"El éxito será la realización de su presidencia y alumbrará el futuro de su movimiento político peronista. El fracaso sería desastroso para ambos", anticipa.
Luego, The Economist se refiere a la oferta que el ministro de Economía, Martín Guzmán, hizo a los bonistas bajo legislación extranjera y el rechazo que los acreedores mostraron hasta ahora, no sin advertir que "las consecuencias del incumplimiento serían espantosas". "La Argentina puede encaminarse hacia su noveno incumplimiento", agrega.
Volviendo al coronavirus, para The Economist, en su "batalla contra la pandemia", Fernández "está usando un una política arriesgada, también". "Trabajadores en hospitales privados dicen que los bajos números de casos y muertes por el COVID 19 reflejan una falta de testeos. Temen una 'dramática pérdida de vidas' cuando el virus llegue a su pico a principios de junio, en los barrios pobres que rodean a la Capital Federal y en otras ciudades", dice el artículo.
"Fernández está tratando de blindar a los argentinos pobres de las consecuencias de la cuarentena, en parte subiendo impuestos a los más ricos. El gobierno ha dado bonos a los beneficiarios de planes sociales, a los trabajadores informales y quienes trabajan en el sistema sanitario, policías y empleados de supermercados. Ha impuesto nuevos congelamientos en precios de alimentos y suministros médicos", describe.
The Economist sostiene que "la pre-existente recesión hace que la elección entre salud pública y crecimiento económico sea aún más dolorosa que en la mayoría de los países" y que la reapertura de determinados sectores obedeció a la "presión de sindicalistas y empresarios".
Aun así, Fernández "se inclina a descartar un rápido retorno a la normalidad", contrariamente a Jair Bolsonaro, en Brasil.
"Fernández sabe que la pandemia es mucho más despiadada que los acreedores de la Argentina", concluye.