En este contexto, "resulta muy paradójico que el 43% de los médicos encuestados minimice la importancia de los test masivos. Si bien la encuesta no es representativa, es preocupante que entre los médicos que responden prevalezca el rechazo a la medicina basada en evidencia".
Ante esto, sostienen que las políticas sanitarias tienen que ser interdisciplinarias. "Los expertos en epidemiologia deberían congeniar las estrategias con los aportes de otras disciplinas como la ingeniería, la economía, la salud mental, la sociología, las ciencias políticas, las ciencias de la comunicación, etc. En el corto plazo, las acciones extremas guiadas exclusivamente por criterios médicos son tolerables. Pero no aprovechar ese tiempo para enriquecer el análisis y el diseño de estrategias con más información y el aporte de otras ciencias va a provocar más daño que la pandemia. El más evidente es que, sin una flexibilización ordenada, el desconfinamiento será espontáneo y anárquico con riesgos de mayor contagio", argumentan.
"Usar argumentos sanitarios para imponer a los mayores de 70 años la obligación de pedir permiso para salir o aconsejar dejar de tener contacto físico en el sexo, no sólo rozan lo ridículo, sino que son un muy peligroso precedente a las tentaciones de coartar e invadir la libertad y la intimidad de las personas. Estos planteos solo se pueden explicar por el pánico que genera la ignorancia. La alternativa es enfrentar la pandemia con información objetiva y métodos científicos", concluyen.