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El enigma del candidato, la campaña más inusual de la historia y la amenaza Randazzo

La pandemia condiciona la aglomeración de gente, lo que descarta los actos multitudinarios a los que acostumbra el peronismo. El menú de posibles postulantes en la provincia de Buenos Aires. ¿A quién perjudica la candidatura del exministro?

Sin actos ni caravanas multitudinarias, el peronismo se enfrentará en los próximos meses a la que probablemente sea la campaña más inusual desde, por lo menos, 1983.

La pandemia condiciona la aglomeración de gente y desde el Gobierno no se expondrán a que cualquier convocatoria que supere los límites que él mismo predispone se convierta en un búmeran. 

Esto ya está contemplado en el aparato de campaña del oficialismo nacional. 

"La campaña este año va a ser distinta, habrá más entrevistas y presencia en redes”, cita este viernes el diario Ámbito Financiero de fuentes de la Casa Rosada. 

Respecto a los actos multitudinarios a los que acostumbra el peronismo, los dan por descartados. “Se van a asemejar a lo que fue el acto de asunción de Alberto en el PJ o como el acto en La Plata”, señalaron las mismas fuentes aludiendo a los celebrados en el Club Defensores Unidos de Belgrano y el que se llevó a cabo hace un mes en Ensenada, donde volvió a mostrarse unida la plana mayor del Frente de Todos. 

Ateniéndose a estos ejemplos, la fórmula implicará estadios o clubes abiertos, sillas con distanciamiento social para dirigentes, pero sin presencia de público, detallan.

Tal como informó Urgente24, el periodista oficialista Roberto Navarro también afirmó que "va a ser la primera campaña de la historia virtual, no va haber actos". "La mayor parte de la campaña se va a hacer en las redes y después en la TV y en las radios", dijo y apuntó a los problemas que el Gobierno presenta en este flanco

Lo que no parece estar definido aún es el candidato que se pondrá la camiseta del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, allí donde el oficialismo espera hacer la diferencia en banca y así lograr el gran objetivo de estos comicios: dotarlo de las mayorías necesarias en el Congreso para avanzar con la agenda de reforma institucional. 

El diario La Nación refuerza 2 nombres que ya habían aparecido en el radar de potenciales contendientes, ambas camporistas y vinculadas al sector previsional: la titular del PAMI, Luana Volnovich, y la jefa de la ANSES, Fernanda Raverta

Sin embargo, al mismo tiempo, cuenta que también sondean en encuestas a varios ministros, como Daniel Arroyo (Desarrollos Social), Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Jorge Ferraresi (Vivienda). Estos 2 suman expertise en campañas, ya que han ganado varias elecciones como intendentes de San Martín y Avellaneda, respectivamente. 

No hay un figura que hoy parezca definida. Y para sumar incógnitas, queda la que gira alrededor de Daniel Scioli. El exgobernador y excandidato presidencial del kirchnerismo es una figura que no necesita instalación. Scioli, al mismo tiempo, ha levantado mucho el perfil en las última semanas, con apariciones en los medios, lo que potencia las especulaciones sobre su eventual postulación.

A eso se le suma el reconocimiento que días atras le hizo Alberto Fernández. “Es mi hermano, mi alter ego, hablar con él es hablar conmigo; confíen en él, tiene la misma mirada que tengo yo”, afirmó el mandatario en un acto al hablar del exgobernador bonaerense. 

Otra incógnita para el Gobierno es qué peso tendría un armado peronista por fuera del oficialismo, como el que pretende encabezar Florencio Randazzo. El exministro querría tomarse revancha por el paupérrimo resultado que obtuvo en los comicios de 2017, cuando se quedó con las ganas de una banca en el Senado. Vueltas de la vida: su jefe de campaña fue Alberto Fernández. 

Ahora mantiene reuniones y se muestra muy activo, abonando teorías sobre su postulación en la provincia de Buenos Aires. 

Según publica este viernes clarín.com, en el oficialismo no existe un análisis unívoco sobre las consecuencias, el impacto, los  costos y los beneficios de una candidatura de Randazzo.

El artículo refleja que hoy no hay puentes entre la Casa Rosada y el exministro de Interior de Cristina Fernández, más allá de que este apoyó la candidatura de Fernández en 2019. 

"Ya no importa si el Presidente pretendía ofrecerle un ministerio a Randazzo y Cristina Kirchner lo vetó, como se instaló en su momento. “El Flaco”, como lo llaman sus amigos, está enojado y solo tiene críticas para el Gobierno mientras apunta a construir un camino por afuera de la grieta, una avenida en la que ya se empantanaron con diferente suerte desde Sergio Massa a Roberto Lavagna", sostiene la nota.

Según explican los analistas, Randazzo tiene una imagen aceptable -su gestión en los trenes durante el último tramo del gobierno de CFK le permitió levantar el perfil y cierta instalación- y que podría llegar a canalizar el voto peronista que hoy está 'desencantado' con el oficialismo. 

Según clarín.com, en el Ejecutivo reconocen que en varios sondeos de opinión la posible construcción de un espacio filoperonista podría tener un piso de 10 puntos de intención de voto, aunque otros le adjudican apenas un 4% en las encuestas con las que trabajan.  

Luego hay divergencias sobre a qué fuerza le restaría votos una postulación de 'el flaco', si al peronismo oficialista o a Juntos por el Cambio. Consigna clarín.com:  “Los posibles votantes de Florencio pertenecen a sectores medios y medio altos que no forman parte de nuestro universo de votantes”, arriesga un armador político que trabajó en la candidatura de Randazzo hace 4 años. Un amigo del ex ministro con despacho en Balcarce 50 abona esa teoría. "En 2017 le sacamos más votos a Esteban Bullrich que a Cristina", asegura".
 

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