“Es importante que a la UIA le demos transparencia y debate interno. Yo creo que en este proceso eleccionario no lo ha habido”, empezó, y se dirigió a Funes de Rioja, a quien le cuestionó las negociaciones por la lista de unidad que definió las nuevas autoridades: “No hace falta, querido Daniel, que te exprese la cantidad de intercambios que hemos tenido vos y yo sobre el futuro y esta lista. Vos me dijiste que veías muy bien mi presencia en el comité. Es más: me dijiste que era un valor adicional mi experiencia parlamentaria porque eran muchas las leyes que hoy complican a la industria. Y me dijiste que era un valor que yo presidiera un banco de inversión. Después no sé qué pasó. No nos podíamos comunicar: te pedía permanentemente, en honor a lo que tenemos, a los años, comunicarnos. Sobre la fecha, cuando no quedaban plazos para nada, se me dice que mi sector iba a ser vetado”.
Hay que poner el debate en contexto. Es probable que nadie lo haya dicho de manera directa y cabal, pero la principal objeción a Mendiguren es su condición de funcionario del Gobierno, no de textil: es diputado en licencia y preside el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). “Va a votar las leyes del oficialismo, no las nuestras”, explicó a La Nación una de las autoridades fabriles. La decisión tomada al respecto representa, al mismo tiempo, una postura frente a la Casa Rosada. Mendiguren aprovechó lo que juzgó falta de frontalidad en sus compañeros para repasar, lista en mano, las cámaras a las que, dijo, había llamado y en las que no había recibido ninguna refutación a su ingreso en el comité. “Ninguna de estas entidades habló de un veto”, dijo, y aludió a Techint: “Me quedaba una sola empresa, que sería la del veto y que todos conocemos. Llamé al señor Paolo Rocca, me dieron su teléfono, estaba en Italia. Le dejé diez mensajes, porque cuando yo era presidente de la UIA Rocca me llamó varias veces para que le solucionara enormes problemas que tenía con el gobierno nacional, y así lo hice. No tuve respuesta. ¿Se ataca ahora mi honorabilidad? Nadie la puede cuestionar. Yo nunca pagué coimas, y por eso nunca tuve que confesar en un juzgado haber pagado coimas. No acepto que personas que hoy se sientan en ese comité cuestionen mi honorabilidad”.
Uriburu, de Techint, que lo escuchaba a través de la pantalla, le advirtió en ese momento que se estaba extendiendo. “Habíamos dicho que eran dos minutos y ya llevás como cuatro”, le dijo. “Ya termino”, siguió Mendiguren, y le pidió a Acevedo unos instantes más. Pero, ante la insistencia de Uriburu, dobló la apuesta: “Ya termino, señor secretario. Si el presidente me lo concede. A usted le pido, que es uno de los que voy a cuestionar también”. Al ver que lo increpaba, Uriburu se puso más duro: “Te doy dos minutos y, si no, te cortamos el micrófono. Te lo pido por favor”, le anticipó. Mendiguren lo seguía tratando de usted. “Escúcheme: esa patotería suya y de su empresa ya se van a terminar. Hasta la Rural vota autoridades. Terminemos con un grupo que asusta con la lapicera de dejar dentro o fuera de la lista y pretende dominar. Rocca decía siempre que no le interesaba participar, que quería gobernar las entidades. Tengamos una UIA plural”, agregó.
Ya era una discusión corporativa sin precedentes. Mendiguren eligió cerrar más cerca del drama que del debate empresarial. Y se dirigió a Funes de Rioja: “Lamento, Daniel que con todo lo que te conozco, hagas esto. Vos sabés que yo prefiero un industrial a cargo de la UIA, no un abogado. Pero no esperaba esto: espero el café que hace un mes no me querés dar. Sabés que estás en falta”.
Varios de los participantes se quedaron sin palabras. Con excepción de Cristiano Rattazzi (Fiat), Eduardo Nougués (Ledesma) y Adrián Kaufmann (Arcor) que pidieron intervenir para contestarle. El más duro fue Rattazzi. “Vos en el comité, en la UIA, puertas adentro, podés decir lo que quieras -empezó-. Pero lo que dijiste el otro día en el programa A dos voces de Daniel Funes de Rioja es inaceptable. Me dio vergüenza ajena”. El resto argumentó más o menos lo mismo. No lo estaban dejando afuera de la UIA, dijeron, sino sólo del comité, que había sido armado por acuerdo, con lista de unidad. Una nómina que, para peor, después del sobresalto, había que votar. Y así fue: la respaldaron todos, sin ninguna objeción, ni siquiera la del propio Mendiguren".
Liliana Franco recolectó las repercusiones y coletazos en Ámbito Financiero:
“Las duras acusaciones del Vasco (José Ignacio De Mendiguren) fueron un intento fallido de romper la institucionalidad en la UIA. No lo logró. Nadie salió a respaldarlo” señaló un importante industrial a Ámbito tras el escándalo desatado por las declaraciones públicas en las cuales de Mendiguren, que además es presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), denuncia que el sector textil fue vetado de tener un cargo en la conducción para que las grandes empresas copen la UIA.
Para De Mendiguren, y según sus palabras, el problema es que “ante cada gobierno que asume, hay una pelea por la interlocución con el gobierno”. Recuerda que el gobierno de Mauricio Macri lo tuvo con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que agrupa a las grandes empresas.
En tanto, lo que más sorprendió a muchos los industriales es que un miembro de la UIA ande acusando que lo vetaron (sin pruebas, dicen) y además que siembre un manto de sospecha sobre una de las empresas más importantes del país, Techint, que prefirió ignorar estas acusaciones por considerarlas “absolutamente infundadas”.
Asimismo, otros importantes industriales acusan al titular del BICE de ser “muy ingrato” justamente con los directivos de esta empresa “que siempre le tendieron una mano al Vasco”.
En medios de la UIA se comenta que la lista de unidad fue conformadas hace diez días, incluyendo a De Mendiguren como miembro de la Junta de la entidad (cargo que tiene desde hace cuatro años).
“Los apoderados de De Mendiguren tenían conocimiento de la lista, así que si no se enteró de la conformación tendría que preguntarle a sus representantes” argumentan en la central empresaria.
Por su parte, De Mendiguren argumenta que estaba acordado con el presidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja, que formara parte del Comité de la entidad, es decir el órgano ejecutivo y que fue dejado de lado.
“Rompió los códigos” señalan los empresarios que están disgustados con De Mendiguren al que acusan de distribuir un audio con su exposición en la asamblea de elección de autoridades, “ventilando públicamente una conversación privada de los industriales”.
Estos mismos industriales señalan que, tras las acusaciones de De Mendiguren, varios salieron a refutarlo, entre ellos Cristiano Rattazzi (automotor), Adrián Kaufmann (alimentación) y Eduardo Nougués (ingenios azucareros). “Y nadie lo respaldó”, afirman.
Otros especulan con que la actitud del directivo textil se explica por “una aspiración política” y recuerdan que ahora vence su mandato como diputado (está de licencia por su cargo en el BICE).
“El Vasco sabe que, por sus fuertes declaraciones, le va a ser muy difícil la convivencia en la UIA” comentaba un dirigente que lo conoce bien. “
En medios empresarios se considera que esta discusión no puede aislarse del mandato con que asumieron las nuevas autoridades de la central empresaria. “Va a ser una UIA mucho más combativa frente al Gobierno en sus reclamos”, señaló a Ámbito un importante miembro de la flamante conducción.
Si bien las primeras declaraciones de Daniel Funes de Rioja fueron moderadas, entre las principales empresas que conforman la UIA existe una creciente presión por que la central adopte posiciones más firmes y logre cambios en cuestiones que les preocupan.
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“A muchos le molesta que la UIA sea interlocutora…muchas veces ya se intentó que la AEA controle a la UIA, cómo puede ser que ahora los cinco principales cargos en la UIA sean de la familia de AEA, es muy raro esto”, dispara De Mendiguren.
El dirigente textil argumenta que va a seguir la pelea porque “la UIA debe ser la voz de los que no tienen voz, ellos ya tienen voz (por las grandes empresas)”. Estas declaraciones son las que respaldan la idea que tienen varios industriales de que el “Vasco ataca a la UIA” con la intención de posicionarse mejor ante el gobierno.
“Me da la impresión que esta jugada responde a una postura política coincidente con una visión negativa que tienen ciertos sectores el Gobierno de las empresas”, afirmaba un importante industrial.
En tanto, en los pasillos de la Casa Rosada admiten que les sorprendió la virulencia de las acusaciones y, con cierta sorna, comentaban “parece que la grieta no solo está en la política".