La inflación y su impacto en el salario están al tope de las preocupaciones. El 58,4% de los consultados cree que sus ingresos tendrán un menor poder adquisitivo en los próximos meses. Si a esto se le suma el 24,5% que considera que su poder de compra se mantendrá igual, casi el 83% responde que su salario no tendrá una mejora real este año.
Y si bien el 65,8% opina que los "grandes empresarios están especulando con los precios de los productos básicos", sólo el 38% cree que estos son "responsables" por los aumentos y casi el 50% le adjudica esa responsabilidad al Gobierno. Estos números se mantienen estables respecto a abril, con una ligera suba en cada caso.
Por otro lado, el 58,3% de los consultados que es el Gobierno el que debe preservar el poder adquisitivo de los salarios, mientras que sólo el 21,6% entiende que esa es una tarea de los sindicatos. Un 20% se mantuvo indeciso.
"Hay una demanda insatisfecha en torno a los tópicos relacionados con los precios, el salario y los ingresos populares. En ese sentido, por fuera del segmento de apoyo más intenso que tiene el Gobierno, hay una demanda horizontal y homogénea, a la que ningún tipo de accionar parece saciar. En el caso de los precios, por ejemplo, convive con una visión negativa del accionar de las grandes empresas formadoras, pero evidentemente la demanda al Gobierno pasa por la firmeza en su regulación y control", sostiene el informe de Analogías.
En otro ámbito, el Gobierno también consigue una fuerte reprobación cuando se trata de la asistencia económica de emergencia ante la segunda ola del Covid-19:
>El 65,6% cree que es "poco o nada efectiva" la asistencia trabajadores informales y desocupados;
>El 68,9% cree es que "poco o nada efectiva" la asistencia para las pymes, un segmento al que el Gobierno se jacta de proteger.
>El 70% cree que es "poco o nada" probable que las medidas sociales tiendan a reducir la pobreza y la indigencia.
>El 67,3% cree que el Gobierno tiene "poco o nada" en materia de programas para acompañar a los jóvenes en materia laboral y educativa.
"En este inusual contexto de transferencias monetarias a personas por medio de una ayuda social sin precedentes, pero con la actividad económica reduciéndose casi 10% el año pasado, cualquier esfuerzo estatal aparece insuficiente para colmar una demanda adicional sostenida en materia de ingresos, empleo y salarios", concluye el reporte.
En este contexto, la imagen positiva de Alberto Fernández cae 1,3 puntos, hasta el 51,3%. Desde marzo, cuando anotó su única suba de este año, la aprobación del Presidente se contrajo 4,7 puntos.
La imagen negativa de Fernández también creció, 1 punto hasta el 46,9%. Si bien la evaluación presidencial aún mantiene un diferencial positivo, la brecha se achica y se encuentra en mínimos históricos de la encuesta.