Pero frente frente a todos los que piden continuidad de funciones en nombre de la "institucionalidad del país", el Frente de Todos cuenta con el antecedente de diciembre de 2015 cuando tanto el titular del Banco Central de entonces, Alejandro Vanoli, como el del organismo recaudador, Ricardo Echegaray, hubieran tenido la posibilidad de continuar en sus cargos, y sin embargo, a poco de llegar al poder, el propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, les manifestó a ambos que su tarea había terminado y que se les requería la renuncia.
Vanoli renunció inmediatamente. Echegaray hizo algún tipo de protesta, pero fue la decisión de Cristina Fernández de nombrarlo al frente de la Auditoría General de la Nación (AGN) lo que terminó de impulsar su salida del organismo recaudador. En agosto de 2016, renunció ante la embestida judicial que comenzaban en su contra.
Dicen que incluso ahora Echegaray busca recuperar posiciones en la AFIP, al menos en las segundas líneas. Sin embargo, desde el Frente de Todos prometieron no volver a nombrar a un jefe como él, acusado de ayudar a amigos y perseguir enemigos.
Y no es solo para el caso de este organismo. A ningún funcionario de primera línea del segundo mandato de Cristina, le resultará sencillo volver a tener cargos importantes.
Volviendo a Cuccioli, su caso es más complejo que el de Sandleris, ya que el titular de la AFIP mantiene la autonomía en su puesto y permanece en el cargo durante cuatro años; luego de una designación directa del Presidente. El funcionario llegó al organismo en mayo de 2018, y debería permanecer manejando a la AFIP hasta 2022.
Una de las versiones que corre dice que el albertismo esperará a que se retire voluntariamente, aclarándole que no está en los planes de la próxima administración para la cual la AFIP será, sin dudas, un tema clave.
Para Alberto, el hombre ideal para comandarla sería nada menos que Claudio Moroni, su número dos al frente de la Superintendencia de Seguros y a quien Alberto, como jefe de Gabinete, puso en el cargo en el 2003.
Además de Moroni, suena también para la agencia tributaria Julio Vitobello, ex jefe de la Oficina Anticorrupción K, Claudio Ferreño, ex asesor de Fernández en la Jefatura de Gabinete y amigo del candidato a presidente desde la primaria; y Carlos Sánchez, un hombre del chaqueño Jorge Capitanich y ex mandamás de la Aduana kirchnerista.
A ellos se sumó hace poco Santiago Montoya. Fue al búnker de la calle México para llevarle a la mesa chica de Alberto un plan que impulsan el presidente de Arcor, Luis Pagani, y su par de Fiat-Chrysler, Cristiano Rattazzi.
Montoya fue titular de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) durante la gestión de Felipe Solá y luego continuó en el gobierno de Daniel Scioli, hasta que dejó su cargo en 2009, y desembarcó en el Banco Provincia.
En 2017 apoyó públicamente a Florencio Randazzo, quien regresó ahora kirchnerismo y le dio su aval a este pretendiente. Pidió además a Marcelo Fernández para la Aduana.
Pero, sin lugar a dudas, nadie pasará por alto a Cristina Fernández a la hora de definir el gabinete. Y la ex mandataria tiene al organismo de Leandro Cuccioli en la mira.