La revista “China”, portavoz oficioso del gobierno de Beijing, el pasado 14 de octubre afirmaba: “Es imprescindible fortalecer la cooperación (entre China y Rusia) en materia de producciones agrícolas. En la actualidad, la guerra comercial entre China y los EE.UU. evidencia una tendencia a la ampliación y también se agudizan las sanciones comerciales de los EE.UU. contra Rusia. Esto le otorgó a ambos países un poderoso impulso para la cooperación comercial bilateral y en especial para la cooperación en materia de producciones agropecuarias”.
Hoy, la Federación Rusa se ha convertido en uno de los mayores exportadores mundiales de producción agrícola y puede satisfacer por completo, según los especialistas de ambos países, las demandas chinas en esta materia. El representante comercial de Rusia en China, Serguéi Iniushin, informó que en el mercado chino existe una gran demanda de porotos de soja y otros productos de la soja, al igual que de maíz, carne vacuna y cordero. Este panorama conforma el punto de partida para el desarrollo de un nuevo polo del comercio ruso-chino.
En su reciente visita a China, el primer ministro ruso Dmitri Medviédiev anunció un poderoso incremento de la exportación de soja al país vecino. “El mercado chino es enorme, anualmente importan casi 95 millones de toneladas de soja. De esta cantidad, 30 millones o más, desde los EE.UU. Ahora, una determinada parte de este segmento se ha liberado”. Rusia puede aumentar su producción de soja a 8 millones de toneladas en los próximos años.
Según el premier ruso, además de posicionarse en el mercado chino, se abrió la posibilidad para aumentar abruptamente la producción sojera especialmente en el Lejano Oriente. En este sentido es que apunta la tendencia a cooperar con China.
La primera planta de profunda elaboración de la soja fue abierta por la empresa “Amuragrotsentr” en la ciudad de Belogorsk, también en la región fronteriza. El inversor chino aportó a la construcción alrededor de US$ 50 millones. La planta está capacitada para elaborar 240.000 toneladas por año. La totalidad de su producción es colocada en China.
Hay cuatro territorios del Lejano Oriente ruso que presentan excepcionales posiciones para el incremento del cultivo: las Comarcas de Jabárovsk y Primorie y las regiones del Amur y Autónoma Hebrea. Su producción es ecológicamente “limpia” y sin transgénicos por ahora, aunque el gobierno ruso, hace poco tiempo atrás, aprobó un programa de “tecnología genética” a aplicar especialmente en los cultivos, en previsión de estos grandes incrementos de producción. Esta fue una trascendente decisión de Moscú, que superó las eternas barreras contrarias a los OGM.
Ahora, Rusia y China se convierten en un jugador a futuro, con grandes y evidentes ventajas, en el mercado chino de la soja.
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Rusia tiene dividida su actividad internacional. La parte política y diplomática es prerrogativa de la Cancillería, por medio de sus embajadas. La parte económica y comercial lo es del Ministerio de Industria y Comercio, a través de sus Representaciones Comerciales. HK