En el Gobierno insisten en que la inflación se ve impulsada por factores de distinto origen, como el aumento de los commodities y a empresarios inescrupulosos que se niegan a resignar ganancias.
Sin embargo, los analistas privados coinciden en que es la emisión monetaria en elevados niveles lo que impulsa la suba de precios. El Gobierno echó mano a 'la maquinita' para generar los pesos demandados por una economía afectada por la pandemia.
"El 4,1% de inflación de abril es más de lo mismo. El Gobierno intenta controlarla con una batería enorme de programas, como Precios Cuidados, Precios Máximos, Ley de Góndolas, entre otros. Pero no se está entendiendo que el fenómeno de la inflación en la Argentina termina siendo una emisión monetaria que está actuando con rezago", evaluó el economista Damian Di Pace.
No es un fenómeno único de la Argentina. USA terminaría este año con la inflación más alta en más de una década merced a un programa que inyectó -en primer término- US$1,9 billones a su economía. El recalentamiento de los precios llevaría la inflación estadounidense al 4,6% para todo el año.
Los republicanos apuntan a la emisión de billetes. Su líder en el Senado, Mitch McConnell, caracterizó aquel paquete como dejar a la nación "inundada" de dinero y avivar la inflación.
Como consecuencia de la aceleración de los precios, en el gran país norteamericano la confianza de los consumidores se desplomó, de acuerdo al índice de la Universidad de Michigan, a un mínimo de 3 meses de 82,8 en mayo desde 88,3 el mes anterior.
En la Argentina, la confianza del consumidor medida por la Universidad Di Tella, mostró una caída de 7,5% en abril (último dato disponible) en relación a marzo, y de un 10% en la comparación interanual.
Si bien la impresión de dinero sería el factor determinante para el recalentamiento de los precios, las comparaciones se terminan en las expectativas. Mientras que en USA el gobierno de Joe Biden y la Reserva Federal coinciden en que esta disparada de la inflación será un fenómeno transitorio, en la Argentina la dinámica de los precios es un problema crónico de los últimos 15 años y no hay forma de anticipar en este escenario cuándo habrá una desaceleración sustancial.
El gobierno de Alberto Fernández apura las recetas habituales: acuerdos de algunos precios, congelamiento de otros y el atraso cambiario. La semana terminó con una apreciación del dólar mayorista similar a la de las última semana de octubre de 2020, repitiendo el comportamiento del mismo lapso previo. El Banco Central permitió sólo una suba de 3 centavos del tipo de cambio este viernes (hasta los $94,04), la mitad que hace 7 días.
La ralentización de la cotización pretende un menor traslado a precios. No estaría funcionando. Aún con todos instrumentos aplicados por el Estado, la inflación saca ventaja.