Los otros candidatos presidenciales tuvieron magras performance y no pudieron romper la polaridad entre los dos principales postulantes. Roberto Lavagna (Consenso Federal) sacó 6,17%; Nicolás Del Caño (FIT) un 2,13%; Juan José Gómez Centurión (NOS) 1,71% y José Luis Espert (Despertar) un 1,47%.
Los votos afirmativos superaron los 23,2 millones. Los blancos, que no son tomados en cuenta en las elecciones generales, sumaron unos 325.000 (1,36%), mientras que los nulos fueron poco más de 200.000 (0,88%), mientras que los recurridos alcanzaron los 26.000 (0,11%).
En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof se impuso ante María Eugenia Vidal por más de 13 puntos porcentuales: 52% versus 38,6%. "Gracias a todos los que hacen que Juntos por el Cambio hoy siga siendo una alternativa", dijo la gobernadora saliente. "En los próximos días esperamos empezar una transición democrática como corresponde", agregó. En tanto, Kicillof anunció que "se viene una etapa de reconstrucción de la Provincia".
Justamente fue en ese distrito más poblado del país, donde Alberto Fernández logró sustentar su triunfo nacional. Allí, el Frente de Todos rondaba se impuso cómodo ante Macri y además de los más de 13 que Kicillof le sacó a Vidal.
El Conurbano bonaerense fue nuevamente clave para el peronismo. En la Primera sección Alberto le sacó más de 16 puntos a Macri y en la Tercera sección arrasó por 31 puntos. Alrededor de un millón y medio de votos de diferencia, sobre dos millones del total del país.
Pero el hecho de que el triunfo haya sido más acotado que en las PASO y de lo que se esperaba de acuerdo a las encuestas le marca a Alberto Fernández un comienzo de gobierno con menor poder político del que se imaginaba.
Las encuestas
Otra vez, los desaciertos de la mayoría de las encuestas, y no solo las previas, también las hechas en boca de urna, fueron enormes. El triunfo de los Fernández fue claro, pero que la distancia no haya sido de 17 a 22 puntos, sino de casi 8 puntos es muy relevante.
Macri dijo que será una oposición "constructiva y razonable". La ex presidente habló de una "tarea ciclópea" que requiere gran apoyo de todos los argentinos y Fernández advirtió que "los tiempos que vienen no son fáciles". Reclamó a la futura oposición que se haga cargo de ayudar a "reconstruir" la economía: el discurso fue apuntado a discutir y responsabilizar por la herencia, pero también a abortar cualquier crítica temprana y a avisarle a la sociedad que nada será fácil.
Lo cierto es que el nuevo tablero político nacional será más plural de lo imaginado y al mismo tiempo, complejo.