Nacionalistas cristianos anti vacunas en nombre de la Fe
Cristianos contra las vacunas: un descubrimiento muy curioso. Gente que mezcla su militancia política y su relación con Dios mientras se expone al COVID-19 en nombre de su fe.

Cristianos contra las vacunas: un descubrimiento muy curioso. Gente que mezcla su militancia política y su relación con Dios mientras se expone al COVID-19 en nombre de su fe.
¿Por qué este debate tan intenso en USA, donde hay vacunas suficientes?
Jack Jenkins, para Religion News Service, en el marco de una serie de notas sobre nacionalismo cristiano, respaldadas por el Centro Pulitzer, recordó el caso del pastor Greg Locke, de la Iglesia Bíblica Visión Global, en Mount Juliet, Tennessee, quien en un sermón negó que existiera la variante Delta del coronavirus y luego explicó su plan:
Fue un llamado a las armas que se repitió en todo el Bards Fest, del 26/08 al 29/08 en el POWERplex, un autocine y espacio para eventos en St. Louis.
En 2021 Bards Fest tuvo una manifestación anti-máscara y anti-vacunas orientada a la fe. Organizado por el podcaster y devoto de QAnon, Scott Kesterson, fue anunciado como "un nuevo despertar de la gloria de Dios como la base de nuestra gran nación" y el "mayor avivamiento espiritual en la historia de la humanidad".
En la apertura se pidió a la multitud que vitoreara a Estados Unidos, la libertad, los “derechos otorgados por Dios” y a Jesús.
La transmisión en vivo a través de plataformas digitales alternativas convirtió a Bards Fest en una promoción del nacionalismo cristiano, difundida por 'influencers' cristianos contrarios a las vacunas, con teorías de conspiración derivadas del movimiento QAnon y la convicción de que los esfuerzos del gobierno para frenar el COVID-19 son opresivos.
Con Donald Trump fuera de su cargo, los nacionalistas cristianos de línea dura alimentan su movimiento con la oposición a las vacunas COVID-19 y el rechazo al distanciamiento social, que consideran amenazas a sus libertades religiosas y constitucionales.
Una encuesta en junio del Public Religion Research Institute e Interfaith Youth Core informó que
La presentadora en Bardst Fest fue Sherri Tenpenny, médica osteópata ex defensora de las vacunas ahora contraria a la inoculación, ya incluida en la lista de 12 personas responsables del 65% de la desinformación contra las vacunas en las plataformas de redes sociales. Tenpenny dirige "Happy Hour con el Dr. T", estudio bíblico bisemanal en Instagram Live que mezcla la fe con afirmaciones erróneas sobre el COVID-19 y las teorías de conspiración de QAnon.
Tenpenny se comparó con Noé ("Todos también pensaban que él era un teórico de la conspiración, hasta que empezó a llover"), describió vacunarse como un " pecado" y pidió a los oyentes que "no se arrodillen ante la persona de blanco" (personal sanitario) porque “sólo nos arrodillamos ante Dios”.
Otros presentadores del Bards Fest se enfocaron en
Dave Daubenmire, ex entrenador de fútbol de una escuela secundaria pública:
“El nacionalismo cristiano identifica la nación con la voluntad y acción de Dios en el mundo; combina la identidad nacional con la identidad cristiana; e identifica el servicio a la nación con el servicio a Dios”, escribe David W. Scott, director de Teología Misional en la Junta General de Ministerios Globales de la Iglesia Metodista Unida.
Kristin Kobes Du Mez, autora de 'Jesus and John Wayne', dice que el nacionalismo cristiano se apega a “la creencia de que América es la nación elegida por Dios y como tal debe ser defendida”.
Scott cree que a muchos cristianos les atrae el ser nacionalistas y a los nacionalistas les atrae ser cristianos.
Alinear su ideología nacionalista con alguna creencia religiosa le da a la gente un sentido de importancia y legitimación. El convertir ideas nacionalistas en creencias religiosas les permite escalar desde simples opiniones políticas a estándares de fe: sus ideas políticas devienen en un orden divino.
Muchos de quienes invadieron el Capitolio creían que sus acciones defendían la democracia y la nación y, por tanto, Dios las aprobaba.
Es cierto que no todos son iguales. Y que mientras esto sucede, docenas de escuelas evangélicas del Consejo de Colegios y Universidades Cristianas (CCCU) se unieron en un esfuerzo interreligioso llamado 'Faith in the Vaccine' (Fe en la Vacuna), para reclutar estudiantes y profesores que ayuden a informar a sus comunidades sobre los beneficios de la vacunación y liderar la búsqueda de inmunidad.
Pero el nacionalismo cristiano se encuentra muy activo en USA.
Días después del Bards Fest, en una reunión de la junta escolar en el condado de Lee, Florida, el 30/08, los manifestantes contrarios al uso obligatorio de mascarillas y barbijos llevaban camisetas que decían "Jesús es mi salvador, Trump es mi presidente" y el logotipo del "Conservative Christians of Southwest Florida” (Cristianos Conservadores del Sudoeste de Florida).
En tanto, Tenpenny y Daubenmire anunciaban un proyecto conjunto: "La Revolución Cristiana", que se propone recaudar US$ 100 millones para crear "centros de capacitación cristiana" de reclamantes contra las empresas que han donado a activistas de #BlackLivesMatter (Negro también importa) y apoyar a las personas que "luchan contra la tiranía del gobierno global", que incluye a las vacunas y los barbijos.
¿Qué está sucediendo?
¿Cómo es que gente que invoca a Dios irrumpe en la primera línea de combate contra las vacunas?
Un caso muy interesante de la vacunación entre cristianos: el obispo católico apostólico romano John Stowe despidió a "un puñado" de diocesanos que trabajaban en el Centro Católico de la Diócesis de Lexington, Kentucky, USA, porque no aceptaron las vacunas contra Covid-19, ampliando el mandato ya anunciado para profesores y personal de las escuelas católicas.
La acción de Stowe fue consistente con la del papa Francisco, quien dijo en la rueda de prensa durante el vuelo de regreso de su viaje a Hungría y Eslovaquia:
Él agregó que sería un “suicidio” no recibir la vacuna y tanto él como el papa emérito Benedicto XVI ya se vacunaron con las 2 dosis de Pfizer BioNTech.
El obispo Stowe reconoció que la diócesis recurrió a la “persuasión moral” con algunos religiosos, que pareció funcionar: 92% de los 50 sacerdotes de la diócesis han sido vacunados, muy por delante del 61% de los adultos en Kentucky que están completamente vacunados.
Los videos de las misas celebradas el 11/09 y 12/09 en la catedral de Cristo Rey, en Lexington, incluyeron anuncios al final de la misa que indicaron que el rector de la catedral, John Moriarty, y el vicario parroquial, David Wheeler, no estaban vacunados.
En una misa celebrada en la catedral, un diácono leyó una declaración atribuida al padre Moriarty:
El obispo Stowe dijo que ha recibido comentarios de quienes estaban molestos porque algunos de sus sacerdotes no estaban vacunados, y otros mensajes enojados con él por exigir a los sacerdotes que hicieran público su estado de vacunación.
Pero, según él, no se arrepiente de haber ordenado la vacunación, en especial de aquellos que trabajan con niños:
En Kentucky, tal como en otros estados de USA, hubo un aumento en las infecciones por COVID-19 y el gobernador Andy Beshear suplicó a los ciudadanos que se vacunen para prevenir más hospitalizaciones y muertes por el virus.
Otra vez el obispo Stowe:
Stowe se dijo frustrado con algunos religiosos. Lo más molesto para él es que siente que los cristianos que se niegan a vacunarse están ignorando un principio básico de la Doctrina Social de la Iglesia: el ímpetu para servir al bien común. Un tema intenso el del bien común vs. los derechos individuales. Habrá que profundizarlo más adelante.