Esos mandatarios provinciales llegaron a la conclusión de que después de la reunión en Chilecito (La Rioja) donde le reiteraron en enero pasado a Alberto Fernández la necesidad de suspender la PASO, no se avanzó y la fecha límite del 9 de mayo para dejar sin efecto la ley les deja poco margen de acción.
Otras provincias tienen elecciones desdobladas por ley. Es el caso de Santiago del Estero y Corrientes cuyas constituciones ordenan comicios de autoridades locales separados de los nacionales.
En el kirchnerismo, Cristina Fernández no se pronuncia públicamente en contra del sistema de PASO porque sería contradictorio con lo que considera una conquista de su gestión. Por eso los gobernadores usan el argumento de la pandemia para suspender las internas por única vez. Y luego La Cámpora necesita las PASO para posicionar a sus candidatos y dirimir candidaturas en las internas del peronismo, especialmente en varias localidades de la provincia de Buenos Aires.
En territorio bonaerense habría que modificar la ley 14.086 por el cual se adhirió a la norma nacional. Pero Juntos por el Cambio tiene mayoría en el Senado y se niega a tocar la ley.
Además de que las PASO le quitan control a los gobernadores sobre las candidaturas, a algunos dirigentes les preocupa quedar pegados a la Casa Rosada si las encuestas de intención de voto no son positivas.
"El consenso de los gobernadores ya está, el que falta es el de Máximo Kirchner y La Cámpora, esa es la realidad. Se dejó entrever que cada uno hará en su territorio lo que entiende que permita el mejor resultado electoral", citó el diario La Nación a una fuente del sector de los gobernadores.
El portal Infobae aporta que los gobernadores no están dispuestos a empujar un proyecto de suspensión de PASO si no hay un respaldo concreto del Jefe de Estado. Tampoco a librar una batalla con el kirchnerismo, con el que no comparten los códigos políticos pero conviven bajo la necesidad de la unidad. Todos asumen que no tiene sentido generar una discusión interna por un proyecto que naufragó por el silencio presidencial.
Con las PASO cajoneadas en el Congreso y los gobernadores desdoblando las elecciones, el próximo debate entre esos gobernadores será cómo seguir los acuerdos con Alberto Fernández y cómo será el nuevo Frente de Todos después de octubre.
Por su parte, para La Cámpora será una elección crucial de cara a plantearse como opción nacional en 2023. La fuerza política de Máximo Kirchner pone en juego su proyecto político especialmente en la provincia de Buenos Aires. En el resto del país, con la amenaza de la PASO, esperaban negociar con los gobernadores.
Si hay PASO o no hay PASO son dos esquemas diferentes del Frente de Todos. Pero más allá de que haya o no internas, la coalición de gobierno tendrá una actualización y cambiará su composición, y por lo tanto su esquema de poder.