Ese resultado ya lo adelantan los analistas. Sea cuál sea el saldo de la elección, sostienen, la composición en ambas cámaras no será sustancialmente distinta a la de la actualidad. Esto convertiría al eventual triunfo kirchnerista en una victoria pírrica, más redituable desde lo discursivo que en lo práctico.
Más allá de los observadores, tanto los intendentes como los colaboradores del gobernador estiman una cortísima diferencia con la oposición si las elecciones fueran hoy. El peor escenario -a esta hora- es una brecha no superior a los 3 puntos, lo que dejaría la elección en una situación de empate técnico.
Ese resultado tendría un sabor amargo, muy parecido al de una derrota, ya que luego de 2 años de administración y de lo que, consideran el oficialismo, es una "gestión exitosa de la pandemia", no habría una marcada diferencia con la oposición que hace 2 años perdió su reelección, tanto en la Nación como en la provincia.
Estaría pesando mucho más el factor económico. Hay que recordar que en el conurbano se concentran los mayores bolsones de pobreza del país, donde la extensa cuarentena dejó a miles de personas sin ingresos por changas y cuentapropismo, lo que profundizó la crisis social. A ello hay que agregar el impacto de la inflación, que encareció el precio de los alimentos.
La encuesta de la Universidad de La Matanza -en el corazón del voto peronista- muestra que este último punto se ubicó como el principal problema para casi un tercio de los encuestados, mientras que casi un 20% apuntó a la cuestión del empleo. El temor al coronavirus fue referenciado sólo por el 8% de los consultados.
matanza2.jpg
Principales preocupaciones de los encuestados.