"Se puede dar vuelta esta elección", con esa consigna el mandatario nacional busca revertir los resultados de las PASO, en las que quedó a más de 15 puntos de distancia del Frente de Todos.
"No nos resignamos porque sabemos que un mejor país es posible. Si estoy acá, es por ustedes y por todas las cosas que nos unen", señaló Macri en Barrancas de Belgrano donde este sábado lanzó formalmente la marcha en un acto al cual llegó a bordo de un tren de la línea Mitre que tomó en Olivos y que fue ploteado con los colores de la coalición oficialista.
Esta semana visitará las localidades cordobesas de Tránsito, Santiago Temple y Río Primero; los distritos santafesinos de Esperanza, Humboldt, Nuevo Torino y Rafaela, y los distritos entrerrianos de Concepción del Uruguay y La Paz.
Pero Mendoza le dio otro destino:
Anoche anunció que el próximo fin de semana estará en Mendoza. Lo hizo unas horas después de que se confirmara el triunfo de Rodolfo Suárez como gobernador en esa provincia, Macri avisó que el sábado 5 de octubre a las 11.30 estará presente en el Parque O'Higgins, mientras que el viernes hará la propio en Bahía Blanca.
Es que el triunfo de Cambiemos en el distrito que ocupa el quinto lugar en el padrón argentino, servirá ahora a la Casa Rosada para insistir con el mensaje.
En las PASO, Mauricio Macri, con quien el actual gobernador Alfredo Cornejo reconoció no tener "la mejor relación", había sido derrotado en Mendoza, pero el radical Rodolfo Suarez había aventajado por siete puntos a la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.
Además de provincializar la elección y tomar distancia de Macri, en el triunfo de quien es actualmente intendente de la ciudad de Mendoza tuvieron mucho que ver las comunas, que le dieron el gran envión. Es más: hubo departamentos como Maipú, San Rafael y Malargüe, en el sur provincial, donde se dio vuelta el resultado de las PASO en la categoría gobernador.
Pero el verdadero talento de la campaña de Cambia Mendoza fue notable por esa capacidad que tuvo el oficialismo de diferenciar los resultados macroeconómicos de Juntos por el Cambio de la microeconomía local. "Vote a favor de Mendoza", fue el eslogan central, que llegó no solo donde ya venían gobernando Cornejo y los intendentes de Cambiemos, sino también cantidad de municipios gestionados por el peronismo hace décadas.
"Alfredo Cornejo es el mejor gobernador de la Argentina", dijo -apenas conocido el triunfo- el candidato a senador Martín Lousteau, un dirigente radical que tiene una estrecha relación política con el mendocino, con quien conversó largamente sobre las dificultades de la Argentina para salir del lodo que lleva décadas.
Pero Cornejo, además, es un estratega, un político profesional que hace más de 20 años diseñó junto al por entonces jefe de gabinete, Alberto Fernández, el llamado "radicalismo K", que llevó a Julio Cobos desde la gobernación mendocina a la vicepresidencia de la Nación ('Cristina, Julio y vos') y a cantidad de radicales a acoplarse a la gestión K.
Antes de que se conocieran las cifras oficiales, el Presidente llamó a Suárez para felicitarlo. Sin dudas, la victoria contundente de Cambia Mendoza fue una muy buena noticia para él, más allá de la provincialización de la campaña. Un punto en el que Cornejo insistió, sin éxito, a Vidal, y que desdoblara, incluso delante de Macri. Pero no lo logró.
Cornejo se ubica, tras estos resultados, en un lugar excepcional para competir como primer candidato a diputado nacional en las elecciones nacionales del 27 de octubre. En las PASO perdió por dos puntos y, ahora, espera ganar e impulsar a Macri, que perdió por tres puntos frente a Alberto Fernández.
Si lo logra, Cornejo no solo entrará por la puerta grande a la Cámara de Diputados. Ganando Macri o perdiendo, va a intentar que el radicalismo adquiera un nuevo protagonismo en Cambiemos, una coalición que está decidido a fortalecer, más allá de cualquier coyuntura.
En cuanto al presidente, difícilmente su alegría puede durar hasta el sábado que pise Mendoza. Esta misma tarde, poco antes incluso de que se encuentre con su militancia en Junín, el Indec dará a conocer los índices de pobreza que mostrarán un nuevo deterioro de las condiciones sociales como consecuencia de la caída del poder de compra de los salarios.
De acuerdo con estimaciones privadas, el porcentaje de la población bajo la línea de pobreza rondará, hacia el primer semestre del año, el 35%.
Este será el último indicador social que se dará a conocer antes de las elecciones generales del 27 de octubre.
El jueves 19, el organismo estadístico reflejó un nuevo aumento del desempleo, que alcanzó hacia junio el 10,6%. Esto significó un incremento de un punto porcentual y 320.000 personas nuevas sin trabajo en los últimos doce meses.
La pobreza dio un salto fuerte en la medición de finales de 2018. El indicador pasó de 27,3% al finalizar el 2017 a 32% promedio en todo el país. No se registraba un aumento tan pronunciado desde la crisis de 2002, según señalaron en ese momento los especialistas.
Los economistas que miden la evolución de la pobreza -siempre de acuerdo con datos previos que publica Indec- creen que el índice de la primera mitad de 2019 estará en torno de 35%.
Esto se explicará, coinciden, en el hecho de que los ingresos volvieron a aumentar por debajo de la inflación durante la primera parte del año. Pero hay un dato decisivo por el cual creen que el índice que se publicará este lunes "quedó viejo". La inestabilidad financiera y aceleración de la suba de precios tras las PASO impactó nuevamente en la capacidad de compra de los salarios, lo que empujará a más gente por debajo de la línea de pobreza. Esta situación no estará reflejada en el dato que difundirá Indec.
Martín González Rozada, econometrista y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), dijo al canal de noticias 'TN' que la indigencia también tuvo una suba en la primera mitad del año, por lo que terminaría cerca del 7,1%. El último dato oficial mostró que la cantidad de personas que no llegaba a cubrir la canasta alimentaria -ese es el criterio para medir la indigencia- representaba al 6% del total del país.
"El dato de este lunes ya nace medio viejo por la nueva devaluación. No podemos saberlo aún pero puede subir 2 o 3 puntos tranquilamente. Experiencias previas con una devaluación de 25% de un saque como en el 2014 marcaron una suba del índice de unos 4 puntos aproximadamente. Hay que ver si se da un patrón similar o no", afirmó el Daniel Schteingart.