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Consecuencias del coronavirus: una sociedad más exigente e intolerante con la clase política

El consultor en estrategia y comunicación política, Fernando Dopazo, realizó un minucioso análisis sobre cómo repercutió la pandemia del coronavirus en las sociedades latinoamericanas. Según el abogado, los grandes perdedores serían las clases dirigentes de los países ya que "la enorme incertidumbre que generó la pandemia, llevó a que la ciudadanía busque un cierto nivel de certeza. En simultaneo, hay algunas exigencias en saber cómo se va a gobernar".

En su lucha por frenar la pandemia de coronavirus que azota al mundo hace más de 1 año, los dirigentes políticos de los países se encuentran ante un problema aún mayor: la sociedad. Y es que, tal como afirma el consultor político, Facundo Dopazo, "la pandemia provocó que se visualice de forma más clara las precaridades prexistentes de los países latinoamericanos".

Durante la entrevista que brindó a la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Buenos Aires vía Instagram Live, el estratega en comunicación política aseguró que debido a la pandemia, "todos vimos la incapacidad de gestión de los estados con sus respuestas". "Si buscás, en todas las áreas de gestión hay alguna falencia", completó.

El abogado argumentó que el nivel de tolerancia de la sociedad es bajo porque ven un "futuro tormentoso". Y es que, la enorme incertidumbre que generó la pandemia llevó a que la ciudadanía busque un cierto nivel de certeza. Una política puede ser regular o mala pero el hecho de saber hacia donde vas te da cierto grado de certidumbre. Por otro lado, Dopazo señaló que, en simultaneo con esta búsqueda de certezas, "hay algunas exigencias en saber cómo se va a gobernar". Esta exigencia se debe gracias al acceso a la información que posee la sociedad. "La ciudadanía, en todos los niveles, tienen acceso a la información y eso lo vuelve más exigente"-siguió- "Le permite a la ciudadanía saber la oferta electoral que más satisfaga a uno de acuerdo a su esfera socioeconómica. Lo que más busca la gente es seguridad en cuanto a estabilidad económica y emocional", indicó. 

Por otro lado, el fundador de la consultora política para América Latina, Pensares, se refirió al manejo de la comunicación de la clase política durante la pandemia: "En la agenda temática, hay un 40% destinado a la pandemia y un 30% a lo económico y como se sale de la crisis". También, reveló que hay un tercer eje destinado a los hechos de corrupción que "son las denuncias sobre el proceso de vacunación en donde hubo un 'adelantamiento en las filas' de parte de actores privilegiados que tienen acceso a las garantías que brinda el estado y que la oposición, desde un lugar más fácil, denuncia estos sucesos". Sin embargo, remarcó: "Siempre en los oficialismos, aparece algún "error" de algún funcionario". 

Frente a la aparente "pasividad" de los pueblos latinoamericanos frente a la corrupción de sus gobiernos, el analista opinó que "ningún pueblo es intolerante a la corrupción". "Nos molesta cuando sentimos que esos hechos nos perjudican. Somos enamorados de la política pero estamos hartos de los políticos. El exceso de privilegios y falta de respuestas provocan la indignación de la sociedad. Pero somos ciudades muy politizadas. En Argentina, hay una doble vara con respecto a la corrupción como en otros países como Perú. Todos los ex presidentes tienen causas judiciales", sostuvo. 

Al referirse puntualmente a la situación política argentina, Dopazo se encargó de castigar tanto al oficialismo como a la oposición: "Argentina es un país federal que no funciona como tal salvo para algunos y en algunas ocasiones. Hubo violaciones a los derechos humanos en Formosa como también lo hubo en otras jurisdicciones como Ciudad de Buenos Aires en el caso de la niña M. Hay un abandono del estado", afirmó.  "Siempre existió la polarización política: ruralización contra urbanización; la derecha contra la izquierda. Siempre está la situación de beneficiados y perjudicados", concluyó. 

La lectura del consultor político le abre un gran interrogante a la clase política argentina de cara a las elecciones legislativas de este año y que se viene viendo en las internas de los partidos políticos: la gente está cansada y no tendrá problemas en exigirles soluciones a los dirigentes a la hora de votar en las urnas. 
 

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