"En este décimo aniversario del fallecimiento de Néstor Kirchner, la expresidenta asumió el protagonismo que le reclama la fecha", se leyó en un artículo del diario 'Página/12', que comienza criticando a los analistas del "silencio" de Cristina, quien decidió romperlo justo un día antes de que los kirchneristas veneren a su exmarido y también exmandatario nacional, y que la dejen fuera de escena, que la obliguen a perder protagonismo, que le desvíen la mirada y le recuerden que no fueron sus raíces las que generan tantas alabanzas sino las de él, el mismo que se fue dejándola con una mochila cargada de causas judiciales.
"Cristina administra su silencio", dijo hace unos escasos días la escritora y ensayista Beatriz Sarlo, en un análisis que para el matutino fue "gracioso", pero que terminó por confirmarse en menos de 1 semana. El silencio, explicó, "le da una expectativa muy grande a cualquier movida posible que haga" en el futuro. Ese futuro estaba más cerca de lo que se creía.
¿Cómo explicarlo sino de quien hizo uso y abuso de las cadenas nacionales a través de las cuales "forzó" por años a todo un país a escuchar cada uno de sus relatos?
"No concurro a actividades públicas u homenajes que tengan que ver con aquel 27 de octubre. Tal vez sea un mecanismo inconsciente de no aceptación ante lo irreversible", explicó también la vicepresidenta en la carta que publicó ayer en la que más que un homenaje a su exmarido realizó un "autohomenaje".