Salir de la grieta no es gratis, porque los extremos exacerban la crítica, el señalamiento y la condena.
Eso ocurre ahora con Pagni y Longobardi cuando intentan una crítica a Juntos por el Cambios, y el sector más extremista de este espacio los sale a acusar de ser funcionales al oficialismo, como antes el kirchnerismo lo hacía desde la oposición.
Esto ocurrió cuando Longobardi en su programa de Radio Mitre consideró “inapropiada” la comparación que hizo Patricia Bullrich entre el uso político de la muerte de Santiago Maldonado y el crimen de Fabián Gutiérrez.
También Pagni hizo el mismo cuestionamiento, pero algo más extenso y remarcando la importancia de salir de la grieta, quizás anticipando que iba a ser muy criticado. Estos son los fragmentos que se refieren el tema en su editorial en Odisea Argentina este lunes (6/7):
Lo que se le reprocha a los Kirchner en términos de libertad de prensa se le tiene que reprochar también a Mauricio Macri, si es que cometió alguna irregularidad en ese sentido o algún agravio a la libertad de expresión
Lo interesante políticamente de este problema es que genera una contradicción, un ruido mental en un país dividido en dos. Pero, ¿cómo? El kirchnerismo, Néstor y Cristina Kirchner, tan distinto de Macri. Macri tan distinto de Cristina Kirchner. Son enemigos, los tengo en dos lugares distintos del cerebro, son blanco y negro. ¿Hay un punto donde se parecen? Un punto delicado, las relaciones con la prensa o con algún sector de la prensa o la reacción cuando están incómodos frente a la prensa. ¿Pueden ser parecidos? Sí.
Cuando Macri le explicó a Laura Di Marco en aquel libro-reportaje por qué lo había puesto a Arribas al frente de la AFI, dijo: "Porque se sabe todas las trampas". Y no hacían falta trampas. Trampa es lo que sobra. Hacía falta ley.
Todo lo que entra en esta escena, en esta dinámica discursiva se clasifica como blanco y negro. Todo pasa a ser sospechoso. El último episodio: el asesinato de Fabián Gutiérrez, el exsecretario de Cristina Kirchner, que fue denunciado por la oposición inmediatamente como si fuera un crimen de Estado. Y cuando el Gobierno dice que es un crimen común, un caso policial, la oposición contesta: "Ustedes nos acusaron de lo mismo con el caso Maldonado". Es casi una chiquilinada. Jugando con muertos.
Por su parte, Longobardi había explicado en relación al espionaje y la libertad de prensa y la investigación de periodistas que "el kirchnerismo lo hizo durante mucho tiempo, pero ahora lo que importa es lo que hizo Macri, que también lo debe haber hecho".
Y calificó el comentario de Patricia Bullrich sobre el caso Maldonado, como "inapropiado".
A continuación la reacción en las redes sociales: