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El 'albertismo' debe ir más allá del 'cristinismo'

¿Cristina Fernández de Kirchner quiere propiciar el arribo de un heredero o de un delegado? La respuesta es imprescindible para interpretar la etapa que viene. Si CFK fue brillante en su acción política, al designar candidato a Alberto Fernández, ¿por qué no buscaría asegurar el éxito del gobierno en vez de boicotearlo?, fundamentan quienes afirman que la respuesta está respaldada por los hechos. Pero no faltan quienes sospechen que la impronta es tan fuerte que tiene consecuencias inevitables.

Los números son inapelables: de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, realizadas el 11/08, a los comicios generales del 27/10, la performance de Mauricio Macri fue mejor que la de Alberto Fernández. La pregunta inevtiable es: ¿qué hizo en forma deficiente o no hizo en forma conveniente Alberto F. desde las PASO al domingo electoral?

Resultó evidente que el discurso público de Alberto F. no fue el mismo antes y después de las PASO, en parte por el propio resultado tan positivo para su candidatura.

No faltará quienes afirmen que Alberto F. se hizo más conservador en su propuesta para asegurar el resultado. Sin embargo, esto no es correcto porque Alberto F. intentó en forma intensa mejorar los números del Frente de Todos en varios distritos electorales. Por ejemplo, en la Provincia de Córdoba, y también en Ciudad de Buenos Aires.

En verdad, en la campaña de Alberto F., luego de las PASO y pese al viaje de Cristina Fernández de Kirchner a la isla de Cuba, hubo una irrupción discursiva del llamado 'kirchnerismo', en su versión más 'cristinista'.

El comportamiento fue contrario a la propia decisión de CFK cuando buscó a Alberto F. para que encabezara el binomio que competiría el 27/10, porque ella aceptó que sin la reunificación del peronismo no habría triunfo posible porque así como el 'kirchnerismo' provoca intensas adhesiones en muchos electores, provoca fervorosos rechazos en muchos otros.

La gran contribuión de Alberto F. fue interpretar la necesidad de reunificación del peronismo, ir a la búsqueda de gobernadores pejota, y ampliar lo que fue el exFrente de la Victoria en un Frente de Todos. Para ello, él realizó gestos, despojó el discurso y ordenó usos y costumbres. El resultado le fue muy exitoso en los comicios del 11/08.

Sin embargo, ya con el resultado positivo en su poder, él no pudo / no quiso / no supo profundizar esa estrategia, y así se llegó al resultado del 27/10.

Es cierto que, de todos modos, el triunfo fue suyo. Al fin de cuentas, la diferencia era de tal magnitud que para Mauricio Macri era imposible descontarlo todo y en un breve período, con la economía destrozada por él mismo. Pero también es verdad que Alberto F. podría haberlo mejorado.

Es importante comprender esto porque un diagnóstico errado de su propio triunfo fue el inicio del derrumbe de Macri. O sea que el Presidente saliente empezó a perder el mismo día que ganó porque no se preguntó el motivo de su victoria.

Macri no evaluó que el triunfo en el balotaje había sido mínimo y que eran muchos más los que habían privilegiado votar en contra de CFK -supuestamente detrás de Daniel Scioli a través de Carlos Zannini- que a favor de Macri. La mayoría propia no existía, no surgía del resultado del comicio y había que generarla.

En el caso de Alberto F., más allá de la admiración personal que él siente por CFK, tendrá que resultar más objetivo para alcanzar su objetivo, explicitado en su discurso en la noche del 27/10, que fue "un Gobierno de Todos y no de nosotros".

En sus usos y costumbres, el 'cristinismo' permanece en la grieta. No fue una casualidad que Jaime Durán Barba, el estratega electoral de Macri, destinó tanta energía a semejante comportamiento conflictivo. La grieta ya estaba y, en todo caso, consecuencia de la ausencia de éxitos macroeconómicos, Durán Barba apostó por incrementarla.

Alberto F. afirma tener una decisión inclusiva pero esto es incompatible con la campaña ejecutada desde las PASO a los comicios generales del domingo 27/110.

Por ejemplo, Alberto F. anhela incorporar a Roberto Lavagna y a Consenso Federal al gobierno que deberá liderar desde el 10/12, pero no podrá hacerlo desde el 'cristinismo' sino al frente de una fuerza más atractiva, amplia y también generosa.

Mencionar, reiterar y requeteinsistir que aquí "ha fracasado el neoliberalismo" y que lo que viene es todo lo contrario, probablemente, es una demostración de cómo el 'cristinismo' intenta condicionarlo todo a su idea ideológica muy confusa de qué es el neoliberalismo y sus consecuencias. No hay un debate serio al respecto sino una sucesión de 'clichés' que no llevan a ninguna definición inteligente. Ni Sergio Massa ni Roberto Lavagna podrían acompañar tanto olor a polilla setentista.

Un ejemplo muy concreto: Juntos por el Cambio y su candidato a intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, fueron los directos beneficiarios del modelo de acto proselitista que el Frente de Todos hizo en el cierre de su campaña electoral, en la localidad bonaerense.

En definitiva, es imperiosa la necesidad de Alberto F. de crear el 'albertismo' y que ese movimiento 'ad-hoc' resulte una expresión de la reunificación del peronismo.

De lo contrario, a él le resultará complicado conseguir la 'masa crítica' indispensable para cuando haya que anunciar las medidas menos populares.

Hasta aquí, es CFK quien tiene 'masa crítica' pero ese conjunto de simpatizantes limita muchísmo la búsqueda de apoyos imprescindibles para el éxito de Alberto F. 

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