Así que el degradé del IPC que el equipo de campaña se había entusiasmado en exhibir, que del 4,7% de marzo arribó al 2,7% en mayo, queda comprometido por el reajuste de las naftas.
La consecuencia para el marketing electoral podría ser que se esté cortando la seguidilla moderadamente descendente de 3 meses consecutivos, pero para las familias constituye un mal presagio, que el representante legal de Consumidores Libres, Héctor Polino, puso en palabras ante el requerimiento de BAE Negocios: “la suba en los surtidores se verá en las góndolas".
Remarcadores al acecho
Ya el Índice de Precios de Supermercados del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) había arrojado 3,2% en mayo, y el relevamiento que hizo en junio la entidad dedicada al asesoramiento y educación del consumidor fundada en 1992 en supermercados y negocios minoristas de la Ciudad de Buenos Aires, como Coto y Plaza Vea y centros de abastecimiento de los barrios de La Boca, Caballito, Liniers y Pompeya sobre 38 artículos de la canasta básica dio un 3,08%, de modo que la suba acumulada en el primer semestre llegó a 25,8%.
Polino puso como ejemplo que el mes pasado la compañía Aceitera General Deheza subió 5% los aceites y mayonesas; Rosamonte remarcó 12% las yerbas; Pepsico (snacks 10% y galletitas 16%); y los vinos Peñaflor, 7%, para recordar, respecto de la vinculación directa entre la carestía de la vida y la pistola remarcadora, por lo que le reclama a la Casa Rosada que sea aplicada la Ley de Defensa del Consumidor.
Insiste, en tal sentido, que la fijación de los precios de los alimentos y artículos de limpieza se concentran en 5 grandes cadenas de supermercados que detentan el 70% de las ventas minoristas en el país y en 28 grandes empresas, inclusive de capitales extranjeros, que abarcan el 70% de la producción de artículos de la canasta básica.
Los responsables de la recaudación de impuestos se habían ilusionado con que una eventual continuidad del pasito a pasito de descenso de la inflación haría ver mejor su tarea en la comparación con el año pasado, y que si se reflejaba en una mejora del consumo, por tenue que fuera, le daría más cabida al IVA y al impuesto al cheque en el llenado de las arcas, ahora hiperdependiente de las retenciones a la agroexportación extendidas.
Por sí solos representaron el 11% de la suba nominal que se juntó en total durante junio, gracias a que mejoraron 163,1% las nuevas gabelas del comercio exterior incorporadas, ya que el consumo, el salario y la actividad económica se vienen moviendo muy por debajo de la tasa anual de inflación: IVA impositivo deparó -8% limpio de polvo y paja; cheque -5,7% y seguridad social -15,3%.
Podrá ser buen negocio la política de Cambiemos de achicar la economía y practicar una regresiva distribución del ingreso si la idea es, como parece, generar dólares excedentes aunque, en general es para que se fuguen. Pero no ayuda demasiado a las oficinas recaudadoras, ya que cada vez se requiere agregar más y más ventanillas de cobranza y superponerlas a fin de compensar las menores entradas de dinero.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) mediterráneo estima que hay 163 impuestos, entre nacionales, provinciales y municipales, más un centenar de regímenes de exigen timbrados, que alcanzan a los mismos aportantes de siempre, quienes deben destinar este año más de 29 minutos por cada hora trabajada a la carga tributaria que toca a cada uno.
Las estadísticas de inversiones nuevas en actividades productivas son elocuentes en cuanto al desánimo del capitalista para asumir riesgos en una Argentina que le pone en las narices un enjambre tributario y una macroeconomía como los actuales.
Y ni aún así no le alcanza a la AFIP, que sólo con que este mes se repita el 2,7% de IPC oficial de mayo, en el interanual continuará yendo en desventaja: 52,1% de billetes contantes y sonantes de exacción al contribuyente contra 55,8% de evaporación inflacionaria.
Al jefe de los inpsectores, Leandro Cuccioli, no le queda otra que seguir prendiéndole velas al campo para que la estantería fiscal no se venga abajo.