Sin embargo, las nuevas restricciones impuestas por el Banco Central atentan contra esa herramienta, dado que ha dispuesto que se prioricen a las pequeñas y medianas empresas en la asignación de créditos para la prefinanciación de exportaciones.
Según una versión publicada por el diario Clarín, los bancos internacional “cerraron cualquier tipo de financiación a las empresa agroexportadores”, con lo cual la propuesta de apurar la cosecha encuentra un cepo dentro del cepo.
Del otro lado se encuentra el valor de dólar que reciben los productores después de las retenciones en un contexto en el que el la moneda estadounidense en el mercado paralelo se vende en cerca de $145, lo que -ante fuertes expectativas devaluatorias- hace que se retenga cosecha a la espera de un mejor panorama.
¿Qué pasa en el Gobierno? De acuerdo, a Ámbito Financiero el equipo económico estudia un borrador de proyecto para que los productores incrementan la venta de granos en los próximos meses, a la vez que analiza la posibilidad de restablecer el diferencial de retenciones a favor de los productos con mayor valor agregado de la cadena sojera.
Según las estadísticas el ministerio de Agricultura de la Nación, actualmente los productores tienen en su poder alrededor de 18,3 millones de toneladas de soja y otras 8 millones fueron venidas pero con precio a fijar, esto significa que todavía quedan por liquidarse al menos US$12.000 millones de la campaña 2019/20.
Con esto en mente el Gobierno comenzó a plantearse la posibilidad de establecer un tipo de cambio diferencial para los productores sojeros por un tiempo acotado, que estimule la liquidación.
Otro punto en estudio -informó Ámbito- es el de la reimplementación de retenciones diferenciales a favor de los productos industrializados. Básicamente las agroexportadoras solicitan que se vuelva al sistema donde el aceite y la harina tributaban 3 puntos menos por derechos de exportación.