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Venezuela, el legado de Néstor K y la gran controversia

En el origen del kirchnerismo se encuentra Hugo Chávez Frías, quien mantuvo una relación muy cercana con Néstor Kirchner y con Cristina Fernández de Kirchner. Nicolás Maduro llegó como un agregado al vínculo bilateral, y se transforma en un dilema para Alberto Fernández y Sergio Massa.

Hay un error grave entre quienes llegan al Frente de Todos desde el Frente para la Victoria: asumir el legado de Néstor Kirchner 'a libro cerrado', y esto incluye a Hugo Chávez Frías, Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello Rondón.

Sin embargo, y aunque los 3 no representen lo mismo, la reivindicación completa es lo que enseñó Cristina Fernández de Kirchner y sólo podría revertirlo Máximo Kirchner pero es demasiado dolorosa y controversial una decisión al respecto.

Por lo tanto, el Frente de Todos, dominado por el Frente para la Victoria, adhiere a la creencia de que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es una víctima y no un victimario. Será interesante conocer cómo enfoca el tema otro integrante del triángulo original, Luiz Inácio Lula da Silva.

Este enfoque se complica porque lo que pareciera resultar una devoción por la memoria de Néstor Kirchner y el respaldo de Chávez a su familia en los días de duelo, y viceversa, se transforma en definición geopolítica por quienes sostienen a Maduro Moros en el poder: Rusia, comandada por Vladímir Putin; y Xi Jinping, el jefe de China.

La insoportable torpeza de la oposición venezolana -Juan Guaidó, Leopoldo López, María Corina Machado, Leocenis García, Antonio Ledezma, Henry Ramos Allup, etc.- circunscribió la disputa con Maduro a un reclamo de intervención al gobierno estadounidense, aceptando así ingresar a Venezuela a un dilema geopolítico que termina blindando a Maduro, tal como sucede con los gobiernos de Siria, Cuba e Irán.

La Argentina, especializada en grietas, acepta con cierta frivolidad otra fragmentación más, y esto es mucho más complejo en días de pandemia y de 'guerra de vacunas'.

La Argentina

Al revés, la gente de Juntos por el Cambio, que se ubicó siempre en un alineamiento a rajatablas detrás de USA -y así fue como obtuvo el dinero del Fondo Monetario para intentar financiar la reelección de Mauricio Macri-, cerró todo diálogo posible con Venezuela y se encapsuló en el inviable Grupo de Lima.

El Grupo de Lima es digno espejo del aquelarre que ocurre hoy día en Perú, y sólo intentó convertirse en un grupo de apoyo al Departamento de Estado, ya que no le alcanza con la desacreditada Organización de Estados Americanos (OEA).

Por lo tanto, quedarse o salir del Grupo de Lima era igual. El problema del Frente de Todos fue que decidió salir como un gesto 'a la memoria de Néstor' y no por las falencias del Grupo de Lima, las que ni siquiera describió con alguna precisión.

Si Felipe Solá es el ministro de Relaciones Exteriores y Culto tampoco puede esperarse alguna especialización en estas cuestiones. Él no desentona con el resto del horrible gabinete de Alberto Fernández.

Salir sin debate del Grupo de Lima lleva a los sucesos recientes, consecuencia del retiro de denuncias ante la Corte Penal Internacional (CPI), que podría tener una lectura diferente si no fuese porque el Frente de Todos es cada día más confuso.

Joe Biden

Si bien Macri celebró a Barack Obama cuando creía que ganaba Hillary Clinton los comicios estadounidense, luego celebró el triunfo de Donald Trump, y pasó de la promoción de la energía sustentable a la reivindicación del frucking, una iniciativa de CFK, vale la pena recordar.

Sin embargo, pandemia y violencia mediante, ahora Joe Biden es el jefe de la Casa Blanca, y el Frente de Todos se ilusiona con acuerdos que le permitan alcanzar la quimera de una refinanciación amplia y sin costo con el Fondo Monetario, aunque hay una diferencia espeluznante entre lo que opina el ministro Martín Guzmán vs. los militantes del FdT que firmaron una declaración sobre el Fondo Monetario. O sea que la opinión de Alberto F. y la CFK sobre el FMI es muy diferente, tal como sucede con Venezuela y tantos otros temas. ¿Qué hace la gente de Biden, entonces?

En el caso de Sergio Massa, otro integrante fundamental del FdT y que no comulga con los de Maduro, Cabello y su 'Cártel de los Soles', llegó a escuchar de funcionarios estadounidenses la decisión de buscar una 'salida democrática' antes que Venezuela se parezca más a Nicaragua.

Tanto a Alberto F. como a CFK les fue transmitido el monólogo estadounidense: de un comicio transparente en Venezuela podría participar hasta Maduro antes que la Fuerza Armada Nacional ocupe el Palacio de Miraflores.

Un trabajo conjunto con USA para resolver 'la cuestión venezolana' podría resultar un buen argumento para el retiro de la CPI, aceptando la inutilidad, además, del Grupo de Lima.

Pero no es la opción argentina.

No hay acuerdo doméstico acerca de los andariveles y límites de un trabajo conjunto con USA en el tema de Venezuela, que se complica en estos tiempos por los acontecimientos en Colombia y la indefinición electoral en Perú. Hay gente -¿por qué serán los que frecuentan el Instituto Patria?- que se quedaron en en el Muro de Berlín, y no faltan los románticos de Playa Girón.

El gobierno del Frente de Todos no tiene un discurso unificado, en parte porque especula con los resultados, y obviamente USA no avanza en su oferta. Así fue como reaparecen con fuerza quienes recuerdan 'el legado de Néstor K', tal como si actualizar ideas fuese un delito, y tal como si Maduro fuese Chávez cuando aún en Venezuela se debate si no resultan 2 experiencias crecientemente diferentes.

Es obvio que Felipe Solá no es quien podría resolver el entuerto, con su apego melancólico al llamado Grupo de Puebla. Pero tampoco podría ser el amante de la Hidrovía reestatizada, Jorge Taiana. Y, en definitiva, nada puede hacerse si no hay un enfoque común entre Alberto F., CFK y Sergio Massa, quien tiene su propia agenda de política exterior y relaciones propias con USA.

Por lo tanto, no se trata de si Maduro comete crímenes de lesa humanidad o si ejecuta un ecocidio u otras variantes. La cuestión es dónde se ubica la Argentina en el conflicto, aprovechando su diálogo con Rusia y las necesidades de USA. Sin embargo, no da con la talla, definitivamente.

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