.
