El pequeño Milei
Javier Milei reeditó una minoría para bloquear el avance opositor, pero desnuda su incapacidad de construir una gobernabilidad de bases sólidas.
El Gobierno celebró que pudo mantener el veto contra la ley de presupuesto universitario desde una óptica equivocada. “El Congreso aprobó el veto”, se apuró en festejar el vocero Manuel Adorni. En realidad, la Cámara de Diputados volvió acompañar la ley con una amplia mayoría, de 160 votos, sumando 18 respecto de la votación original de agosto. Lo que no pudo fue conseguir los 2 tercios que la Constitución Nacional demanda para insistir con una ley que fue vetada por el Poder Ejecutivo. El mérito del oficialismo fue reeditar un “scrum” para bloquear la mayoría agravada. Como lo hizo frente a la ley de movilidad jubilatoria y recomposición de los haberes, el Gobierno logró abroquelar un núcleo de 84 diputados (aquella vez habían sido “87 héroes”) para frenar la avanzada opositora. Contribuyeron con La Libertad Avanza el PRO, los radicales ‘con peluca’ y diputados referenciados en algunos gobernadores que dieron un apoyo explícito o colaboraron con ausencias y abstenciones. “El partido de la minoría y el bloqueo” definió Miguel Pichetto en plena sesión. El diputado puso en relieve la dificultad del oficialismo para instalar una agenda parlamentaria propia, superadora de la posición defensiva que adoptó luego de la sanción de la ‘Ley Ómnibus’ y el paquete fiscal. El politólogo Lucas Romero la definió como una posición de “resistencia”, en la que el Gobierno negocia no para sacar sus propias leyes sino para impedir que salgan las que impulsa la oposición. El Ejecutivo ha sido exitoso en esa obstrucción bajo la bandera del equilibrio fiscal, pero al mismo tiempo desnuda su incapacidad de construir una gobernabilidad de bases sólidas.
