Ante los esfuerzos infructuosos de Anabel Fernández Sagasti -mano derecha de Cristina Fernández y en quien deslindó la búsqueda de voluntades para no tener que desempatar- el presidente Alberto Fernández habría empezado a involucrarse en las negociaciones con los gobernadores para lograr, al menos, algunas ausencias o abstenciones de los legisladores que les responden.
Un ejemplo que hizo sonar las alarmas entre los opositores a la IVE fue la semana pasada cuando el primer mandatario recibió en la Casa Rosada al salteño Sergio "Oso" Leavy.
También en la Rosada apuestan a sumar a la sanjuanina Cristina López Valverde y a la misionera Magdalena Solari Quintana. Pero ninguna de ellas hasta ahora dio muestras de votar a favor y el tiempo se acaba.
Hasta el momento las gestiones de Alberto tampoco alcanzarían para asegurar la sanción y cerca de la vicepresidenta se quejan de su falta de cálculo de los votos e incluso sospechan de una maniobra malintencionada. Creen que si la ley no sale se responsabilizará a Cristina por su manejo de la Cámara alta y si sale la capitalizará Alberto.
En la oposición ‘verde’ empezaron a circular rumores de que podrían cambiar su voto los cordobeses Laura Rodríguez Machado (no firmó el dictamen), Ernesto Martínez (este último firmó en disidencia) y el radical Oscar Castillo (que tampoco firmó).
Otro firmante en disidencia y que no asegura votar a favor en el recinto es el entrerriano oficialista Edgardo Kueider, que incluso plantea modificaciones al igual que el aliado del Gobierno el rionegrino Alberto Weretilneck, a quien no habrían convencido con el argumento de los cambios a través de la reglamentación de la ley una vez sancionada.
El exgobernador de Río Negro cuestiona la letra del proyecto en cuanto a la objeción de conciencia y los plazos para someterse a la práctica de la IVE. Y considera que eso sólo puede repararse en el recinto.
Aquí entra la alternativa de los cambios con retorno del proyecto Diputados, como ocurrió con el Presupuesto 2021, lo que estiraría la discusión hasta enero.
Pero también podría postergarse el debate del aborto en el Senado si no se garantiza la sanción, hasta el inicio de 2021 puesto que las ordinarias fueron extendidas hasta el 3/1.
Por último, los celestes dicen contar con 34 votos seguros, pero en off dicen tener 32. Ahora dudan de Levy y de la evolución de la salud de Carlos Menem.