Según lo estipulado, el vuelo se realizaría a unos 930 kilómetros por hora (más o menos el 85% de la velocidad del sonido). La altura crucero estaría en torno a los 36.000 pies las primeras horas y de 40.000 pies a medida que se fuese quemando combustible.
Explica Qantas que el vuelo duró finalmente 19 horas y 16 minutos, con un total de 49 pasajeros (quizás con alguna baja de última hora ya que en un principio iban a ser 50).
Se hicieron mediciones de la actividad cerebral, nivel de melatonina y estado de alerta a los pilotos, así como sesiones de ejercicio específicas para esta situación a los pasajeros.
Los fotoperiodos se ajustaron de otra manera comenzó con el almuerzo y se mantuvo "el día" durante las primeras seis horas.Esto se hizo con el fin de evitar al máximo el jetlag
Seis de los pasajeros seguían un planning preestablecido de comidas y bebidas, ejercicio y horas de sueño, llevando pulseras cuantificadoras y estando bajo observación previamente hasta un total de 21 días, según explica una participante. A las cuatro horas los pasajeros dentro del experimento iniciaron una rutina de ejercicios en los asientos y el pasillo.
El experimento se hizo con todos sus pasajeros en clase Business o ejecutiva: en ella los asientos y la comida son mejores. Así que las conclusiones que sacaron los especialistas pueden no reflejar lo que ocurrirá con la mayoría de sus pasajeros si los aviones siguen siendo los Airbus A350, los cuales no encajan con los requisitos de esta ruta al albergar demasiados pasajeros y peso.
El CEO de Qantas, Alan Joyce, comentó que "si este proyecto avanza acaba la clase económica tendrá más espacio para las piernas que los aviones actuales y habrá más espacio en la parte trasera del avión para estirar".
La idea, según la empresa, es que haya conexiones también con Londres, a Sudamérica y a África desde el este de Australia.