Pero el tucumano Jaldo, que supo poner a sus legisladores al servicio de la causa libertaria (levantando manos o ausentándose oportunamente de las sesiones) dijo “no, gracias”. Ya lo había anticipado, pero ahora se lo dice a Santilli, lo cual le opaca un poco el debut como figura política central del Gabinete, cuando ya lo había hecho un poco el abrazo de oso que Milei lo forzó a recibir de Manuel Adorni en el mismo acto de su jura. Para el que lo miraba por TV, el ‘Colo’ terminó validando a uno de los personajes más desprestigiados de la esfera pública.
Osvaldo Jaldo y Karina Milei.
Jaldo, que se tiene que ver con Milei en el acto por el 9 de Julio en Tucumán, no es el único problema de Santilli, que también debe convencer a otros aliados. Como los radicales, que tienen su propio proyecto para mantener las primarias, aunque sin que sean obligatorias, y, sorpresivamente, a sus colegas del PRO, que quitaron la discusión de las PASO de su lista de prioridades parlamentarias. Hasta el propio Cristian Ritondo, jefe de los diputados amarillos, reivindicó esas elecciones, porque permitieron el ascenso de presidentes no peronistas, como Mauricio Macri y el propio Javier Milei.
La urgencia de Milei por sacarse de encima las PASO fuerza al Gobierno a ofrecer un endulzante, que en realidad tiene el amargo gusto del pasado. Aparece sobre la mesa la vuelta de las listas colectoras, un vetusto recurso para que varias nóminas sumen para la presidencial, al mismo tiempo que los aliados puedan conservar cierta autonomía a la hora de armar su oferta. Nada nuevo: las usó Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires para la elección en la que reeligió con el 54%. Si querían modernización, sintonicen otro canal.
La posibilidad de las colectoras, de la que el Gobierno no termina de hacerse cargo, viene a componer un bingo en el que Milei se cansa de tachar todos los números de la maldecida “vieja política”. La casta. Recurrió a Santilli, un “profesional” de la rosca para darle -como dijo- “músculo” a su gobierno, algo que suena como una reversión del “volumen político” que Juan Manzur supuestamente le iba a dar al gabinete de Alberto Fernández.
Insólita escena: Adorni se suma al abrazo con Santilli en su jura invitado por Milei.
El ‘Colo’, que tiene un largo recorrido en la política tradicional, llegó porque un abanderado de la revolución de “lo nuevo” como Adorni cayó en desgracia por darle rienda suelta a sus consumos postergados, incluso utilizando a subalternos para que le presten sus tarjetas de créditos y así camuflar gastos. Ahora lo investiga la justicia por algo nada novedoso como un enriquecimiento ilícito, y le tiene que informar al fiscal si va a salir del país.
Milei se presentaba como quien venía a clausurar el “toma y daca” como metodología de poder. Pero las últimas noticias de la causa $LIBRA sugieren que ese método es tan aprovechado por el Presidente como cualquier exponente de la “vieja política” que lo haya antecedido. A pedido de Mauricio Novelli, señalado como nexo entre Milei y Hayden Davis, creador de la criptomoneda, el juez Marcelo Martínez de Giorgi apartó a las querellas de la causa, porque no los consideró damnificados. Incluso el magistrado apuntó a que los inversores debieron haber estado advertidos de la volatilidad, y por lo tanto del riesgo de comprar un activo como ese. Implícitamente, el juez adelantó opinión sobre la cuestión de fondo y desliza que no hubo estafa con un argumento similar -sino idéntico- al que usó Milei para defenderse de las acusaciones por promocionar el token en febrero de 2025.
La decisión de Martínez de Giorgi, con argumentos cuestionables, debilita la causa $LIBRA, porque sin querellantes el impulso de la investigación queda en manos del fiscal Eduardo Taiano, que un año y medio después del episodio no llamó a declarar a ninguno de los imputados. El fallo se produjo después de que el Senado, a instancias de la Casa Rosada, votara el pliego de la esposa del juez para ocupar ella misma un juzgado.
A los pies de la casta, rendido un león.
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